Empezó la noche con el primer duelo de la Final del Oeste. El mundo al revés en cuanto a horarios y secuencia natural se refiere, pero para el segundo plato nos había dejado la NBA un séptimo a vida o muerte. Y no decepcionó ni uno ni otro partido. Los Suns han empezado fantásticos en su serie, Booker ha alcanzado su mejor nivel justo ahora y su primer partido va directamente a la galería de actuaciones brillantes de la historia de los play offs. Paul George trató de dar la réplica, pero finalmente se quedó corto en el duelo entre estrellas. Si escribo que los Suns echaron menos de menos a Paul que los Clippers a Leonard, miento. Ambos equipos jugaron un gran partido, pero a uno de los dos, le sobró casi un cuarto. Los Hawks por su parte le han dado tal golpe a los Sixers con esta eliminación que han hecho tambalearse los mismos cimientos de la franquicia de Pensilvania. Sus propios compañeros o su entrenador han señalado a Ben Simmons como piedra angular del fracaso, sin que los números les respalde y contra el interés del propio equipo si quiere que Simmons salga a cambio de algo realmente valioso. Lo que ya es una realidad es que los Hawks de Trae Young, Bogdanovic, Huerter, Collins, Gallinari, Louis Williams y Capela; están en la final de Conferencia (2ª vez en 50 años). A estas alturas ya no podemos pensar que este equipo se va a venir abajo o a conformar.
Los Ángeles Clippers (0) 114-120 (1) Phoenix Suns.
Si ambos equipos echaron de menos a sus estrellas de baja, lo disimularon muy bien. Precioso partido para abrir una de las finales de conferencia más extrañas de las últimas décadas, por aquello de sus contendientes. Un primer cuarto denso, en el que ambos equipos se tantearon con muchas precauciones, dio paso a un segundo cuarto que marcaría la tónica del resto del encuentro. La salida de Cousins en ese segundo cuarto hizo presagiar algo que no se terminó dando, y tras anotar 11 puntos en apenas 4 minutos terminó el encuentro con un -11 acumulado en 13 minutos en cancha. Fue una de las variantes pero hubo varias. Como la de los Suns jugando con E´Twan Moore de base, que de momento no ha dado buenos resultados. La de Rondo y Jackson juntos. La del small ball con Batum de cinco y sin Morris. Zubac para frenar el efecto Ayton. Etc. Los Suns estaban 3 arriba al descanso de la mano de un inspirado e imparable Ayton, que sumaba ya 14 puntos con 7 de 8 en tiros. Los Clippers se agarraban a su 8 de 20 en triples. La máxima para cualquier equipo había sido de 5 puntos. Y entonces en el tercer cuarto: redez vous de escoltas. Paul George (16 puntos y 3 asistencias con 4 de 7 en triples) y Devin Booker (18 puntos y 3 asistencias con 7 de 11 en tiros de campo) se respondían el uno al otro en un cuarto fantástico, la plasticidad con la que ejecutan ambos jugadores está al nivel de cualquier otro jugador del mundo, pura calidad, pura estética. Precisamente Booker pondría a los Suns 8 arriba antes de encajar un parcial de 16 a 2 liderado por precisamente George (8 sin fallo) con la ayuda de Reggie Jackson (otro buen partido con 24 puntos y 6 rebotes) diese la vuelta al partido. Phoenix reaccionó muy rápido y en dos minutos había igualado de nuevo el marcador, precisamente con empate llegamos al último cuarto. Parecía que todo iba a pasar por ese duelo Booker-George de una manera u otra, y a buen seguro que el 0 de 5 de PG en el último cuarto fue decisivo, aunque en los 9 minutos que estuvo en cancha los Clippers se impusieron por 2. Del 8 de 13 en triples del tercer cuarto, pasamos al 4 de 14 del último, lejos de la excelencia que necesita el equipo californiano para sobrevivir. Booker ejecutaba en el otro aro, y secundarios como Cam Johnson o Bridges aparecían en momentos puntuales para matar en los minutos finales. La salida del cuarto con un parcial de 10 a 0 fue definitiva, los Suns supieron mantener el control mientras los Clippers lanzaban demasiado tiros forzados. No ha entrado en este resumen, pero hay que hacer una mención al trabajo de Cameron Payne, muchas veces sobre Paul George y finalizando con unos sólidos 11 puntos y 9 asistencias. 20 y 9 rebotes de Ayton, Brides 14, Crowder 13, Johnson 12, Craig 8…. el que sale aporta, marca de identidad de los Suns.
El dato: James Johnson, de los Suns, ha sido elegido ejecutivo del año. Traer a Paul ha sido su gran acierto, pero las adiciones de Cameron Payne o Torrey Craig, no han sido menos valorables por su impacto final.
La clave: En la montaña rusa de los triples, a los Clippers les tocó subida lenta en el último cuarto, lejos de la euforia del tercero. Los Suns jugaron con una paciencia y madurez digna de un equipo veterano, la selección de tiro fue excelente (55%) llegando muy bien hasta la zona para anotar (54 por 34 de los Clippers) al tiempo que no abusaban del triple pese a tener buenos %. Las 31 asistencias dan buena cuenta de ese buen criterio.
MVP. Devin Booker. Su partidazo refleja 40 puntos, 13 rebotes y 11 asistencias. Pero yendo más allá vemos que jugó 44 minutos perdiendo apenas 2 balones, o que consiguió 29 puntos 7 rebotes y 8 asistencias en la segunda parte. Ya había ganas de verle en play offs, y no está decepcionando, su equipo es un candidato sólido a campeón de la NBA a estas alturas. ¿A qué nivel general, incluso histórico, dejaría un anillo ahora a Booker?. Si hay que contestar esa pregunta, nos mojaremos.
Atlanta Hawks (4) 103-96 (3) Philadelphia 76ers.
Finalmente los Hawks se han impuesto con justicia en la serie, derrumbando el proyecto de los Sixers como un castillo de naipes. Arrastrando a los dos máximos referentes de ese proyecto (Doc Rivers y Embiid) a lamentables declaraciones señalando a un Ben Simmons que ha estado lejos de ser el culpable de los males del equipo. Vamos a echar cuentas: Tobias Harris, Seth Curry, Joel Embiid, Maxey, Hill, Korkmaz… ¿de verdad es otro anotador lo que le ha faltado a estos Sixers?. Embiid y Harris se combinaron para 20 puntos en el primer cuarto amenazando a los Hawks desde el primer minuto, la inspiración de Huerter (9 sin fallo) fue clave para sostener la diferencia; Trae Young estaba siendo controlado (0 de 6 en tiros) y sólo producía a través de sus pases. Los Hawks corrigieron como lo hacen los equipos sólido en los play offs, a base de defensa, y es que pese a firmar un terrible 6 de 20 en el segundo cuarto, frenaron por completo la producción de Philly hasta llevarse el parcial por 23 a 18, una salida de 8 a 0 en ese cuarto fue clave para los intereses de los Hawks. Aunque Embiid ya les había metido 15 puntos o Simmons llevaba 5 rebotes y 8 asistencias, pese a que Young llevaba un desastroso 1 de 12, los Hawks estaban arriba, y eso sólo podía significar que iban hacia arriba. El tercer cuarto fue otra lucha de poder a poder, ningún equipo podía doblegar al otro, pero se notaba en el ambiente que era los Sixers los que tenían el sentimiento de que se les acababa el tiempo. Atlanta entró bien en el último cuarto, logrando una exigua máxima de 7 puntos que paradójicamente les llevó directos a los peores minutos del encuentro; tanto fue así que Philadelphia volteó el marcador hasta el 81 a 77, un parcial de 12 a 1 que no influiría en los Hawks, la respuesta fue inmediata y el equipo empezó a poder contar con una versión normal de Young, el base poco a poco encontró el ritmo y fue de mucho menos a mucho más, para terminar decantando el partido tras una serie de buenos ataques que era seguidos por buenas defensas de todo el equipo. Siempre al lado de Young estuvo un inspirado Huerter, que hizo su mejor partido en el mejor momento posible. Cuando Harris puso el 93 a 92 a 1:12 del final, Huerter sacó una falta en tiro (de 3) a Thybulle que resultará decisiva. Huerter anotó los 3 tiros libres y en la jugada siguiente, el limitado (en defensa) Gallinari echó el resto para robarle el balón a Embiid y sellar la victoria con un mate. Los tiros libres de Young y el propio Gallinari, certificaron la serie. Embiid con 31 puntos y 11 rebotes fue el mejor de su equipo, pero sus 8 pérdidas fueron un lastre; Harris (24 puntos 14 rebotes y 4 asistencias) también dio un paso adelante, Curry con 16 puntos y 60% en tiros fue el tercer pilar ofensivo. Simmons se quedó en 5 puntos, pero también es cierto que su defensa sobre Young fue muy buena, que atrapó 8 rebotes, que repartió 13 asistencias y en 36 minutos en cancha, los Sixers ganan de 1. Young sufrió en el tiro y terminó con 5 de 23, pero a sus 23 puntos (9 de 11 tiros libres) les sumó 10 asistencias y muchas canastas decisivas. Gran trabajo de Collins (16 puntos con un solo fallo y 14 rebotes), pero sobre todo, grandísima aparición de Gallinari (17 puntos y 5 rebotes, +8 con él en cancha) y Huerter.
El dato: Al final del partido, Rivers estuvo tibio y Embiid directamente acusador con su compañero Ben Simmons. Lo cierto es que Ben Simmons ha tenido parciales positivos en cancha en casi cada partido salvo uno, en el que los Sixers ganan.
La clave: Me permito una reflexión muy personal hoy aquí, a mi parecer, a veces hay grandes equipos que presentan lagunas singulares. Para quien escribe, la principal de los Sixers es su madurez; pero existe otra pequeña laguna que ha resultado determinante en el destino del equipo los últimos años: carecen de un jugador capaz de anotar+generar a nivel élite. Tienen jugadores de élite para ambas cosas, pero ninguno reúne todo en uno. Probablemente sean el único equipo contendiente al anillo con ese agujero. Anoche los Hawks tenían a Young.
MVP. Kevin Huerter. 27 puntos 7 rebotes y 3 asistencias para un equipo que en su posición tiene a Bogdanovic tocado, a Williams viejo, a Reddish lesionado y a Tony Snell o Skylar Mays… bueno, siendo ellos mismos. 10 de 18 en tiros, apareciendo en momentos importantes, como en un aciago primer cuarto o en el último. Ya hizo un gran sexto partido con 17 puntos y 11 rebotes, pero su aparición en el último partido ha resultado decisiva; especialmente con Seth Curry machacándoles desde el perímetro con 21 puntos y casi el 60% en triples a lo largo de la serie. Esa descompensación entre lo que no producía Bogdanovic y todo lo que estaba dando Curry, había hecho mucho daño a su equipo en el partido anterior, por eso ya se merece el MVP, pero es que además sus números le hacen acreedor incontestable.
MVP de la Serie. Trae Young. Ha sufrido en ataque ante la defensa de los Sixers, pero tiene tal fe en sus posibilidades que ni la más decepcionante racha de errores le hace ceder un ápice en su empeño. Ha habido varios partidos en los que tras empezar fallando cual escopeta de feria, ha terminado ajusticiando al rival en los minutos decisivos. Líder absoluto del equipo, pleno de carisma y con un talento fuera de toda duda. 29,0 puntos y 10,9 asistencias por encuentro. Ya ha llegado más lejos de lo que la mayoría de los aficionados creían que iba a llegar en su vida…




