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Balada triste de Chris Jackson. El mal paso.

Un día fue Chris Jackson y al día siguiente Mahmoud Abdul-Rauf. Un día era un base eléctrico, rapidísimo, genial desde el tiro libre, lleno de tics, y de tricks (trucos), con un cross-over mortal, unos recursos técnicos adelantados a su tiempo (¿alguien ha dicho Steph Curry?), un tiro de media distancia espectacular, inclinándose hacia adelante y eludiendo las manos de unos defensores de los que se zafaba en la misma medida en que los provocaba… Un día Chris Jackson era un dios en ciernes, y al día siguiente nadie quería recordar su nombre.

Pero la historia, ya estaba escrita.

En la temporada 1989-90 la universidad de Luisiana State (LSU), presentó una de las plantillas más potentes, y de alguna manera más extrañas de la historia de la liga universitaria USA (NCAA). En aquella plantilla destacaban tres jugadores, siendo la posición y características de dos de ellos, junto a lo diferentes que eran ambos del tercero, lo que configuraba esa rareza difícilmente repetible. Los dos primeros fueron dos pívots mastodónticos, a cada cual más grande, y con unas condiciones físicas brutales. El primero, Stanley Roberts, que comprendió aquel año que su futuro pasaba por salir del equipo ya, estando aún muy verde. 14,1 puntos y 9,8 rebotes, amén de casi 2 tapones por encuentro… ¿qué le empujó a huir de aquel equipo antes de tiempo? La presencia de Shaquille O´Neal, que sumaba 13,9 puntos, 12,0 rebotes y 3,6 tapones (y anotaba un 10% más de los tiros libres… sin mejorar su pésimo rendimiento en la NBA). Ambos se eclipsaban un poco (bastante más que un poco, quizá), y jugaban menos de 30 minutos por choque….pero las miradas cuando jugaban los Tigers, se fijaban en otro tipo, uno mucho más bajito, y que dejaría huella precisamente por sus virtudes en el tiro. Se trataba de Chris Jakcson, un base-escolta (lo que hoy se llama combo) que anotaba como quería, que venía de anotar como freshmen (primer año) 30,2 puntos y que pese a la irrupción ex aequo de los dos pívots recién nombrados, se iba a 27,8 puntos al final de la temporada. Shaq apenas tenía 17 años, y Stanley estaba demasiado verde, los tres jugadores tenían talento, pero no eran buenos lectores de juego, lo que hoy es una baja IQ, y que a la larga mermaría la carrera de todos ellos menos Shaq, y el equipo no pasó a la historia por sus victorias. Sin embargo, un último apunte, al año siguiente, O´Neal se iría a 27,6 puntos 14,7 rebotes y 5 tapones por encuentro; y en la tercera y definitiva a 24,1 puntos 14,0 rebotes y 5,2 tapones. Les dejo este dato para que vean lo bueno que era Chris Jackson, o al menos, lo bueno que creían que era sus técnicos al colocarle como primera opción muy por delante de Shaq….porque la carrera de Abdul-Rauf, como sería conocido años después, dejó un regusto amargo en todos los que amamos la NBA.

Chris llegaría a la NBA de la mano de unos Nuggets que eran uno de los últimos representantes de aquellos equipos de media clase que pasaron por los 80´s dejando muchos puntos, alguna victoria y ningún título. Los Mavs de Aguirre, Dantley o Dereck Harper, los Nuggets de Alex English (máximo anotador de aquella década), Dan Issell, Vandeweghe, o Lafayette Lever, los Bucks de Moncrief, Ricky Pierce, o Alvin Robertson … etc. “Old but gold”.

Aquellos proyectos de los Nuggets habían fracasado antes o después en la temporada, y el año en el que Chris llega al equipo desde el número tres del draft del 90, eran un equipo errático que anotaba mucho (119,9) pero no defendía nada (130,0). El año anterior habían ganado 43 partidos, pero esa temporada se quedaron en 20. Sin Alex English ni Lafayette Lever, retirado , Orlando Woolridge, con 25,1 puntos y 6,8 rebotes y Michael Adams, con 26,5 puntos y 10,5 asistencias, lideraron una banda desorganizada de jugadores que buscaban números y no victorias. Walter Davis, que ya tenía 36 años, subió de los 13 puntos de la temporada anterior a 18,7 hasta que fue enviado a los Blazers donde con 6,1 en el resto de la temporada nos dan una visión de lo que eran aquellos Nuggets. Nuestro protagonista debutaba con una entrada en el segundo quinteto de novatos (le “robó” el puesto en el quinteto un Dee Brown que simplemente tuvo mejor mercado), merced a 14,1 puntos y 3,1 asistencias.

Hay una serie de daros extradeportivos que nos dan una referencia de lo que realmente impacto de Jackson en su carrera. Uno de ellos era su conversión a la fe musulmana con posterior cambio de nombre, y el otro, el hecho de padecer el síndrome de Tourette.

La segunda temporada fue mejor a nivel colectivo, si mejorar cuatro victorias, de las 20 a las 24 se considera un progreso, pero dejando las semillas del que sería un equipo recordado, y es que pasaban a encajar 107 puntos por encuentro, 23 menos que la temporada anterior, aunque bajando de los 100 propios por partido. Reggie Williams lideraba en ataque, Mutombo aterrizaba en la NBA cumpliendo con creces (16,6 puntos, lejos de lo que sería su carrera en la liga….por lo alto), y Greg “Cadillac” Anderson, dejaba su posiblemente única temporada buena en la NBA con 11,5 puntos y 11,5 rebotes (jugador que merece un artículo aparte). Nuestro protagonista cedía la titularidad a un Winston Garland que estaba mucho más asentado en la liga, pero cuya carrera iba claramente de más a menos. Muchas suplencias y bajada hasta los 10 puntos por partido.

Y llegaba el año de la confirmación. “Cadillac” Anderson había salido rumbo a Italia a por dólares fáciles, y al equipo había llegado un jugador finísimo para la posición de “cuatro”, un complemento ideal a una bestia en la zona como Mutombo, que ya se marcaba 13,8 puntos 13,0 rebotes y 3,5 tapones…y que formaba una muy buena dupla interior con LaPhonso Ellis (14,7 puntos y 9,1 rebotes). Reggie Williams mantenía el tono anotador (17), y entraban en la rotación dos piezas importantes como Robert Pack (un base muy sólido que hizo 10 puntos y más de 4 asistencias aquel año) y Bryan Stith, un escolta muy fuerte, de intendencia, que dió un gran rendimiento a la franquicia (8,9 puntos y 3,2 rebotes). Pero en ataque, lideraba un renacido Abdul-Rauf con 19,2 puntos. En sus tres primeros encuentro anotó 32,32 y 27 puntos, y aunque su temporada fue de más amenos, dejó un gran sabor de boca en el equipo. 

Al año siguiente llegaría el punto álgido de aquel conjunto. En contexto, no se trataba del mejor equipo de la liga, ni estaba cerca de serlo, pero entraron en lay offs con 42-40 y la décima mejor defensa de la liga. Abdul-Rauf lideraba de nuevo en anotación, y a los jugadores que brillaron en la temporada anterior, hay que sumar a Rodney Rogers, y a Bison Dele, AKA Bryan Williams; otras dos piezas importantes. Resultado, jugarán play offs por primera vez en mucho tiempo, enfrentándose en primera ronda al mejor equipo de aquella temporada, los SuperSonics de Seattle. 

Las series de play offs aún se jugaban a 3 victorias en primera ronda y al volver de Oregon los Nuggets perdían ya por 2-0. Sin embargo, y pese a que estos no fueron los mejores partidos a nivel individual de nuestro hombre, el 7 de mayo de 1995 los Nuggets eliminaron en la prórroga los Sonics, siendo éstos número uno de su conferencia, y remontando un 2-0. Aquel equipo abrazó la defensa y el propio concepto de conjunto para conseguir una gesta sin parangón. Dato destacado, los mejores jugadores de aquel encuentro fueron Robert Pack (23 puntos) y Bison Dele (17 y 19 rebotes), ambos desde el banco. 

La siguiente serie la empezaron de nuevo poniéndose al límite, 3 a 0 esta vez ante los Jazz de Stockton-Malone-Hornacek. Salvaron el “sweep” (barrido) ganando por un punto el cuarto partido, y forzaron el séptimo tras tres victorias consecutivas…pero esta vez no pudo ser, y en el definitivo cayeron por 81-91 ante Utah. Dato destacado, su 23 de 37 en tiros libres fue una rémora que pudo ser clave. Abdul-Rauf recuperó su juego en esta serie, y el equipo se hizo un nombre en la historia de la liga.

El año siguiente lo que ocurre con el equipo es extraño, una palabra recurrente en la carrera de Abdul-Rauf. Llegan otros dos jugadores clave al equipo, un tirador como Dale Ellis, que aún suma 11 puntos y un 40% en triples, y jalen Rose (que aún no era el jugador estelar de Pacers o Bulls), pero el equipo se queda en 41 victorias y es barrido 3-0 en primera ronda por los Spurs. 

Una temporada después llega la probablemente mejor campaña de Rauf, con 19,2 puntos y 6,8 asistencias (ambos topes) pero los Nuggets caen a las 35 victorias. El proyecto se agota, Reggie Williams ya no es un jugador de nivel NBA (lesiones, edad…) LaPhonso Ellis comienza a romperse de manera recurrente, el propio Rauf se pierde muchos encuentros, y dos jóvenes piden paso…uno, Antonio McDyess que haría una gran carrera en el equipo, y el otro, un Jalen Rose que firma 10 puntos y 6,2 asistencias, reclamando para sí los minutos y la importancia de Rauf. 

…y el 12 de Marzo de 1996 Abdul-Rauf le dice a su equipo que no quiere permanecer en pié mientras suena el himno porque viola sus preceptos religiosos (un “mi religión me lo prohíbe” en toda regla). La situación no puede ser mantenida en segundo plano ni por su equipo ni por la liga, y finalmente es suspendido. A razón de 30.000 dólares americanos por encuentro. La mala fortuna quiere que cuatro encuentros después se “rompa” para el resto de la temporada.

Al año siguiente los Nuggets se quitaron el marrón de encima mandando a Abdul-Rauf a los Kings donde fue a menos en dos temporadas que terminaron con una lesión en el ojo, el cierre patronal de la siguiente temporada y los huesos del Mahmoud en Europa…donde duró 5 partidos en una Turkía que parecía hecha para él.

Su carrera está lejos de acabarse aquí, un paso decente por Rusia, una huella imborrable en Rosetto, un regreso discreto a la NBA… pero la inevitable sensación de una carrera que se acabó cuando el jugador apenas tenía 28 años. Nadie más haría una apuesta seria por un jugador que nunca encajó del todo allí donde estuvo.

De aquellos malditos Nuggets, hoy nos queda el recuerdo de Mutombo agarrando el balón en el partido decisivo ante los Sonics y una leyenda negra que de vez en cuando deja ecos oscuros en el presente. LaPhonso Ellis se perdería por lesión 140 partidos en tres campañas consecutivas con Denver; Bison Dele fue probablemente asesinado por su propio hermano; Robert Pack, que alcanzó su mejor juego al salir de los Nuggets comenzó a perderse encuentros por lesión (51-28-62-70-57-53…) y no llegaría nunca a asentar una carrera muy prometedora; Bryan Stith, se perdería 30 partidos al año siguiente de la salida de Rauf y no volvería a ser el mismo (otro sumergido en los problemas físicos); Rodney Rogers quedaría tetrapléjico en un accidente de moto… Prácticamente sólo Mutombo ha tenido una continuidad, al menos, no desafortunada.

Acerca de Alván

Alván
Aficionado al baloncesto desde que aprendí a escribir y analista de laboratorio. Cuando escribo busco enfocar la información desde un punto de vista neutral, objetivo, lo más fiel a la realidad posible; así como encontrar el enfoque más alejado de las grandes editoriales de prensa. Mi objetivo: acercar la mayor cantidad de gente posible a la parte más apasionante del baloncesto y divertirme haciéndolo.

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