El periodista deportivo que fuera número 2 de José María García durante una década, ya retirado del ejercicio profesional, se muestra muy crítico con el periodismo actual, donde no tiene acomodo, aunque lanza un mensaje de optimismo a las nuevas generaciones: «Merece mucho la pena estudiar Periodismo»
ALEJANDRO ROZADA (@alexrozada)
Cuando se cumple casi una década sin escuchar su voz en ninguna emisora de este país, Agustín Castellote (Madrid, 1959) vuelve a tener un altavoz a su disposición en nuestro programa ‘Abriendo Líneas’. Desvinculado de la radio desde 2011, ha colaborado con diferentes plataformas digitales hasta llegar a este momento, cuando reconoce estar “más que nada, retirado”.
Se define a sí mismo como “un privilegiado observador” del nuevo periodismo y las nuevas técnicas periodísticas que se siguen “para hipnotizar a los oyentes, lectores y espectadores”. Dedicado de lleno a su familia después de cuarenta años sin poder hacerlo, confiesa haber sido “un enamorado de la profesión”, aunque matiza que de una forma muy determinada de ejercerla. “Ahora estoy viendo con mucha tristeza lo que pasa, el papel que juega la prensa, y cómo ese enorme poder que los periodistas hemos tenido durante años para cambiar las cosas con la crítica, la denuncia y la investigación, hoy se ha perdido y el periodismo ha pasado a formar parte del sistema”, lamenta Castellote.
Resignado ante el panorama actual, reconoce echar de menos el periodismo “a veces”, solo cuando salta alguna noticia importante. “Me gustaría volver a ejercer la crítica y ser ese periodista agresivo que denunciaba, pero otras veces me pregunto si podría formar parte de este sistema y concluyo que es imposible”, razona el que fuera mano derecha y hombre de confianza de José María García. “Simplemente fui un periodista que amó mi profesión durante mucho tiempo, me encantó el periodismo desde que nací y fui un trabajador de la noticia y del periodismo”.
Elude compararse con ningún profesional en activo, justificándose en que ya no sigue el periodismo presente y mostrándose respetuoso con la forma de ejercer la profesión de cada uno. “Cada uno tuvo su época, las circunstancias no son iguales para todos, hay que respetar y no tratar de evaluar y colocar a uno por encima de otro. Todos tienen su mérito, o demérito, y que cada uno viva su vida como le parezca”.
«Periodistas antes que estrellas»
A pesar de su talante crítico con el panorama actual, recomienda vivamente estudiar la carrera de Periodismo, pero con matices. “Primero tienes que ser periodista y luego, si vales, ya triunfarás”. El problema actualmente es que percibe un mayor deseo de los jóvenes periodistas por “ser estrellas antes que periodistas”, cuando estamos ante una profesión “muy dura”, no la de comunicador, sino la de periodista que tiene que contrastar, dar noticias y verificar datos.
Sobre qué es lo que más le desquicia del momento actual, responde que “estamos en una era de lo efímero. Todo se reduce a la anécdota. A la gente le gusta que le digan lo que quiere oír, el comunicador se lo da y todos contentos”, constata. “El programa estrella se llama Gran Hermano, el libro más vendido es el de Belén Esteban y el disco más solicitado es el de un señorito que se llama Paquirrín”.
El que fuera número 2 de García radiografía “una crisis periodística realmente importante, porque la gran mayoría no son periodistas, son comunicadores; son gente que se pone delante de un micrófono, cuenta unos chistes fantásticos, que inventa unas noticias maravillosas y es lo que quiere oír la gente”. ¿Cuándo empezó el declive del periodismo? “Cuando pasó de ser un oficio a ser una profesión, se dejó de buscar la noticia por la satisfacción personal de conseguir ese trabajo bien hecho de ejercer la crítica para cambiar las cosas, y pasó a ser algo que da fama, popularidad y dinero”.
Preguntado sobre si cree que es posible ser periodista sin acercarse al poder, lo ve muy difícil hoy en día porque “los medios están en una grave crisis económica, los periodistas luchan por mantener su puesto de trabajo y han llegado auténticos tiburones de la economía”. Castellote cita al célebre escritor y periodista Ryszard Kapuściński para recordar que “cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante. Cuando los medios de comunicación empezaron a ganar dinero y los periodistas ganaban más, en algún caso, que los propios futbolistas, se dieron cuenta de que se podía vivir muy bien del periodismo sin arriesgarse y sin romperse la cabeza contra la pared”.
«Nunca haría un programa como ´Sálvame´»
Castellote no señala a ningún medio por hacer más daño al periodismo, ya sea prensa escrita, internet, radio o televisión. Para él, es “el propio periodista que no se rebela contra las circunstancias”, aunque entiende que cada profesional lucha por mantener su trabajo y no le conviene hacer ninguna crítica al presidente del Gobierno, del Real Madrid o de la LFP. Sobre el fútbol actual, considera que “es mucho más de 90 minutos, que son lo menos importante de un negocio en el que quien menos participa es el aficionado, y el único objetivo es ganar dinero”.
Por último, para cerrar este primer bloque de la entrevista a Agustín Castellote, aclara que “nunca haría un programa como Sálvame, ni aceptaría trabajar en un programa como ´Sálvame´, pero yo respeto el público que tiene ´Sálvame´”. Han cambiado las pautas del periodismo y determina que, ahora. “la noticia es lo menos importante y se trata de agradar al público”.























