Por Alejandro Rozada (@alexrozada)
Transcurrida la mitad del campeonato del mundo de Fórmula 1 del año 2021 toca hacer balance y repasar lo que va, y lo que queda, de Mundial. Van 11 carreras, quedan otras 11 (si lo permiten las medidas restrictivas contra el covid 19 y no se suspenden más carreras como el Gran Premio de Japón previsto para el domingo 10 de octubre) y, hasta el momento, la igualdad es la tónica dominante. No hay más que mirar las clasificaciones del campeonato de pilotos y la de constructores.
Pero vayamos por partes, o mejor dicho por pilotos, para repasar lo que está siendo esta edición del campeonato del mundo de Fórmula 1.
Manda Hamilton

Tras su victoria en Silverstone, Lewis Hamilton recuperó el liderato del Mundial en una gran carrera, no exenta de polémica, tras el accidente de Max Verstappen en la impresionante batalla que ambos mantuvieron en las primeras curvas de la primera vuelta, cuando el holandés defendía el liderato que había logrado en la pionera Sprint Qualyfing del sábado y el británico trataba de adelantarle ante su público aprovechándose de que iba 15 kilómetros/hora más rápido que su rival. El entonces líder del Mundial defendió muy bien su posición hasta que se tocaron al entrar en Copse viniendo ambos cargados de combustible, demasiado pegados al medio y llegando con mucha velocidad a la curva. Max tomó la curva, Hamilton le golpeó con su rueda delantera izquierda en su neumático trasero derecho y Verstappen salió despedido contra la protección de neumáticos tras perder el control de su monoplaza con una fuerza, según Red Bull, de 51 G.
No olvidemos que Hamilton se la tenía que jugar ante su público, estaba segundo por detrás de Verstappen y esta curva era seguramente una de sus últimas opciones de ganar la carrera y recortar así distancias en la general del Mundial. Lewis tenía que adelantar a Max, tenía que arriesgar, arriesgó y consiguió ponerse líder de carrera para acabar llevándose la victoria más emocionante para él en un circuito de Silverstone abarrotado hasta los topes. Fue la cuarta victoria de Hamilton en lo que va de Mundial tras las que consiguió en Bahrein, Portugal y España. Y, aunque no ganó, su segundo puesto en el reciente Gran Premio de Hungría, remontando desde la última posición hasta la segunda (descalificación de Vettel mediante), supo a victoria porque le ha permitido llegar al parón veraniego líder del Mundial, aunque sea con apenas 8 puntos de ventaja sobre Verstappen.
Verstappen aprieta

Accidente en Silverstone al margen, Max Verstappen está completando una temporada, sino de sobresaliente, de notable alto. Como muestra, ahí está su grand slam (pole position, victoria, vuelta rápida y líder todas las vueltas de la carrera) en el Gran Premio de Austria del pasado 4 de julio. También se convirtió en el primer piloto en ganar las tres carreras de un triple título: el Gran Premio de Francia y ambas carreras en Austria. Decir Max Verstappen es decir “hombre récord”, pero le falta el gran récord: ganar su primer Mundial de Fórmula 1 y acabar así con la hegemonía de Lewis Hamilton después de 4 mundiales consecutivos del heptacampeón británico, que comparte con el alemán Michael Schumacher el honor de ser el piloto de Fórmula 1 con más mundiales (7).
Con 5 victorias (Italia, Mónaco, Francia, Estiria y Austria) en 11 carreras, Verstappen tiene motivos para presumir y sentirse orgulloso por ser el piloto con más triunfos en lo que va de Mundial. Pero a este holandés inconformista, que esconde un ganador nato en su interior, no le parece suficiente; quiere más y el Mundial es su único objetivo, más con la espina clavada de la retirada en Azerbaiyán cuando lideraba la carrera, el accidente en Gran Bretaña y el accidentado noveno puesto en Hungría, tras tocarse con Norris en la salida, que le ocasionó la pérdida del liderato del Mundial. En Bélgica, en el mítico circuito de Spa-Francorchamps y arropado por su público de los Países Bajos, que mandarán en las gradas, el holandés volador tendrá una inmejorable ocasión para resarcirse de los dos disgustos que recibió en las carreras que precedieron al parón.
Sainz ilusiona

Los tópicos y las ideas preconcebidas no solo están contraindicadas en el fútbol, también en la Fórmula 1. Quienes pensaban que el monegasco Charles Leclerc iba a ser el jefe de filas de Ferrari y Carlos Sainz un simple escudero se equivocaban de pleno y el desarrollo del Mundial de este 2021 no está haciendo más que confirmarlo. Sainz va por delante de su compañero de equipo en la general del Mundial, es quinto con 83 puntos por 80 de Leclerc, es el primer representante español en la clasificación y ha demostrado que es el piloto que mejor se ha adaptado al cambio de equipo tras pasar de McLaren a Ferrari.
Octavo en Sakhir, quinto en Imola, undécimo en Portimao, séptimo en Montmeló, segundo en Montecarlo, octavo en Bakú, undécimo en Paul Ricard, sexto en Estiria, quinto en Austria, sexto en Inglaterra y tercero tras la descalificación de Vettel en Hungría. La trayectoria de Sainz en el Mundial se está caracterizando por su regularidad, ha puntuado en 9 de las 11 carreras y solo le falta hacer un cuarto puesto pero, ojalá, un primero para haber ocupado todas las posiciones posibles dentro del top 10 de las carreras.
A base de un pilotaje valiente, sobrio, seguro y contundente, a imagen y semejanza del de su padre en los rallies, Carlos se está ganando a Maranello y, visto el gran rendimiento de su compañero Leclerc en Silverstone, donde acabó segundo tras liderar 50 de las 52 vueltas del Gran Premio y solo sucumbió ante el poderoso Hamilton, hay motivos para soñar con una victoria del piloto español en alguna de las carreras que quedan. Quién sabe si será en Monza, el templo de la velocidad y la casa de Ferrari, ahí donde ganó Leclerc en 2019 y ahí donde hacer la pole del sábado, el otro gran objetivo que le queda por alcanzar a Carlos Sainz, suele equivaler a ganar el domingo.
Alonso sigue sorprendiendo

Quienes lo daban por retirado, lo llamaban viejo y se pensaban que volvía a la Fórmula 1 para poco más que pasearse, no darían crédito a lo que vieron en Hungaroring el pasado 1 de agosto. El último Gran Premio antes del parón veraniego nos dejó para la posteridad una lucha épica entre Fernando Alonso y Lewis Hamilton, una batalla a la vieja usanza del bicampeón español y el heptacampeón británico, cuando Hamilton continuaba su remontada tras hacer su segunda parada y trataba de acercarse al podio para luego aspirar a la victoria adelantando a Vettel y Ocón. Pero ahí se encontró con su ex compañero de McLaren, otro campeón en potencia que sabe mejor que nadie cerrar todas las puertas para mantener posición.
No es aventurado concluir que la gran defensa de Alonso durante 10 vueltas le sirvió en bandeja de plata la victoria a su compañero de equipo, que a duras penas habría podido aguantar si no la persecución a la que le habría sometido Hamilton durante las últimas vueltas. Y el primero que lo supo ver fue el victorioso Ocón: “Enhorabuena a Fernando, también se lo debo a él«, dijo el francés tras el primer triunfo de Alpine en la F1. Y el propio Fernando añadió sobre su duelo con el inglés: “Rodaba dos segundos y medio más rápido por vuelta, pero cometía siempre los mismos errores en las últimas curvas. Sabía que no le iba a poder contener, pero cada vuelta detrás de mí era oro de cara a la victoria. Si no hubiese llegado a la cabeza”.
Tras un arranque discreto del Mundial, Alpine se llevó su gran alegría del curso en Hungaroring, un circuito fetiche para Alonso porque en ese trazado logró en el año 2003 su primer triunfo en la Fórmula 1. Dieciocho años después, Fernando firmó otra actuación magistral en ese mismo circuito que le permitió firmar un cuarto puesto, su mejor resultado del presente calendario. Hasta llegar a Hungría, el asturiano llevaba una agridulce trayectoria: abandono en Bahrein, décimo en Italia, octavo en Portugal, decimoséptimo en España, decimotercero en Mónaco, sexto en Azerbaiyán (con una gran resalida en la que adelantó cuatro posiciones), octavo en Francia, noveno en Estiria, décimo en Austria y séptimo en Inglaterra. Recién renovado con Alpine hasta 20222, Alonso se aferra a la evolución de su monoplaza y del campeonato para rememorar viejas sensaciones de podio o, quién sabe, victoria.
A continuación, en un flash, resumimos la actuación del resto de pilotos de la parrilla 2021:
Bottas (Mercedes): decepcionante. Se espera mucho más de un piloto Mercedes. Sigue siendo elegante y muy rápido a una vuelta, especialmente en libres y calificación, pero su papelón en la salida de Hungría saliendo como el Coyote detrás de Correcaminos, provocando un embudo por delante, es propio de un piloto de Haas.
Checo Pérez (Red Bull): de más a menos. Pese a su victoria en Bakú y su podio en Francia de manera consecutiva, su papel en las siguientes carreras fue decayendo hasta terminar fuera de carrera a las primeras de cambio en Hungría por el choque con Bottas.
Norris (McLaren): la gran esperanza británica. A sus 21 años es el diamante en bruto de la parrilla, su evolución está siendo meteórica, ha puntuado en todas las carreras que van de campeonato (exceptuando en la última en Hungaroring), destacando sus tres podios en Imola, Mónaco y Austria, hasta llegar a los 15 grandes premios consecutivos puntuando que le convierten en el piloto de McLaren que más ha logrado extender esa racha.
Ricciardo (McLaren): aunque no le ha sentado bien el cambio de escudería, sigue siendo un gran piloto, rápido y muy difícil de adelantar. Parte con la inmensa desventaja de tener en su equipo al hijo pródigo, Lando Norris, y le está ocurriendo al australiano algo similar a lo que le ocurrió a un bicampeón como Alonso, también en McLaren, cuando coincidió con un tal Lewis Hamilton. En Spa-Francorchamps, donde alcanzará las 200 carreras, espera recomenzar para reencontrarse con la victoria tres años después (su último triunfo fue en Mónaco en 2018).
Leclerc (Ferrari): tiene a su mayor enemigo, Carlos Sainz, en casa y eso, además de ser un aliciente, es también una losa que le sobrecarga de responsabilidad en muchos aspectos. Perdió en Silverstone su gran oportunidad de ganar una carrera, como en Mónaco tras hacer la pole, pero es un piloto muy competitivo, valiente y veloz a una vuelta. Su última victoria data de Monza 2019 y, un par de años después, espera rememorar allí también sus laureles.
Gasly (Alphatauri): aspira a más. Está rindiendo a un excepcional nivel y su evolución no ha pasado desapercibida para Helmut Marko, que ha dejado claro que ve a un nuevo Gasly, mucho mejor que el de Red Bull.
Tsunoda (Alphatauri): la agresividad hecha piloto. Las radios echan humo cada vez que habla. Le pueden su temperamento y tremenda irregularidad. Si había un incidente en pista, ahí estaba siempre el japonés por el medio. Necesita sumar más puntos y para eso precisa de más autocontrol y estabilidad. Es muy joven (21 años) y tiene a su mejor referente en Gasly, su compañero de equipo.
Stroll (Aston Martin): le ha pasado factura la nueva aerodinámica. Stroll cree que la nueva normativa es el mayor obstáculo para su progreso, pero cree que ha conseguido avances en lo que va de año. Aunque los focos apunten a su compañero, el canadiense también recibe los suyos y de ahí el rumor de que estará en Mercedes en 2022.
Vettel (Aston Martin): se espera mucho más de un tetracampeón del mundo. Por ejemplo, que no tenga que ser descalificado tras acabar en Hungría con menos de un litro de combustible después de pasarse toda la carrera a rebufo de Ocón, y eso que le tuvo a tiro más de una vuelta. Sigue siendo un gran piloto y cuando las carreras se vuelven locas como en Azerbaiyán y Hungría es cuando lo demuestra, pero un duodécimo puesto en la general de pilotos es demasiado poco para el alemán que conquistó el Mundial cuatro años seguidos (2010, 2011, 2012 y 2013).
Ocón (Alpine): el hombre más feliz del mundo antes de llegar al parón veraniego. Su victoria en Hungría, la primera de su vida, a los 24 años le dio a Renault su primer triunfo desde 2008 cuando Fernando Alonso se impuso en Japón. El francés consiguió que volviese a sonar la Marsellesa y a ondear la bandera francesa en lo más alto del podio, aunque tiene mucho que agradecerle a su compañero de equipo, un tal Alonso que fue capaz de cerrarle todas las puertas a un cohete como Hamilton. De vuelta a la realidad, Ocón confía en otra carrera accidentada, a ser posible con lluvia, para repetir sensaciones; de momento, toca conformarse con entrar en la Q3 los sábados y en los puntos los domingos.
Raikkonen (Alfa Romeo): el piloto más veterano de la parrilla (cumplirá 42 años en octubre), el campeón del mundo de 2007, puede estar apurando sus últimas vueltas en la Fórmula 1. El equipo suizo aún no le ha confirmado para la próxima temporada y muchos rumores apuntan a sustituir al finlandés, que a pesar de no estar cuajando una mala temporada ha sido superado en la clasificación por su compañero de equipo Giovinazzi (7-4 a favor del italiano). Y, al igual que Kimi, Antonio tampoco tiene garantizado su futuro en la escudería.
Giovinazzi (Alfa Romeo): tiene su futuro tan en el aire como su compañero de equipo, pero con la diferencia a su favor de ser más joven, de haber salido de la academia de pilotos de Ferrari, de encontrarse en su tercera temporada en la Fórmula 1 y de contar con la confianza de sus superiores, que le ven creciendo cada año y esperan que pueda quedarse en Alfa Romeo al menos una temporada más, porque creen que se lo merece.
Russell (Williams): uno de los pilotos de moda del pit lane. Más que por su rendimiento, que no está siendo malo, por ser el candidato número 1 para fichar por Mercedes, reemplazar a Valtteri Bottas y convertirse en el compañero, que no tiene por qué ser el escudero, de Lewis Hamilton, que quizás por eso no está por la labor de su fichaje. El británico es joven, rápido y está apadrinado por Mercedes, que le acomodó en Williams para que se fuese rodando a la espera del gran salto. La ovación que recibió en Silverstone de su público tras entrar en la Q3 de la calificación del viernes que le permitió salir octavo en la carrera al sprint del sábado. Alcanzar un podio en las carreras que restan sería el punto definitivo para dar el salto.
Latifi (Williams): no lo tiene tan mal como parece y, a raíz de la mejora económica de Williams desde la llegada de Dorilton Capital a los mandos del equipo, se ha dejado caer la continuidad del canadiense. Le ven mejorando carrera a carrera, confían en que llegue todavía mejor al final de temporada, trabaja muy bien con los ingenieros, tiene una buena motivación, está cómodo en su monoplaza y los resultados puntuales, contratiempos incluidos, no deberían condicionar y dificultar su futuro. La exigencia, propia y ajena, será clave en su evolución.
Schumacher (Haas): no es fácil ser debutante en la Fórmula 1 y menos llevando el apellido de la mayor leyenda de la historia de este deporte. Con 22 años y al volante de una escudería tan modesta como Haas, su objetivo es aprender y mejorar cada fin de semana. Pese a sus problemas e incidentes con su compañero en un equipo que no aspira a absolutamente nada, el alemán hace un balance positivo de sus primeras carreras y se siente en una progresión constante que le lleva a sentirse cada día más cómodo en general mientras sigue aprendiendo.
Mazepin (Haas): junto a Tsunoda y Schumacher, es otro de los debutantes de esta temporada y pilota más por razones económicas que deportivas al ser socio financiero de la estructura estadounidense. Da pena e incluso vergüenza verle deambular por los circuitos, y en muchos momentos llega a dar hasta miedo por los contratiempos que les puede ocasionar a otros pilotos cuando se lo encuentran en pista para doblarle. La Fórmula 1 es demasiado compleja y técnica para este ruso que no encuentra su sitio y pasa por ser el piloto más criticado de la parrilla.






