España cae derrotada en la final de la Liga de las Naciones ante Francia, que supo remontar el gol de Oyarzabal con una genialidad de Benzema y un polémico gol de Mbappé en el que se reclamó fuera de juego del delantero del PSG

ESPAÑA: Unai Simón; Azpilicueta, Eric García, Laporte, Marcos Alonso; Busquets, Gavi (Koke, min. 74), Rodri (Fornals, min. 83); Sarabia (Yéremi Pino, min. 60), Ferran Torres (Mikel Merino, min. 83) y Oyarzabal.
Francia: Lloris; Koundé, Varane (Upamecano, min. 41), Kimpembe; Tchouaméni, Pogba, Pavard (Dubois, min. 78), Theo; Griezmann (Veretout min. 91), Mbappé y Benzema.
Goles: 1-0, min. 64, Oyarzabal; 1-1, min. 66, Benzema; 1-2, min. 80, Mbappé.
Árbitro: Anthony Taylor (Reino Unido). Mostró tarjeta amarilla a Pogba (min. 46), Koundé (min. 54) y Mbappé (min. 89) por Francia y a Laporte (min. 85) por parte de España.
Incidencias: 37.000 espectadores en San Siro.
Alejandro Rozada (@alexrozada)
Como si fuera una reedición, 15 años después, de la eliminación en los octavos de final del Mundial de Alemania 2006, la selección española volvió a sucumbir ante la francesa. Otra vez pese a empezar ganando y otra vez con remontada gala. En aquella ocasión fue por uno a tres y en esta ocasión fue por uno a dos. La historia, ya se sabe, es cíclica. A la España de Luis Aragonés se le cruzó delante la Francia de Zidane en la Copa del Mundo y a la ilusionante España de Luis Enrique se le ha cruzado la Francia de Mbappé en la segunda edición de la Liga de las Naciones. Pero seamos positivos y miremos al futuro con optimismo. Porque tras la gran actuación en la última Eurocopa, donde los nuestros llegaron hasta semifinales y ahí cayeron con honor por penaltis ante Italia, por qué no soñar con que este jovencísimo bloque, con una media de edad de 25,8 años, emulará a la selección española del Sabio de Hortaleza, que un par de años después de caer eliminada ante los galos en tierras alemanas levantó la Eurocopa 2008 en el Estadio Prater de Viena.
España vuelve a ilusionar con y sin balón
Desde que empezó el partido, Francia no necesitaba el balón y se lo cedía a España, que se lo apropió gustosamente buscando la inspiración y profundidad del prometedor Gavi. Eso sí, la primera gran ocasión del partido, la mejor del primer tiempo, fue para los franceses tras un gran pase de Pogba que dejó solo a Benzema, se fue de Unai, se escoró hacia la derecha y su pase hacia Mbappé, que estaba solo delante de la portería, lo sacó Azpilicueta a córner. España tardó menos de 10 minutos en responder con un disparo mordido de Sarabia que atrapó Lloris sin problema tras un gran pase de Ferran a la espalda de la defensa francesa.
A falta de un 9, la versatilidad y la presión de los españoles a campo abierto cubrían la ausencia de un referente ofensivo. A los franceses les daba igual, confiados en su poderoso tridente de ataque y ganando metros a través de la amplitud y la profundidad por la calidad y verticalidad de Benzema, Griezmann y Mbappé. En el bando español, Oyarzabal ofrecía la asociación, Sarabia la versatilidad y Ferran la velocidad en ataque. Gavi aportaba la creatividad, profundidad y clarividencia para llegar a los metros finales. Las ocasiones se hacían de rogar, pero el dominio de la pelota y los intentos a balón parado, a través de chuts lejanos de Marcos Alonso, acechaban a Lloris.
El partido era una batalla de desgaste que se cobró su primera víctima a los 40 minutos, sin poder esperar al descanso, con la rendición de Raphael Varane, que se fue al suelo, fue atendido sobre el terreno de juego y tuvo que ceder su posición en el campo a Upamecano Gavi siguió siendo un dolor de cabeza permanente para los franceses y no solo en ataque; porque si se tenía que poner el mono de trabajo y fajarse en labores de presión con el mismísimo Benzema junto a la línea de cal, se lo ponía y bregaba con la estrella del Real Madrid. Impagable cada aportación del prometedor centrocampista del Fútbol Club Barcelona, el debutante más joven con España a sus 17 años y 62 días.
Pogba empezó el segundo tiempo con una amarilla por una dura entrada a Busquets en campo español. El centrocampista galo del Manchester United arrancó muy revolucionado la segunda parte y no le dolieron prendas ni en echarle una bronca a su compañero Pavard. Pero es que luego se jugó la segunda amarilla por un entradón a Ferran para salvar la posesión. El partido se empezó a romper, Ferran no llegó a rematar en el segundo palo el envenenado pase de Sarabia y Francia respondió buscando Pavard la carrera de Mbappé a la espalda cuando ahí se cruzó Marcos Alonso para evitar el remate del cotizado delantero del PSG.

Luis Enrique movió el banquillo para dar entrada a Yéremi Pino por Sarabia buscando ganar en frescura y movilidad en ataque. El partido entró en una fase loca, de dominio alterno, a partir de aquí y tan pronto se sucedían las ocasiones como los goles. La tuvo Theo y se estrelló en el larguero, teniendo que intervenir incluso la tecnología de la línea de gol para comprobar que el balón no había entrado, y en la siguiente jugada dieron el golpe los españoles: Busquets lanzó la carrera de Oyarzabal con un balón profundo a la espalda de los zagueros franceses y al futbolista de la Real no le tembló el pulso para ganarle la pugna a Upamecano y batir a Lloris por el palo largo con un preciso remate cruzado. Primer gol del rapidísimo guipuzcoano en esta fase final donde también llevaba un par de asistencias.
La alegría del gol no duró mucho en las filas españolas. Ni un minuto. Justo después del gol de Oyarzabal, Pogba abrió el campo hacia la carrera de Mbappé que llegó hasta el pico del área de España y ahí se la dejó a Benzema para que el delantero del Real Madrid hiciera magia con su pierna derecha y una rosca antológica que alojó el balón en la escuadra izquierda de Unai, que nada pudo hacer aunque llegó a rozar el balón con su guante derecho. El empate espoleó y lanzó a los gallos franceses que casi marcan el segundo con una vaselina de Mbappé que se marchó alta por poco. Francia impuso su dominio territorial y España intentaba sorprender a la contra aprovechando la movilidad de Yéremi Pino y Oyarzabal, pero el entramado defensivo galo con Upamecano, Koundé y Kimpembe conseguía abortar todos los intentos.
La presión francesa, las rápidas transiciones y las combinaciones Benzema-Mbappé sembraban el desconcierto en el equipo español, que se seguía encomendando al dinamismo y la verticalidad de Yéremi Pino y Oyarzabal siempre partiendo del oficio y criterio de Busquets en la distribución. Parecía bastante para conservar, al menos, el empate, pero entonces apareció la típica jugada polémica que trae a España por el camino de la amargura desde tiempos inmemoriales. Mbappé se plantó ante Unai, le tiró una bicicleta y le batió con su pierna izquierda por debajo del cuerpo. Remontada completada y celebración con la grada del galo, pero no sin polémica porque el francés parecía más adelantado que los defensas españoles por tener más adelantado el hombro derecho y tuvo que revisar el VAR la jugada. Dio gol y mazazo para los voluntariosos chavales de Luis Enrique.

El gol de Mbappé amedrentó y dejó fríos a los hispanos, que aún así no bajaron los brazos y buscaron la heroica apoyados en los 5 minutos de prolongación, que luego fueron 6, añadidos por el árbitro inglés. Movían y movían con paciencia el balón los nuestros angustiados por el paso de los segundos y la presión del marcador en contra. Oyarzabal pudo empatar con un remate centrado, de primeras y a pase de Marcos Alonso, que sacó bien Lloris abajo con su manopla derecha. Cada acometida española era contestada con una embestida gala recurriendo a las galopadas de un omnipresente Pogba, el comandante en jefe de las operaciones de la selección francesa.
El tiempo añadido ya fue una oda a la desesperación y la épica española tratando de encontrar las vías de agua en el dispositivo defensivo francés. Marcos Alonso y Azpilicueta eran dos atacantes más, Koke y Busquets dirigían las operaciones, Yéremi Pino se las veía tiesas con sus pares y se colgaban sin pausa balones a la olla a pesar de la envergadura y experiencia de los zagueros galos. Un querer y no poder del que formó parte el propio Unai Simón, que se sumó al remate en los lanzamientos finales desde la esquina, que fueron la última gran esperanza española. Fueron apenas dos minutos que se hicieron interminables para los franceses y cortísimos para los nuestros. Yéremi Pino lo intentó a bocajarro desde un lateral del área pero respondió Lloris con otra estirada felina, Unai se quedó en ataque, hubo otro córner abortado por Upamecano y otros balones colgados que primero sacó Dubois y luego se marchó por la línea de fondo. Sobrepasado ya el añadido, insistió España en vano y Francia se llevó el partido. Los vigentes campeones del mundo toman así el testigo de Portugal como triunfadores de la UEFA Nations League de la que la selección española se va derrotada, pero con honor y polémica.



