Atlanta se despide con la cabeza alta de los play offs. Competir una serie de play offs sin tu estrella absoluta es una muestra de madurez; hacerlo desde una de la splantillas más jóvenes de la liga, con dos titulares de principio de temporada lesionados, tras haber empezado el año 14-20 y en la mismísima final de conferencia… está a otro nivel. Los Hawks, esperamos, han llegado para quedarse, tienen muchos mimbres y una plantilla compensada, y muestran señales muy claras de crecimiento en piezas llamadas a ser importantes como Okongwu, Hunter o Reddish. Si hacen los movimientos correctos desde el banquillo y los despachos (y hablamos del despacho que trajo a Gallinari, Rondo, Capela o Bogdanovic), aquí hay equipo para muchos años.
Ya tenemos final de la NBA entre dos de esos equipos que nos habían acostumbrado a buenas plantillas y malos finales de temporada. Los Suns han tocado las finales un par de veces, pero nunca el anillo. Los Bucks ganaron con un equipazo que vio como en dos temporadas sus dos estrellas tomaban el camino de la retirada y de california respectivamente. Aquello ocurrió hace más de medio siglo. Más tarde se convirtieron en dos clásicos de los 80-90 con aquella plantilla llena de exteriores productivos de los Bucks, en la que nombres como Paul Pressey, Jay Humphries, Alvin Robertson, Sidney Moncrief, Ricky Pierce, Terry Cummings,… 7 temporadas seguidas ganando más de 50 partidos y tres finales de conferencia perdidas. Luego vino una travesía por el desierto antes de que aquella plantilla que lideraban Cassell, Robinson y Allen topase en el séptimo con los 44 puntos de un Iverson que fue imparable aquella temporada (Y con 23 puntos y 19 rebotes de Mutombo que seguramente hicieron un daño más inesperado). Aquel equipo no tuvo continuidad y los Bucks no dieron que hablar hasta la llegada de Antetokounmpo, primero de la mano de Kidd y más tarde de la de Buddenholzer se convirtieron en candidatos y favoritos, pero decepcionando hasta ahora. Los Suns por su parte entraron más tarde en la NBA, apenas dos años antes de aquel anillo de los Bucks, y en sólo 8 años pasaron de no entrar en play offs a meterse en la final de la mano de un novato llamado Alvan Adams… dos derrotas seguidas, una tras tres prórrogas, les alejaron del anillo. Aquel equipo ni siquiera entró en play offs la temporada siguiente, pero en poco tiempo construyeron un equipo sólido que ganaba partidos y avanzaba rondas, pero nunca hasta la final. Volvieron a perder en el séptimo una final de conferencia, más tarde serían los Lakers del showtime los que les alejarían de repetir final en otra temporada en la que no llegaban precisamente como favoritos a los play offs. Hacia finales de los 80, ya teníamos a los Suns de Chambers, Majerle, Kevin Johnson, Hornacek y compañía armados, barridos por los Lakers en la final de conferencia, y al año siguiente superados por los Blazers, consiguieron traer a Barkley. No hubo transición, fueron 7 temporadas en más de 53 victorias, dos finales de conferencia y unas finales de la NBA resueltas de manera ajustada a favor de los Bulls de Jordan. Más tarde vino la era Nash, Marion, Stoudamire, tres finales de conferencia perdidas ante Spurs, Mavs y Lakers. A partir de ahí 10 años sin tocar los play offs hasta que el año pasado terminaron la temporada ganando los últimos 8 partidos (y 10 de los últimos 11) asombrando con juego y resultados. Adquirieron a Chris Paul, que venía de hacer a los Thunder equipo de play off con una plantilla limitada y firmaron el 41 mejor récord de su historia. Les esperábamos ahí, pero quizá no en una final a la que han llegado más sanos que nadie. Se abre el telón…
Milwaukee Bucks (4) 118-107 (2) Atlanta Hawks.
Aunque los Bucks entraron de nuevo muy bien al partido, circunstancia que ha acabado siendo una de las claves de la serie junto con las lesiones, los Hawks habían conseguido neutralizar esas diferencias y meterse en el partido antes de encajar 44 puntos en el tercer cuarto. Toda la personalidad que ha demostrado Atlanta en estos play offs (la que le imprime su entrenador), ha patinado en un partido decisivo en el que se ha relegado al ostracismo a un Louis Williams que probablemente no sólo había hecho muy buen trabajo en los dos partidos anteriores, sino que está en mejores condiciones que un Trae Young que había vuelto, pero no a tope. La primera mitad terminó con los Hawks 4 abajo y con Young en tres pérdidas y 2 de 8 en tiros, entre todos apenas anotaban un 31,9% en tiros de campo; con jugadores y público enfadados por algunas decisiones arbitrales, a duras penas enganchados al partido. Todo cambió en el tercer cuarto, en realidad en toda la segunda mitad, donde el ataque de ambos equipos se impuso a la defensa, pero en el caso de los Bucks, se impuso mucho más claramente. 23 puntos de Kris Middleton en ese tercer cuarto espolearon un 44 a 29 que al final (sólo hace falta mirar el resultado final) fue decisivo. Atlanta trató de mantener el tipo, y en parte lo consiguió gracias a los 14 puntos del recuperado Cam Reddish, un jugador que el año que viene será llamado a filas para al menos repetir temporada. Middleton no volvería a anotar un solo tiro de campo en el partido, no fue el suyo un partido completo, sino de un gran destello parcial, pero las diferencias se habían hecho grandes (hasta 22 puntos). Como Atlanta no iba a irse de la temporada bajando los brazos, remontaron hasta ponerse de nuevo a 6 puntos antes del final, pero sin un Young sano, las posibilidades del equipo caen en picado. Middleton (27 de sus 32 puntos) y Holiday (17) habían anotado 44 puntos en la segunda mitad, amén de 8 asistencias, en especial el base se había aplicado de manera contundente en defensa ante un Trae Young que anotaba prácticamente cuando Holiday no estaba encima de él. Finalmente las lesiones han dejado a Young en 28,0 puntos y 6,8 asistencias en una serie que de haber estado sano habría terminado en cifras aún mejores, Atlanta ha acusado el% de tiro de Huerter y Bogdanovic, muy exigidos por una brillante defensa rival, Capela tampoco ha estado a su mejor nivel y al final han sido Gallinari, Collins y un par de partidos de Louis Williams los mejores avales ofensivos. Al menos Atlanta se puede ir para casa con una final de conferencia y la sensación de que el año próximo con Hunter y Reddish tienen un proyecto muy interesante entre manos. A Antetokounmpo le ha pasado lo mismo que a Young y se va con 26,5 puntos 10,0 rebotes y 5,5 asistencias pero con la sensación de que su dominio ha sido mayor, ambas lesiones nos han privado de un peculiar duelo-no duelo que hubiese enriquecido la serie. Middleton (23,7 puntos 8,0 rebotes y 6,5 asistencias), López (14,3 puntos), Portis (12,5 puntos 6,5 rebotes) y Holiday, han sido los puntales de los Bucks, que por fin están en la final.
El dato: En los últimos tres partidos no hubo ni un solo cambio de liderazgo en el marcador. El equipo que anotó primero, ganó el partido sin ceder la ventaja en ningún momento.
La clave: Atlanta estaba perdiendo de 4 en la primera parte y Capela había fallado un tiro sencillo antes del descanso, anotó la primera canasta del segundo tiempo y en un momento del partido, tras pase de Young, Huerter lanzó para poner por delante a su equipo por primer vez en casi 1 hora y cuarto de serie… lo que ocurrió fue que el tiro no entró y Middleton anotó los siguientes 13 puntos del partido construyendo la diferencia que resolvió el encuentro y la serie. El partido estuvo igualado en todo, pérdidas y puntos a su costa, rebotes defensivos y ofensivos, puntos al contraataque, etc el volúmen mayor de triples lanzados por los Bucks, explica la diferencia final. Tiraron algo mejor, y algo menos, pero los triples valen más y esa cuenta lleva años funcionando.
MVP. Pese a no estar al mismo nivel en todo el encuentro, el tercer cuarto de Middleton vale un MVP que probablemente en caso de no haber terminado la serie aquí se llevaría Holiday. Fueron 32 puntos, 7 asistencias y 3 robos de balón. Gran serie de menos a más, con un par de momentos absolutamente estelares.
MVP de la Serie. J´Rue Holiday. La gran diferencia entre estos Bucks y los de otros años, aunque su entrenador se empeñe en hacer a Milwaukee un equipo accesible para cada rival. Tuvo un mal tercer partido en el que se quedó con 6 puntos, y eso hace que sus números, ciertamente brillantes, sean quizá más discretos que su verdadero nivel en la serie. Quizá ayudado por las lesiones, lo cierto es que ha terminado superando con su rendimiento a la estrella del rival. A su excelente defensa ha añadido un providencial capacidad anotadora (que atesora, pero a veces muestra a cuentagotas) y sobre todo una gran capacidad de dirección. Buena parte del rendimiento de López, Connaughton, Portis… ha llegado desde sus manos y decisiones. Su último partido mereció el MVP tanto como Middleton, terminando con 27 puntos, 9 rebotes, 9 asistencias, 4 robos y 2 tapones. Su serie muestra unos muy sólidos 22,0 puntos 5,0 rebotes 10,0 asistencias 1,7 robos y 1,0 tapón por partido, 46,4% en TC y 17 triples (mejor de su equipo) con el 37%.




