Copenhague fue la sede para el quinto partido de octavos de final que enfrentaban a Croacia y España. Acogió el que, hasta el momento, ha sido la eliminatoria más emocionante, vibrante y bonita de la Eurocopa.
Porque hoy, España jugó con fuego. De hecho, llegó a notar el calor bien cerca, pero finalmente se sobrepuso para llevarse el partido y la clasificación en la prórroga. El dominio español durante todo el encuentro no fue suficiente para doblegar a los croatas en el tiempo reglamentario.
El inicio del combinado de Luis Enrique fue casi perfecto. Casi, porque faltó lo de siempre, el gol. Hasta el minuto 19. España reclama penalti por mano de Vida a cabezazo de Morata y, mientras el banquillo español aún protestaba la acción, un grave error en el control de Unai Simón a pase de su compañero, Pedri, se colaría en las mallas de la portería. Exceso de confianza, 1-0 para Croacia.
Sin haberlo merecido, Croacia encontraba su premio y España remaba a contracorriente. Tras unos minutos de nerviosismo y descontrol español, llegaría el empate. Una serie de carambolas dentro del área croata acabaría con el balón suelto por el área. Sarabia lo vio, la enganchó e igualaba, de manera justa, el marcador del Parken Stadium.
Y así nos fuimos al descanso, España dominaba y dominaba, pero seguía fallando. Croacia se marchaba con oro tras lo poco ofrecido sobre el campo.
Tras el paso por vestuarios, la selección española seguiría llevando el ritmo del partido. Aquí entró a escena un joven canario de 18 años, Don Pedri González. A pesar de su corta edad, fue el encargado de mover el balón y que la circulación de juego fuera rápida y con dinamismo. De sus botas se lanzó el segundo gol de la “Roja”. Condujo en medio campo, fijó al lateral, abrió para Ferrán, el valenciano centró y, como si de un tren de mercancías se tratase, llegó Azpilicueta para el cabezazo que pondría el 1-2 en el marcador.
España le dio la vuelta al resultado merecidamente, seguía siendo superior y Croacia perseguía sombras. En el minuto 77, Ferrán pondría el tercero para deleite de la afición allí presente. Pero cuando todo parecía tranquilo, los croatas despertaron. Como si de un león que está esperando oler la sangre de su presa, la selección de Modric espabiló. La garra, la lucha, la entrega y el pundonor que muestran en cada partido, salió a relucir en los últimos 10 minutos.
Y en ese tramo final del encuentro, la selección croata hizo lo imposible. Primero Orsic, tras revisión de VAR, y luego Pasalic, en el descuento, consiguieron empatar un partido prácticamente perdido. 3-3 y prórroga.
España saca su carácter
El combinado de Dalic salió al tiempo extra como acabó el reglamentario. El momento de Unai Simón llegó. El portero vasco se deshizo del error cometido en el primer gol para sacar una mano prodigiosa a tiro de Kramaric. Cuando peor lo estaba pasando la selección, cuando parecía que nos volvíamos a casa, España sacó su carácter.
Bajó el ritmo de los croatas, volvió a tener la pelota, movió de un lado a otro. Así creció en la prórroga, así llegaron los goles y así se llevó el partido. El reloj marcaba ya los 100 minutos de partido cuando Álvaro Morata se sacó de la manga un auténtico golazo. Control con el pecho, recorte para la zurda, cañonazo a la escuadra. Gol de 9. Gol de Morata. Dos minutos más tarde y, ahora sí, llegó el gol de la tranquilidad. Oyarzábal quedaba sólo delante de la portería croata y anotó el definitivo 3-5.
España sufrió, España demostró, España se clasificó, España respiró aliviada. Un partido que marca un antes y después. Un partido que sirve de referencia para un grupo de futbolistas tan criticado como confiando. Entre Francia y Suiza será su rival el viernes a las 18:00.




