Alejandro Rozada (@alexrozada)
Leo, vuelve a golear. Primer aviso.
Justo unos días después de achacar al pequeño Thiago el sorprendente bajón en el rendimiento de Papá Messi, nos hemos encontrado con esta imagen en su cuenta de Instagram para celebrar el primer cumple del peque. Observando la foto, uno desea ser apadrinado por la feliz pareja para lucir un aspecto tan sano y bonachón como el del primogénito de Lionel. Pero las prisas comienzan a atenazar al barcelonismo al ver que su gran estrella sumó ante el Espanyol su quinta jornada seguida sin marcar. Y cuando el gato Leo no está, los pequeños bailan. Véase el excelente rendimiento que está mostrando el otro Junior que se ha cruzado en su camino, Neymar Jr., que ya hasta se permite hacer asistencias con doble caño a sus marcadores. Messi, vuelve a golear. Por la cuenta que te trae.
Silencio, juega Seferovic
La tarde futbolística del sábado se abrió con una manita de la Real Sociedad a Osasuna, un contundente reclamo para demostrar que no solo de Barça y Madrid viven las goleadas. El marcador dio buena cuenta de una tarde redonda para la Real, hambrienta de goles para lucir palmito antes de la visita que le rendirá este martes un ilustre turista europeo: el Manchester United. Fue una velada perfecta para los donostiarras, que se encontraron con cinco goles casi por casualidad porque el juego tampoco fue para tanto. La foto del partido se la hizo Seferovic mandando callar a su afición después de marcar el quinto. El suizo se harta de críticas hacia su juego. Así que los txuri-urdin ya saben: silencio, que juega Seferovic.
La mano de Rodri
“Manos arriba, esto es un atraco”. Estalló el Valladolid por culpa de Muñiz Fernández, que la volvió a liar, esta vez en el estadio de los Juegos Mediterráneos. Concedió un gol ilegal de Rodri con la mano para darle la victoria al Almería ante la indignación pucelana. El delantero almeriense se vistió el disfraz de Maradona y se sacó de la manga (nunca mejor dicho) un remate con su puño derecho para batir a Mariño. Fue tan flagrante la mano de Rodri que el goleador incluso se quedó mirando al árbitro después de marcar, pero el colegiado se puso el traje de campaña que ya lució en el Martínez Valero, Ciudad de Valencia y Camp Nou para volver a darse mus. No es que haya salido de la nevera, es que Muñiz vuelve a estar on fire y ha sacado de quicio a otra afición. ¿Cuál será su próxima víctima?
Pabón al rescate
Si no le ficharon para esto, que venga Dios y lo vea. Solo por salvar a Djukic de un cese que parecía cantado, podemos concluir que Dorlan Pabón ha amortizado su fichaje. Una derrota en Getafe abocaría al cese del entrenador del Valencia porque la paciencia de Salvio y Braulio no daba para más. Sin embargo, el punta colombiano echó el resto para evitar la destitución inventándose un golazo que traerá (buenas) consecuencias para el equipo ché. De momento se asegura la continuidad del técnico serbio al menos durante una semana más, se detiene la mala recha de cuatro jornadas sin conocer la victoria y saca del barro liguero a su equipo. El partido del vermú dominical no se le atragantó al Valencia. Veremos qué les depara esta semana la Europa League.
Piti apagó al Levante
No busquen futbolistas del Levante en la siguiente imagen. Sencillamente no los hay. En la foto adjunta pueden observar el estado que presentaban las gradas del Ciudad del Valencia el pasado domingo. De apagar a los levantinistas se encargó Piti con un gol en el minuto 90 que fundió los plomos del equipo valenciano, crecido después de la portentosa exhibición de Keylor Navas ante el Betis. Esta vez se les saltaron los fusibles y algo tuvo que ver en ello el apagón de 15 minutos que afectó al barrio de Orriols donde se ubica el estadio del Levante. Esta incidencia técnica tuvo más miga de lo previsto porque no solo alargó el partido, sino que también cortocircuitó a los de Caparrós que, hasta entonces, habían dominado e incluso pudieron marcar de penalti si El Zhar hubiese apuntado mejor. Pero le tocó lucirse al gallego Roberto con un paradón y el Granada se marchó iluminado por tres puntos de oro.
Un Betis tocado
No se merecía tal cúmulo de desgracias el Betis. Este domingo le pasó prácticamente de todo, y casi todo malo. Perdieron un partido que consiguieron empatar por dos veces gracias a la fe inquebrantable que siempre caracteriza a los de Pepe Mel; además, se llevaron el susto de la jornada por el golpe que sufrió Perquis con Fabriçe y que le obligó a abandonar el campo en ambulancia. Sobrecogía la imagen del bético tendido sobre el césped de La Rosaleda, inmóvil, recibiendo las asistencias médicas mientras Undiano pedía el cambio con indisimulado nerviosismo. El partido pasó entonces a un segundo plano, aunque minutos después de recibir la noticia de que el jugador se había estabilizado y había recuperado el conocimiento, sus compañeros se volcaron al ataque para dedicarle el gol de la victoria. No lo consiguieron porque, para colmo de males, se toparon con el tercero del Málaga en el tercer minuto de los seis minutos añadidos. Una noche para olvidar para Mel y sus pupilos.
EL SACAPUNTAS
Gerard Piqué: “¿Os imagináis cómo estaríamos aquí con una Liga y una Copa en 5 años como el Madrid?”
Tú no mentes la soga por si acaso…
Providencial Villa, que empata antes de ceder su sitio a Messi
Los de Vilanova pueden cantar el alirón este miércoles o el próximo domingo en el Calderón
La crónica de Alejandro Rozada (@alexrozada)
Nadie encarna mejor el espíritu que necesita este Barcelona. Él es el hombre que representa mejor que ningún otro los valores que debe tener el Barça. Leo Messi ha vuelto a demostrar que es la divinidad que lleva la paz, el sosiego, las ganas y los goles a un equipo que lo necesita más que nunca. Tras perderse el partido de vuelta contra el Bayern Múnich, en una concesión demasiado generosa por parte de Tito Vilanova, el argentino volvió ante el Betis para reivindicarse como rey, gobernante y restaurador del barcelonismo. Aunque también ha demostrado ser un siervo sufriente que, como cualquier ser humano, padece lesiones y contratiempos. A todo se sobrepone esta divinidad que ha encarrilado el alirón azulgrana. La próxima semana, en un escenario de tanto postín como el Vicente Calderón y ante un rival de pedigrí como es el Atlético de Madrid, el Fútbol Club Barcelona puede ganar su 22ª Liga. Eso suponiendo que el Madrid hará los deberes ante el Málaga.
Pero antes de que El Messías hiciera acto de presencia y resucitara a su equipo al grito de “levántate y anda”, el Barcelona pasó las de Caín para ganar al Betis. Los de Pepe Mel se adelantaron por dos veces en el marcador y pusieron contra las cuerdas a los de Vilanova. Partidazo del equipo sevillano, una de las sensacione de la Primera División, que a base de una presión incesante, un juego atrevido y mucha solidaridad atemorizó al barcelonismo. Una valiente apuesta que recogió sus frutos con los goles de Pabón y Rubén Pérez, aunque el providencial empate de David Villa dejó muy tocados a los béticos. Un día más ha sido decisivo el delantero asturiano que, sin darse un ápice de importancia, también aparece cuando más lo necesita el equipo. Cierto es que no marcó ante el Bayern el pasado miércoles, pero después de una temporada tan difícil para él, no se le pueden pedir milagros al langreano. Para eso ya está Messi.
Un primer tiempo por peteneras
Por si no hubiera suficiente marcha en el guateque blaugrana, el Betis se arrancó por peteneras y se marcó una sevillana en el primer minuto que encendió la Liga. Fue Pabón quién marcó el compás de lo que sería un intenso partido con un gol que desnudó las miserias defensivas del Barcelona. Balón colgado al área, Adriano no sabía por dónde soplaba el viento y el colombiano no desaprovechó la concesión. Tan tempranero gol incendió el Camp Nou. El barcelonismo se hacía cruces pensando que podían perder una Liga que tenían atada y bien atada. Tan caldeado estaba el ambiente que tuvo que ser un matador chileno el que se vistiera de bombero para apagar el incendio. Alexis Sánchez cogió el extintor y cabeceó para empatar el partido. Jugador peculiar este chileno que se complica demasiado la vida en el campo por su excesivo ímpetu y sus ganas de hacerlo bonito. Al final se termina haciendo un nudo a sí mismo de lo difícil que se lo pone.
El espíritu de Alexis contagió al Barcelona y comenzó su bombardeo del área bética a través de continuas ráfagas. Un rosario de ocasiones que no conseguía convertir, fundamentalmente, por la superlativa actuación de Adrián. El portero sevillano desesperó a los atacantes barcelonistas, que no se veían capaces de superar esa muralla. En especial Villa, que se topó continuamente con él. Primero respondió con una magnífica estirada a un zurdazo cruzado del Guaje y después metió de forma providencial su pierna derecha para desviar un remate franco en boca de gol del asturiano. Aunque la ocasión más clara, y polémica, fue un derechazo de Tello que superó la línea tras estrellarse ferozmente en el larguero. Gol fantasma.
Se aliaban los elementos a favor del Betis, que pasó de estar encerrado en su área a adelantarse gracias a un potente derechazo de Rubén Pérez desde fuera del área. Alexis se hizo un nudo en la frontal de su propia área, Nosa le robó el cuero, vio el desmarque de Pérez y el mediocentro bético no desperdició la ocasión. Los de Pepe Mel vivían su particular Feria de Abril, con varios días de retraso, en el Camp Nou. Un escenario soñado para el equipo sevillano, que cada vez que se acercaba a las proximidades de Pinto mareaba a los barcelonistas. El intercambio de golpes desnudaba las miserias defensivas del Barça. Solo Tello e Iniesta desde la izquierda trataban de aportar criterio y profundidad al juego en ataque blaugrana, pero sus intentos eran vanos. Bien porque no encontraban rematador, bien porque terminaban desbaratados por el portero y los defensores verdiblancos.
Messi resucita a la tropa azulgrana
Las señales con las que nacía el segundo tiempo no eran precisamente alentadoras para los culés. Piqué bostezaba recién entrado al campo tras el intemedio. No estaba precisamente el partido para bostezar, ni estaba el Barça tan cómodo como para relajarse de esa forma. Pero así empezó el segundo asalto de una trepidante batalla que no se quiso perder El Messías del barcelonismo. Messi empezó a calentar en la banda y el Camp Nou se levantó. Cuando todas las miradas apuntaban al calentamiento del argentino, Alves protagonizó una gran cabalgada por la derecha que desembocó en un centro al segundo palo donde estaba Villa, que remató en plancha para establecer el empate. De premio, Tito le mandó al banquillo para dejar paso a Messi. Resignado a su suerte y en un nuevo alarde de profesionalidad, el asturiano cedió su sitio sin rechistar.
El Messías demostró sus credenciales al poco de ingresar al campo con un impecable lanzamiento de falta que se coló pegado a la escuadra izquierda de la portería de Adrián. La aparición cambió la cara del Barça, que se volvió a poner ese traje de las mejores noches que tan grande ha hecho a este equipo. Pero el dominio de la posesión no se tradujo en grandes ocasiones de peligro. Tuvo que ser Messi, explotando su faceta de pateador, quien causara estragos con los lanzamientos de falta. Tras el gol, lanzó una peligrosa rosca que se estrelló en la cruceta. Después, le tocaría al Betis asustar a Pinto, pero una aparición providencial de Adriano evitó un remate franco. Y sería de nuevo Messi el que acabaría con todos los fantasmas. Cargó desde la derecha, se asoció con Iniesta en la frontal, el manchego abrió de tacón para la llegada de Alexis por la derecha y éste se la puso al argentino para que marcara a placer. El Messías lideró la remontada culé.
Ganar al Betis estaba costando sangre, sudor y lágrimas. Y casi cuesta algo más porque, tras salvar de forma inverosímil el intento de vaselina de Alexis, Adrián golpeó con el pie en sus partes nobles al chileno que se quedó visiblemente dolorido en el campo. Estas cosas suceden cuando fías todo tu juego a la testiculina. Suerte que la cosa se quedó finalmente en un doloroso susto. Para evitar males mayores, Vilanova sacó a Alexis del campo para dar entrada a Thiago, que debe amortizar los minutos sueltos que se le conceden para demostrar su enorme talento. Y así tocando y tocando el balón, el Barcelona pasó el trago durante los últimos minutos a la espera de que pitase el colegiado. Al final, el árbitro pitó y el Barça vio el cielo. Queda menos para el alirón, que podría llegar este miércoles si el Real Madrid no gana al Málaga.
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