Trae Young no ha esperado para darle a los Hawks su primera victoria en una final de conferencia desde 1969: ese año el hombre pisó la luna, David Bowie lanzó «Space oddity», los Beatles «Yellow submarine», Mario Puzo publicó «El padrino», murió Boris Karloff o Ho Chi Minh, nacieron Shawk Kemp, Laettner, Azofra o Jennifer Anniston y Salomé ganó Eurovisión. Y es que desde su mudanza de Saint Louis a Atlanta, los Hawks han sido un poco equipo maldito. Por sus filas había pasado Bob Pettit, y en años posteriores lo hicieron Lou Hudson, Pete Maravich, Dominique Wilkins, Dikembe Mutombo, Steve Smith, Joe Johnson, Kevin Willis… cosecharon temporadas regulares brillantes, pero nunca buenos play offs. La última vez que los Hawks firmaron una de esas temporadas, su entrenador era el actual técnico de los Bucks. Aquella vez fueron barridos por los Cavs de LeBron James, pero esta vez McMillan y Trae se ocuparon de que no fuese así. Ahora le toca a los Bucks de nuevo demostrar lo que pueden dar de sí, a tenor de la carta de tiro de Kris Middleton, no debería costarles mucho trabajo mejorar… pero ya nadie debería fiarse de los Hawks de Young.
Atlanta Hawks (1) 116-113 (0) Milwaukee Bucks.
Atlanta y Milwaukee se dieron un respiro en lo que a ritmo de juego se refiere, pero no se concedieron nada sobre la el uno al otro. 197 tiros de campo entre ambos equipos que desembocaron en una bendición de partido. Tras un primer cuarto muy igualado en el que Young empezaba a sentar las bases de su enorme partido y los Bucks redescubría a Bobby Portis (de inédito a 7 puntos en el cuarto inicial); los Bucks alcanzaron la máxima diferencia del partido en el segundo, 9 puntos que duraron poco más de un par de minutos. Middleton firmaría su único cuarto decente en una noche horrible en el tiro (6 de 23) que lastraría mucho a su equipo, Holiday se citaba en duelo anotador con Young con previsibles resultados: 16 de Holiday, 25 de Young. Antetokounmpo a lo suyo, abusaba de los defensores al más mínimo error, ya fuese en la defensa directa o en la rapidez de las ayudas; se habían llevado los dos parciales pero apenas mandaban por 55 a 59; ambos equipos en más del 50% en tiros de campo. Durante 5 minutos del tercer cuarto ninguno de los dos equipos conseguía estar más de 2 puntos arriba; definitivamente los Hawks no se habían conformado con llegar, y a los Bucks les iba a volver a tocar currar. Pese a esos minutos igualados, los Hawks habían colocado un parcial de 28 a 13, apoyado en el inicio y la finalización de ese tercer cuarto, que les colocaba con su máxima de 8. Collins era esta vez el que se unía a los doble dígitos de Young (conseguiría más de 10 puntos en cada cuarto del partido). A los Bucks no les estaban entrando ni los triples, ni algunos tiros más sencillos, Middleton 0 de 4 y Antetokounmpo «sólo» 5 tiros intentados, mala señal, y es que en todos los partidos en los que Holiday ha tirado masivamente a los Bucks les ha ido regular (sin que Holiday sea necesariamente el responsable de ello). Así entramos en el último cuarto, con 88 a 85 para Atlanta. Antetokounmpo se ponía el traje de MVP y a base de músculo y del talento que no le falta, primero conseguía meter a los Bucks en el partido y después romper el marcador hasta el 98 a 105. a partir de ahí los Hawks volvieron a demostrar en estos play offs que son un equipo durísimo mentalmente. Young conseguía un 2+1 clave, Collins aparecía con 7 puntos fundamentales en los últimos 4 minutos, y Capela enmendaba con canasta tras rebote de ataque un error de un Young, que sufría para anotar de campo (2 de 9 en tiros) pero castigaba finalmente con 9 de 10 tiros libres, incluyendo todos los decisivos en los minutos finales. A los Bucks se les hizo tarde y cuando trataron de igualar en el último segundo se toparon por enésima vez con el desacierto de Middleton, que falló un triple «posible», el sexto de seis en esa segunda mitad (0 de 9 total). Antetokounmpo terminó con 34 puntos 12 rebotes y 9 asistencias; Holiday con 33 puntos y 10 asistencias (56% en tiros de campo), pero entre Connaughton y Middleton firmaron 0 de 13 en triples. Capela con 12 puntos y 19 rebotes y Collins con 23 y 15, claves en ambas facetas, significando el extra que Young necesitaba en ataque y la clave para controlar el rebote de unos Bucks que atacan muy bien el ofensivo, pero que sufrieron equivalentemente tablero propio.
El dato: Cam Reddish está disponible por primera vez en muchos meses, sin embargo la exigencia de una serie de esta entidad, el no haber podido probar con él en 5vs5 y las precauciones lógicas le mantuvo de momento en el banquillo.
La clave: Si ambos equipos naufragaron desde el triple, los Bucks se impusieron en la pintura por 70 a 54, y además dieron 27 asistencias por sólo 19 de los Hawks, la clave del partido estuvo en la capacidad de varios jugadores de los Hawks para crearse sus propios tiros. Especialmente Young, que controló el partido como quiso. 49,5% de acierto final en el tiro para Atlanta, que superó con más talento que facilidad la defensa de los Bucks.
MVP. Trae Young. Juega siempre como sabe, no todos los días está fino en el tiro, o encuentra a sus compañeros, pero tarde o temprano encuentra la manera de hacer daño mientras el resto del equipo se parte la cara por lograr esa oportunidad a su alrededor. Pese a que afeó un poco la carta de tiro en el último cuarto, en el que se sostuvo desde la línea de tiros libres, terminó con 17 de 34 tiros de campo, asumiendo mucho protagonismo, pero sin lastrar los % de tiro del equipo, la baja forma de Bogdanovic, la ausencia de Reddish y Hunter, le están empujando a lanzar a veces por encima de lo lógico, pero el resultado está siendo histórico. Debuta en finales de conferencia con 48 puntos 7 rebotes y 11 asistencias. Promedia en lo que va de play off 30,5 puntos y 10,5 asistencias.




