Arrancaban sendos partidos a las 21:00, con objetivos dispares para los cuatro integrantes del grupo B. Por un lado, se encontraba una Bélgica ya clasificada como primera de grupo, la cual encaraba el último duelo de esta fase, con el objetivo de seguir acumulando minutos, además de que sus jugadores de renombre pudiesen recuperar el tono físico. En el lado opuesto se situaban Dinamarca, FInlandia y Rusia, ya que la victoria era una obligación para todas ellas, a sabiendas de que antes de las 23:00 una de esas tres, quedaría eliminada.
Finlandia 0 Bélgica 2
Saltaba la noticia antes del comienzo del encuentro al confirmarse, que Roberto Martínez decidía poner sobre el césped a un gran número de titulares, en un partido, aparentemente intrascendente para los belgas. Finlandia, sin embargo, soñaba con obrar el milagro, o al menos conseguir un punto que le pudiese asegurar tener muchas opciones de formar parte de los octavos de final de la competición.
La primera parte seguía el guion previsto, con una Bélgica que dominaba, monopolizando el control del juego y llevando por lo tanto, el peso del mismo. Los finlandeses defendían con «uñas y dientes» el 0-0 a sabiendas de que el punto que estaban obteniendo, podía ser clave.
El árbitro hacía sonar su silvato y daba comienzo el segundo «asalto» de un duelo que cambiaría por completo, en dos zarpazos. Antes de esto, los dirigidos por Markku Kanerva habían vivido sus mejores momentos, disfrutando de una mayor presencia en campo rival, pese a no gozar de situaciones claras de gol.
Fue entonces, cuando la mala suerte y el talento se impusieron, primero a través de un cabezazo de Vermaelen que acaba introduciendo en su propia portería el meta Hradecky, y luego con Lukaku como protagonista, quien dando prueba de su enorme potencial goleador, realizaba un reverso casi perfecto, para zafarse del defensor y definir por bajo, sentenciando el partido.
Con la consecución de los tres puntos, Bélgica cierra una fase de grupos perfecta, sumando 9/9 puntos posibles y dejando a Finlandia con un pie fuera de la Eurocopa, debido a que aparentemente, los 3 puntos que acumula, serán insuficientes para clasificarse entre las mejores terceras.
Rusia 1 Dinamarca 4
Tras encadenar dos derrotas, Dinamarca afrontaba el partido frente a Rusia con la necesidad de ganar y esperar que Finlandia no lo consiguiese, para poder aspirar al segundo puesto. Por su parte, los rusos llegaban en un contexto más favorable, ya que el empate les aseguraba como mínimo el quedar tercero y confiar en que los puntos fueran los suficientes.
El vendaval de goles se haría esperar ya que en los primeros cuarenta y cinco minutos, tanto Rusia como Dinamarca se mostraban tituviantes con la losa de lo que estaba en juego. Pese a ello, eran los daneses quienes practicaban un fútbol más vistoso, siendo los liderados por Cherchesov mucho más directos.
Una vez sobrepasada la media hora, era Damsgaard el que comenzaba a desnivelar el partido, tras ejecutar un tremendo chut desde fuera del área ante el que nada pudo hacer Safonov.
Se llegaba al descanso con 0-1 en el marcador, y la sensación de que el segundo acto sería un drama para una de las dos selecciones.
Comenzaba la segunda parte, y Dinamarca golpeaba de nuevo, al aprovechar Poulsen un tremendo error de la zaga rusa, la cual cedía el balón para que el delantero marcase a puerta vacía, en un error propio del fútbol base, y no del máximo nivel.
El varapalo era importante, pero los soviéticos «no tiraban la toalla» y recortaba distancias, desde el punto de penalti, a través de Dzyuba. Fue tan solo un chispazo de luz en medio de la tormenta, ya que Dinamarca diez minutos después sentenciaría el choque con los goles de Christensen y Maehle, dejando ya hundida a una decepcionante Rusia.
Con esta goleada , Dinamarca obtiene el segundo puesto y Rusia ve como el sueño se convierte en pesadilla, al tener que hacer las maletas a las primeras de cambio.




