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Atletismo

Más de 13.000 corredores ‘vuelan’ por Valencia

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De izquierda a derecha. Paco Borao, presidente SD Correcaminos, Stephen Kosgei Kibet y Peres Jepchichir

Ya anunciaban que el Medio Maratón Trinidad Alfonso de Valencia quería volar hacia un nuevo récord… Y lo ha hecho por partida doble: récord en número de participantes y en crono femenino. 

Jénifer Vicente (@JeniferVicenteC)

Hoy, domingo 23 de octubre ha tenido lugar la 26ª edición del Medio Maratón Valencia Trinidad Alfonso organizado por la SD Correcaminos. Un total de 13.521 corredores de 70 nacionalidades han tomado 21.097,5 metros del asfalto valenciano.

El primero en cruzar la meta fue Stephen Kosgei Kibet con un tiempo de 0:59:27 solo dos segundos por delante del marroquí Musptapha El Aziz (0:59:29) y Edwin Kipsang llegó en tercer lugar (0:59:32)

En categoría femenina, la actual campeona mundial de la distancia, Jepchichir, con un crono de 1:07:09 se proclamaba campeona. Detrás, con 1:08:22 llegaba la favorita de la prueba Violah Jempchumba y posteriormente Rosa Chelimo (1:09:36)

Ganadores de ambas categorías

Ganadores de ambas categorías

La victora de Jepchichir ha supuesto un nuevo récord femenino en la carrera, rebajando en 21 segundos la mejor marca del circuito en dicha categoría, la cual ostentaba Netsanet Kebede con 1:07:30 en el pasado año.

A pesar de la humedad que ha condicionado el transcurso de la carrera 11.786 corredores han cruzado la meta, registrando un dato histórico de finishers respecto a ediciones anteriores.

 

Ambiente inmejorable

Ambiente inmejorable

La carrera ha contado con 31 puntos de animación por parte de las comisiones falleras que participan en el Running Fallero como por los speackers oficiales de la prueba (Recaredo Agulló, Joxe Speacker y Vicky) acompañados de animación musical tanto en la salida como en la meta.

A pesar de la buena organización de la que se caracteriza, la organización de la maratón ha trasladado sus disculpas en un comunicado oficial por las aglomeraciones que se han producido en la post-meta al finalizar la carrera. Aunque han actuado con rapidez han habilitado un correo electrónico al corredor para canalizar las consultas,quejas y opiniones de los corredores (reclamaciones@mediamaratonvalencia.com)

Post-meta

Post-meta

 

Un año más el medio Maratón  Valencia Trinidad Alfonso vuelve a consolidarse como cita obligada en el calendario internacional de las carreras de su distancia, una posición reforzada por la Etiqueta de Oro que la IAAF le concedió el pasado mes de enero. El evento deportivo ha recaudado un total de 11.786 euros que irán destinados a la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzhéimer de Valencia (AFAV).

Orlando Ortega acaba con la sequía

Su medalla de plata en los 100 metros vallas rompe la mala racha del equipo español de atletismo desde los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

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Orlando Ortega consiguió en Río la primera medalla para España en la prueba olímpica de los 110 metros vallas.

Orlando Ortega, nacionalizado español en julio de 2015, consiguió la medalla de plata en los 110 metros vallas acabando así con una sequía de 12 años del equipo español de atletismo en los Juegos Olímpicos. Cubano de nacimiento, natural del municipio de Artemisa, actualmente entrena con el club Cava de Ontinyent (Valencia). La nacionalidad española le fue otorgada por carta de naturaleza en el último lugar de las concesiones del año pasado y ha permitido defender en Río de Janeiro, por primera vez, los colores del combinado español a uno de los mejores vallistas del mundo, ganador de tres pruebas de la Diamond League en 2015.

Ortega ha podido lucir los colores de España en Río 2016 aprovechándose de que la norma del COI fija un plazo de tres años desde la última competición disputada, que en el caso de este atleta fue el 11 de agosto de 2013. El atletismo en los Juegos arrancó el pasado día 12, por lo que sí ha podido participar en esta cita sobreponiéndose así al plazo que impone la IAAF (tres años desde que el atleta se establece en su nuevo país, lo que Ortega hizo meses después de desertar de Cuba tras el Mundial de Moscú de 2013).

La norma del COI prevaleció sobre la de la IAAF y Orlando Ortega pudo competir con España con la aquiescencia del Comité Olímpico Español. Estaba llamado a ser la gran baza del atletismo español en los Juegos de Río de Janeiro 2016 y no defraudó a las expectativas. Ganó su serie en los cuartos de final sobreponiéndose a una incesante e intensa lluvia, que incluso motivó una suspensión momentánea de la competición. Aún así, Ortega venció con autoridad y se metió en semifinales, donde también ganó su serie para acceder a la gran final.

Se palpaba la medalla, un logro casi sin precedentes en el atletismo español, que solo podía presumir de tener dos finalistas en 1980 y 1984 en la disciplina de los 110 metros vallas. La plata de Ortega en Río termina con esta mala racha y con 12 años de sequía de medallas olímpicas en el atletismo español. La última la había conseguido Joan Lino Martínez, que fue bronce en salto de longitud en los Juegos Olímpicos de Atenas un 26 de agosto de 2004; cierto es que Manolo Martínez ganó su bronce en peso el 5 de diciembre de 2012 por el dopaje del ganador, pero esta prueba se celebró el 18 de agosto, de manera que Lino Martínez era el medallista más reciente.

La carrera no fue fácil. Ortega tuvo que remontar por la calle siete tras una mala salida, pero finalmente se colocó a rebufo del ganador, el jamaicano Omar Mcleod, que marcó un tiempo de 13,05 segundos. El hispano-cubano cubrió el recorrido en 13,17s y se convirtió así en la séptima medalla de la delegación española en los Juegos de Río, la primera de plata. El bronce de esta prueba fue para el francés Dimitri Bascou, con su 13,24s.

«Quiero dedicar esta medalla a mi familia en Cuba, a mi abuela que está en el cielo y a mi padre. Creo que el objetivo está cumplido y que van a venir muchos éxitos más. Solo los que me han rodeado saben lo que he sufrido para llegar hasta aquí. Han sido tres años durísimos. Orlando no tiene límites y espero conseguir más logros para el pueblo español. Creí en esto y me he sentido muy bien físicamente. Tenía mucha presión y mucho miedo en la semifinal, pero en la final salí a divertirme. Fue una carrera fantástica», relató entre lágrimas un emocionado Orlando Ortega después de la carrera.

Sin despegarse de la bandera española, que portaba con orgullo y una indisimulada felicidad, corría por la pista de un lado para otro e incluso se arrodillaba, embargado por la emoción y por una alegría inmensa. Lo había conseguido. A sus 25 años, puede presumir de haber conseguido su primera medalla olímpica en su segunda participación en unos JJOO para acabar así con la sequía española. Un reto cumplido.

Top 10 Deporte Español 2015 #RESPECT

Solo por tener el privilegio de poder escoger entre distintos campeones, de diferentes disciplinas deportivas, ya sea a nivel continental o mundial, crea una sensación de orgullo, que hace que empecemos acordándonos, y mostrando respeto a quienes no han podido entrar en este Top 10. Leer Más »

El último salto de Yago Lamela

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Alejandro Rozada (@alexrozada)
Asturias nunca olvida a sus héroes. Poco importa que sean efímeros o eternos, esta región se ha acostumbrado a honrar a su pasado más glorioso por encima de modas puntuales. No son los asturianos tan desmemoriados como para desvincularse de las gestas que les produjeron orgullo tiempo atrás.  Aquí se honra de manera perenne a los símbolos de carne y hueso, llegando a convertirlos en estatuas tan duras como el bronce cuando corresponde. Sean o no sean nativos de este territorio. El orgullo astur consiste en disfrutar de las alegrías a cara descubierta y homenajear a los caídos sin ataduras ni cortapisas de ningún tipo. Esta característica tan autóctona, que abunda en nuestro país menos de lo que sería deseable, define el vinculo de Asturias con la memoria.  El recuerdo se extiende a muchos campos (en especial a la lucha obrera, las artes o las ciencias), pero es en el deporte donde los asturianos encuentran últimamente más motivos para disfrutar. La fascinación no solo se destina a los deportistas que están triunfando en la élite como Fernando Alonso, Santi Cazorla, David Villa o Ángela Pumariega, ni a jóvenes promesas tan brillantes como el tenista Pablo Carreño. El pasado no es solo una nota a pie de página y la admiración popular también guarda un rincón de su memoria para distinguir a personajes con una trayectoria tan sinuosa como la que protagonizó Yago Lamela (Avilés, 1977), un héroe fugaz.

Pero, en ocasiones, los deportistas no son plenamente conscientes de la repercusión real de su figura.  Le ocurrió a Yago Lamela, un ídolo caído que no supo asimilar el vacío que supone pasar de la gloria a la indiferencia. El miedo al olvido le jugó una mala pasada a este atleta avilesino en sus últimos años de vida.  La gratitud no tiene el mismo valor sentimental en unos que en otros.  Eso le pasó una trágica factura a Yago. El pánico a ser un juguete roto ancló en el pasado al hombre que asombró a España un 7 de marzo de 1999. Ese día, un país entero brincó desde la cama para celebrar la asombrosa noticia que llegaba desde el Lejano Oriente. En los Mundiales de Maebashi (Japón), este asturiano saltó 8 metros y 56 centímetros en un hito hasta entonces desconocido en la historia del atletismo español. Récord de Europa de longitud. La proeza fue tal que tuvo que pasar una década para que un alemán, Bayer, la batiera. Lejos de motivarle y servirle de aliciente para superarse a sí mismo y convertirse en un gran campeón, este hito marcó la culminación de una trayectoria y el principio del su decadencia. Las lesiones se cebaron con este deportista en el momento más inoportuno. En 2004, el año de los Juegos Olímpicos de Atenas, Lamela recibió el golpe de gracia definitivo cuando el tendón del tobillo de la pierna de apoyo le dijo “basta”. Ahí se destruyeron todas las esperanzas con las que había terminado en 2003, cuando fijó la mejor marca mundial del año (8,53, solo tres centímetros por debajo de su récord personal). No fue un contratiempo más, fue una lesión crónica que le estancó en la mediocridad y las esperanzas de formar un tándem imbatible con su entrenador, Juanjo Azpeitia, se cayeron como un castillo de naipes. Le tocó morder el polvo y eso ya fue demasiado para su cabeza.

Yago Lamela no es de lo que se resignan a su suerte y el peso de la fama le castigó como la más dolorosa de las lesiones.  Aunque intentó encontrar alicientes y motivaciones para salir adelante en la aviación, informática y música electrónica, no fueron más que aficiones pasajeras que no llenaron el inmenso vacío mental que le dejó su querido y odiado deporte. Asturias, mientras tanto, le seguía recordando con cariño; en la memoria activa de todos los aficionados seguía instalado ese gran salto de Japón. Pero Yago no era consciente de ello. Se veía roto, caído y derrotado, castigado de una forma inmisericorde por el olvido. Le empezó a costar cada vez más levantarse por las mañanas y así se fue destruyendo poco a poco. La presión mental fue tan fuerte que le adentró en un túnel en el que no había salida. La oscuridad le aisló de la sociedad, le resultó imposible soportar las lesiones y la tensión excesiva por cumplir las expectativas generadas desembocó en una tragedia. Precisamente, el último salto de su vida ha resultado el más cruel y desgraciado. Este jueves 8 de mayo de 2014 se recordará como el día que este saltador avilesino brincó definitivamente hacia la fatalidad. Este último salto le llevó tan lejos que ya no podrá volver. El miedo al olvido lastró para siempre al ídolo de Maebashi, un deportista que se ha marchado sin llegar a entender cuál fue el motivo de su defenestración. Como le dijo a De la Morena en “El Larguero” de la Cadena SER, en una de las últimas entrevistas que quiso conceder a la prensa, “uno nunca piensa que le puede dar una depresión“.

Las vivencias de Alessandra: Moscú’13

Alessandra

 

Por Alessandra Aguilar

El 10 de agosto de 2013 tuve la suerte de poder vivir una de las experiencias más gratificantes y emocionantes de mi vida al ser 5ª del Mundo en la Maratón del Cto. del Mundo de Moscú.

Partí rumbo a Moscú muy ilusionada y confiada en el gran momento de forma en el que me encontraba, aunque estaba un poco expectante a lo que me podía encontrar allí. El viaje fue genial y los días previos a la carrera fueron muy tranquilos, descansando mucho e hidratándome muy bien ya que el calor en la capital rusa era sofocante.

Compartíamos hotel con un numeroso grupo de países, por lo que se respiraba el ambiente de la competición. Estábamos todos deseosos y expectantes por que llegase el día de nuestra prueba. Yo competía el primer día, así que la espera se me hizo corta.

El 9 de agosto me fui a la cama con un cierto gusanillo en el estómago, ¡por fin llegaba el gran día! Sonó el despertador a las 9am y me desperté con muchas ganas de que llegara la hora de afrontar mi 11ª maratón. Desayuné tranquilamente y me preparé para la competición. Durante el trayecto en bus al estadio y las horas previas a la competición, iba concentrada en cómo iba a afrontar la prueba, visualizando los kms, los avituallamientos, cómo superar los momentos malos, etc. Hacía muchísima calor y humedad y sabía que me iba a enfrentar a una prueba muy dura, por eso la concentración previa y durante la prueba eran muy importantes.
Caliento muy poquito y lo poco que hago es a la sombra, no hay que malgastar energía. Mi entrenador, Antonio Serrano, está en todo momento conmigo, pero llega el momento de entrar en cámara de llamadas y a partir de aquí las atletas nos quedamos solas. Antes de entrar Antonio se despide de mí con una sonrisa en la cara, sabedor del gran momento de forma en el que me encontraba y de que las condiciones climatológicas me favorecían mucho. Me decía: “Aless, este es tu campeonato, el puesto de finalista es tuyo”. Yo me reía y le decía: “ojalá tengas razón”. Y, ¡vamos si tuvo razón!

A las 14h se dió el pistoletazo de salida. La italiana Straneo salió marcando un ritmo alto desde el principio. En el 2km ya se habían formado varios grupos. Yo me quedé en un segundo grupo. Las sensaciones eran muy buenas, pero era consciente de que quedaban muchos kms por delante. El sol era matador y no había ni una sombra en el circuito. Bebía cada 2.5kms y me refrescaba para poder soportarlo mejor. A medida que pasaban los kms me iba encontrando mejor y sabía que en la segunda mitad de la prueba iba a remontar puestos. Y, así fue, de la 12ª plaza fui remontando hasta llegar a la 5ª posición. Estaba disfrutando muchísimo de la carrera y cada vez que cogía a una rival, no me podía creer en el puesto en el que iba. Sólo pensaba: “Madre mía, lo que estoy haciendo. Este es mi mundial” Los kms iban pasando y el sol iba haciendo mella. En el 39-40.5 kms los pasé francamente mal. Ya quedaba poco para llegar a meta, pero el sol me estaba matando. Intenté evadir la mente de ese sufrimiento. Era consciente de que una vez que viese el estadio iba a renacer y, así fue. En el 40.5 giré y lo vi.

¡Madre mía! Sólo me separaban un poco más de 1.5 kms de la meta. Miraba para atrás para asegurarme que no me cogía ninguna rival y en más de una ocasión las lágrimas de emoción me venían a los ojos. En mi mente sólo estaban los últimos 300metros en el estadio y la convicción de que los iba a disfrutar como una niña, porque no eran sólo para mí, también lo eran para mi familia, Mario, mis amigos, mi entrenador, para todos los que siempre han estado conmigo y han apostado por mí. Y, por fin, entré en el estadio. ¡Qué recuerdos! La emoción me recorría todo el cuerpo, no podía contener las lágrimas ni parar de sonreír. Me acordé de tanta gente a la que quiero, de los sacrificios, horas de trabajo, de los malos momentos; ¡es increíble todas las cosas que se te pasan por la cabeza! Pero todo ello recompensado con este grandísimo resultado. Y crucé la meta, finalizando la maratón siendo ¡5ª del mundo! No me lo podía creer y sé que nunca olvidaré ese momento. ¡Era un sueño hecho realidad! Una vez finalizada la prueba, estaba deseando llegar al hotel para poder llamar a Mario y a mi familia. Mi entrenador y yo nos tomamos unas cervecitas para celebrarlo.

Tras la competición, aún me quedaban 3 días antes de volver a España, así que los aproveché y disfruté al máximo viendo los Campeonatos, animando a mis compañeros y haciendo turismo por la bellísima ciudad de Moscú. Me encantaba perderme paseando por sus calles. La belleza del centro de Moscú es grandiosa, la Plaza Roja, el Kremlin, las Basílicas, sus parques, el metro, etc. Todo ello de una grandiosidad impresionante. Pero es una ciudad de grandes contrastes, donde las diferencias sociales son brutales y a pesar de su belleza, una ciudad fría, a mi modo de ver, todo ello fruto de su pasado político.
Hay ciudades que te marcan y Moscú se ha convertido en una ciudad muy especial y siempre ocupará un lugar en mi corazón.

Bolt vuela bajo la lluvia: 9,77

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Alejandro Rozada (@alexrozada)

Usain Bolt demostró en Moscú que es más fuerte que los elementos. Bajo una persistente lluvia y sobre una pista visiblemente húmeda, el jamaicano se impuso en la final de los 100 metros de los Mundiales de Moscú dejando para la posteridad otro tiempo abrumador (9,77 segundos), récord de la temporada. La histórica locución “citius, altius fortius”, recordado lema de los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, parece creada para definir a un deportista de naturaleza privilegiada. Cada año, cada prueba que disputa, es más rápido, más alto, más fuerte. Y eso que la inclemente meteorología no le permitió arriesgar para establecer una plusmarca aún más abrumadora.

Usain Bolt volvió a imponer su tremenda fortaleza física y su indiscutible mentalidad ganadora, esta vez para remontar e imponerse al líquido elemento. Ya avisó desde los tacos de salida haciendo el gesto de portar un paraguas imaginario para refugiarse de la incesante lluvia; no obstante, rápidamente echó mano de su zamarra para presumir de Jamaica, la nación que alumbró a uno de los atletas más espectaculares de todos los tiempos. El cartel de la final no invitaba a relajaciones. Se comprobó desde el pistoletazo inicial con un desatado Justin Gatlin. El estadounidense completó en 9,85 segundos un recorrido apoteósico que, si bien no le sirvió para vencer la prueba, es algo más que una medalla de plata. Mantenerse varios metros por delante de un fuera de serie como Bolt en la gran final de los 100 metros, es una gesta tan admirable que hasta un segundo puesto sabe a oro. Que se lo pregunten al tercer clasificado, el jamaicano Nesta Carter, que también celebró a lo grande su medalla de bronce.

El gran protagonista volvió a ser Usain Bolt, que acumula plusmarcas y medallas con la misma facilidad con la que da zancadas sobre la pista. Ya lleva ocho medallas en los Mundiales de atletismo, desde aquella presea de plata que logró en los 200 metros y el relevo corto de Osaka 2007. No se quedó ahí porque dos años más tarde (Berlín 2009), arrasó en 100, 200 y 4×100 metros. La prueba de los 100 fue singularmente asombrosa porque en ella logró su récord histórico (9,58 segundos) y le sirvió para ganarse los respetos y la admiración de todo el planeta, no necesariamente aficionado al atletismo. Porque si algo ha conseguido este jamaicano es enganchar al atletismo a todo el mundo. Algo al alcance de unos pocos privilegiados. Un logro que ya consiguió en la década de los ochenta y a principios de los noventa un tal Carl Lewis, al que precisamente Bolt puede echar el guante si se sube al podio en los 200 metros y el relevo. Posibilidad relativamente factible tratándose de semejante portento, que se acerca a ritmo de récord a la hazaña de las diez medallas en los Campeonatos del mundo. En los 100 ya está a un solo título de Maurice Greene y el inolvidable Lewis.

Miguel Ángel López bronce en marcha

foto Agencia EFE

foto Agencia EFE

Por Carlos Rodríguez (@carlosrsp87)

Por fin llegó la primera medalla para el atletismo español en los Mundiales de Moscú 2013. Ha venido de la mano del murciano Miguel Ángel López, bronce en los 20km marcha. El español terminó detrás del ruso Aleksandr Ivanov y del campeón olímpico, el chino Ding Chen. El anfitrión fue profeta en su tierra y dio la sorpresa con solo 20 años para dar la primera medalla de oro a la delegación rusa.

La medalla del español sucedió después de que a falta de pocos kilómetros se lanzaran a la disputa del oro el chino Ding Chen y el guatemalteco Érick Barrondo, este último siendo descalificado. López, que estaba yendo de menos a más, no cesó en su empeño hasta que consiguió un bronce con sabor a oro.

 

Alessandra Aguilar hace historia

 

AlessPor Carlos Rodríguez (@carlosrsp87)

La lucense Alessandra Aguilar, colaboradora de CRONÓMETRO DEPORTIVO, ha hecho historia en Moscú. Ha quedado quinta con un tiempo de 2h32:38, consiguiendo el mejor resultado de una española en maratón. La española, que comenzó con una táctica defensiva, fue progresando poco a poco en la parte final de la prueba con una zancada poderosa hasta terminar en un quinto puesto que la catapulta directamente hacia la gloria.

La prueba la ganó la keniata Edna Ngeringwony Kiplagat que, con un tiempo de 2h25:44, se convirtió en la primera mujer que revalida el título mundial de maratón. Pero nuestra heroína, nuestra indiscutible protagonista, es Alessandra Aguilar, que se sigue trabajando un futuro verdaderamente glorioso.

Las vivencias de Alessandra: Albacete

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Tras la Maratón de Rotterdam, me tomé unos merecidos días de vacaciones. Muscularmente no estaba muy mal, pero veía que mi cabeza necesitaba descansar. Volví al entrenamiento progresivamente. Me encontraba muy bien y el Campeonato de España de Media Maratón me motivaba mucho. Así que, tanto mi entrenador como yo, decidimos que ya que tenía ganas y me había recuperado fenomenal de Rotterdam, el 9 de junio tenía que estar marcado en rojo en el calendario.

Éramos sabedores de que no iba a llegar en mi mejor momento de forma, pero confiábamos en todo el trabajo hecho previamente. Las semanas de entreno se pasaron volando y, tanto mi compañero de sufrimientos, Odone, como yo, cada vez nos encontrábamos mejor. Y, por fin, ¡llegó el ansiado día!

A priori, el día pintaba bien para correr. Temperatura buena y apenas soplaba viento. 45’ antes de la prueba, Odone, Armando y yo nos vamos a hacer un calentamiento suave. Los primeros nervios empiezan a aparecer, ¡ese gusanillo en el estómago! Odone y yo hablamos de la táctica en carrera. Yo la tengo muy clara: correr desde el primer metro. Sé que tengo rivales duras y no me quiero llevar sorpresas. Si no gano, que no sea porque no lo he intentado.

Se acerca el momento del pistoletazo y los nervios se palpan en el ambiente. Me coloco en la salida, visualizo la carretera, respiro hondo y me concentro. 532502_468611836548695_1926968558_n
Dan el pistoletazo y salgo marcando ritmo desde el principio. Van pasando los kms, el viento se nota más de lo que preveíamos, pero seguimos marcando un buen ritmo. Las sensaciones son buenas y voy disfrutando mucho del ambiente que hay en las calles de Albacete. En el 6km, Odone, se queda. Algo le ha tenido que pasar, estaba muy bien. Yo sigo marcando ritmo y me uno a un grupo de chicos con los que llegaré hasta final de carrera. Los integrantes del grupo al verme, no dudan ni un momento en echarme una mano. Controlaban que no me quedara, me protegían del viento, me animaban para ir a por la atleta africana que iba en primera posición, ¡un lujazo! No os voy a engañar, hubo algunos kms en los que lo pasé mal, pero entre los ánimos de los atletas que iban conmigo, el público y la confianza que tenía en mí y en todo el trabajo realizado, pude sobreponerme y cruzar la meta como Campeona de España. ¡Qué momento! ¡Por fin lo había conseguido! Tengo varias platas y bronces en Campeonatos de España absolutos, pero el oro siempre se me resistía, ¡hasta hoy!

Al cruzar la meta, allí estaban esperándome Mario, Antonio y Fernando. ¡Qué contentos estábamos! ¡No podíamos parar de sonreír!. 969983_468611589882053_1705033858_nAl fin y al cabo, este triunfo, no es sólo mío. Es un triunfo de mi maravillosa familia, de Mario, del grandísimo entrenador que tengo, de mi mánager, de mis compis de entrenamiento, de mis amigos, de mi Club Clínica Dental Seoane-Pampín, de mis fisios, de mis sponsors (Asics, Oakley y Verdurea); en definitiva, de todas aquellas personas que siempre han estado a mi lado apoyándome. ¡Este oro también es vuestro!

De Albacete nos volvimos a casa con un doble Campeonato de España de Media Maratón: individual y por equipos. ¡Grandes!

Lo único malo del día, que a mi compi de fatigas, Odone, no le hubiera salido bien. Estaba muy bien, pero ese día el cuerpo no le respondió. Pero estoy convencida de que los éxitos no tardarán en llegar.

Ahora, toca seguir entrenando duro. Menos de 2 meses me separan de mi gran cita veraniega: el 10 de agosto en el Campeonato del Mundo de Moscú. ¡Vamos!

Las vivencias de Alessandra: Rotterdam 2013

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Menos de 1 semana me separan de unos de los grandes objetivos de mi carrera deportiva: batir el Récord de España de Maratón, que está en poder de Ana Isabel Alonso con 2h26’51’’ (San Sebastián) desde 1995.
Pero este no es un objetivo que surge de la noche a la mañana. Es algo que, tanto mi entrenador como yo, llevamos persiguiendo tiempo y trabajando para ello. En el 2011 finalicé la Maratón de Rotterdam con una marca de 2h27’00. ¡Se puede decir que un suspiro nos separó de conseguir ese día un gran sueño! Ese día crucé la meta con una gran sonrisa y seguro que os preguntaréis, ¿por qué? Cada maratón que he ido entrenando y corriendo, me ha ido enseñando y me ha hecho ser consciente de la marca que puedo llegar a realizar. Ese día me quedé a 9’’ del Récord de España y, esa prueba, me demostró una vez más que mi gran objetivo no es una utopía, es un sueño que puede hacerse realidad y, desde ese día, en cada maratón que he corrido he salido sabedora de mis posibilidades y he ido a por ello, aún sabiendo que los circuitos no eran los idóneos (New York y Londres 2012). ¡Pero nunca se sabe, hay veces que hay que arriesgar!
Como he dicho antes, de cada maratón, de cada preparación y de cada experiencia en prueba, he aprendido mucho y, ello, me ha hecho crecer como atleta y también como persona. He llevado al cuerpo al límite, he aprendido de mis errores, de lo que me sienta bien y no, a conocer mejor mi cuerpo y hasta dónde puedo llevar a mi mente, etc; y, todo ello, estoy convencida de que me ayudará a pelear por este sueño tan bonito.
Esta temporada, desde el principio, tanto mi mánager, mi entrenador, como yo, teníamos muy claro cuál iba a ser el objetivo de la temporada y el circuito idóneo para ello. Por eso no dudamos en marcar el 14 de abril en el calendario, ya que Rotterdam era la maratón ideal para salir a por ello. El circuito es rápido, lo conocemos y, lo más importante, es un lugar en el que me encanta correr y me siento agusto. Toda la temporada ha ido encaminada a llegar al 100% el 14 de abril. Los entrenamientos han ido muy bien. El entrenamiento de maratón me encanta y ello hace que la dureza de preparar una maratón sea más llevadera. No os voy a engañar, ha habido veces que me costaba salir a entrenar porque estaba tan cansada que no sabía cómo iba a afrontar el entreno, sólo sabes que te va a tocar batallar durante muchos kilómetros y que lo que te apetece es quedarte en casa descansando. Pero esos días son los que te preparan para el gran momento, no sólo a nivel físico, también psíquico. El ponerte a correr y afrontar lo que te toca es lo que te va a dar la clave para el mágico día de disputar los 42.195m. Los que habéis preparado una maratón, seguro que coincidís conmigo en que lo mejor de preparar una maratón, es correrla y que lo realmente duro son los meses de preparación.
Mi preparación ha llegado al mejor de los momentos, 6 días para ponerme en línea de salida y visualizar los 42.195m. Ahora toca descansar y cuidarme mucho, mucho. Es una prueba muy larga en la que hay muchos factores externos que pueden afectar: temperatura, lluvia, viento, … Controlaré aquellos que están en mi mano y cruzaremos los dedos para que las condiciones sean las óptimas. A las 11h del 14 de abril, junto con mi liebre Marc, comenzaremos a correr con un objetivo y un sueño común, no sé cuál será el resultado final, sólo sé con certeza que pelearé hasta el último metro por ello.
Antes de despedirme hasta mí vuelta de Rotterdam, me gustaría darle las gracias a Mario por estar siempre a mi lado, apoyándome y ayudándome en todo este proceso. A mi familia y amigos. A mis compañeros de entreno, Odone, Chema, Victorín, Ignacio, Fernando, Carlos, …, a todos los que me habéis ayudado en cada entreno. A Antonio, Tete y Jesús. A Fernando Seoane, Asics y Oakley por confiar en mí. ¡Sois los mejores!
www.alessandraaguilar.com

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