El club catalán llegaba a Nápoles para comenzar esta ‘nueva’ Champions (primer partido de la segunda fase, nuevo entrenador…), pero todo pareció seguir igual que antes. Setién apostó por un 11 muy ‘Valverdista’ con un centro del campo muy poblado con Rakitic de titular para intentar controlar esa zona.
El partido empezó como nos tiene acostumbrado el club azulgrana, mucha posesión y poca verticalidad. La ausencia de atacantes de banda, la defensa tan compacta del Nápoles y la poca capacidad incisiva del Barcelona lograron que el equipo italiano se sintiese cómodo sin el balón.
Además, algo a lo que también nos tienen acostumbrados los hombres de Setién es a encajar un gol en la primera jugada de peligro que reciben; y una vez más, así fue. Mertens, que más tarde fue sustituido por unas molestias tras una entrada que le costó la amarilla (y el partido de vuelta) a Busquets, adelantó a los suyos con un gran gol a la media hora de juego.
A pesar de la desventaja en el marcador, el Barça siguió moviendo el balón únicamente con pases horizontales y sin tener movilidad ninguna. Por el centro, el equipo de Gatusso era una muralla, y por las bandas, Junior no tuvo la disposición ofensiva que se le pretendía por lo que todo el peligro corría por la banda de Semedo con sus incorporaciones y sus asociaciones con Arturo Vidal.
Nada más dar comienzo a la segunda mitad del encuentro, Ansu Fati y Arthur salieron a calentar. Ambos cambios parecían lógicos, Arthur para intentar dar balones en profundidad y Ansu Fati para generar peligro y desequilibrio por la banda. Finalmente entró Arthur (Ansu no lo haría hasta el minuto 87) y dio un vuelco a la velocidad de juego del Barcelona.
El jugador brasileño completó un gran partido y pareció ser el estimulante que necesitaba el equipo. Dos toques le bastaban para superar líneas defensivas. Gracias a él, a un gran pase en profundidad de Busquets, y al sacrificio y la asistencia de Arturo Vidal; Griezmann igualó el encuentro.
El Nápoles tuvo turnos de réplicas, tanto fue así que el partido terminó con más del doble de tiros a puerta por parte del conjunto italiano que por el Barcelona.
La peor noticia para el Barça, aparte de que sigue haciendo aguas en defensa es que, en los últimos minutos de partido, Arturo Vidal se ‘autoexpulsó’ al encararse con Mário Rui después de cometer una falta clara. El árbitro le mostró una amarilla por la entrada, y otra a cada uno por el enfrentamiento.
A esta baja y a la de Busquets, se le puede sumar la de Gerard Piqué que debido a un mal gesto en la caída después de un despeje, tuvo que ser sustituido por molestias en el tobillo. Seguiremos a la espera del diagnóstico de la lesión del central catalán pero el Barcelona podría llegar el domingo al Bernabeú con tan solo 11 jugadores disponibles del primer equipo.
























