Ni rastro del Catenaccio (Turquía 0-3 Italia)
Italia aplastó a una Turquía intimidada y agazapada en el Olímpico de Roma. Las casi 13.000 almas rugieron con fuerza con el Il Canto degli Italiani y la balanza comenzó a desequilibrarse en favor de los que jugaban en casa. Şenol Güneş, seleccionador turco, apostó por una propuesta mucho más defensiva de la esperada. Decidió esperar a Italia en campo propio, con todo el equipo cerrando líneas e intentar sorprender a la contra cuando se diera la ocasión. Pero no se dio. Turquía estaba muy cerrada, pero Mancini encontró la llave en los costados. Spinazzola por la izquierda y Di Lorenzo por la derecha, que entró en el descanso por un desapercibido Florenzi, desnivelaron el partido.
Roberto Mancini ha sido capaz de construir un bloque unido y hacerlo fuerte y completo en todos los aspectos de juego en estos 3 años y medio que lleva al mando. De una selección destruida y desanimada tras quedar eliminada en la repesca del Mundial 2018, recuerden las lágrimas de Buffon, a un relevo generacional que augura años de esperanza con los Chiesa, Barella, Locatelli, Bastoni, Raspadori y cía.
El partido fue un monólogo. El único jugador que no destacó en Italia fue Donnarumma, y eso siempre es una buena noticia. Chiellini y Bonucci no dejaron pasar ni una atrás, dos jugadores que suman entre ambos 70 años y 211 internacionalidades. El centro del campo fue una delicia; Jorginho, Barella y Locatelli controlaron el partido a la perfección. Destacable lo del centrocampista del Chelsea, con 94% de pases acertados, 3 pases clave, 2/2 regates completados y 5/6 duelos ganados. Y arriba pólvora pura. Una selección que se permite tener a Belotti y a Chiesa en el banquillo debe ser candidata al título. Berardi, Immobile e Insigne se conocen a la perfección y causaron estragos en la joven defensa belga.

Decepción máxima por parte de la selección turca. En muchos medios y según grandes periodistas deportivos, se apostaba por ella como candidata a selección revelación. Todavía están a tiempo de ello, pero el primer partido no invita al optimismo. Se vio un bloque excesivamente bajo y se notó mucho cansancio entre los jugadores. Encajaron 3 goles, los mismos que en toda la fase de clasificación, donde se enfrentaron a Francia y no perdieron ninguno de los dos encuentros. Şenol Güneş deberá cambiar cosas para el siguiente partido, como hacer más protagonistas a Hakan Çalhanoğlu y a Yusuf Yazıcı y poner de inicio a Cengiz Ünder.
Más balón parado que fútbol (Gales 1-1 Suiza)
Reparto de puntos entre los perseguidores de la contundente Selección italiana. Suiza fue superior y tuvo el control del partido en su mayoría pero no fue capaz de conservar el 0-1. Vladimir Petković, seleccionador suizo, decidió apostar por su más que reconocible 3-4-1-2. Con Sommer en portería; línea de tres centrales para Elvedi, Schär y Akanji; carriles para Mbabu y Ricardo Rodriguez; centro del campo con Xhaka y Freuler; enganchando Shaqiri y arriba un inspirado Breel Embolo junto a un trabajador Haris Seferović. Gales, dirigido por Robert Page, también venía acostumbrando a una defensa de 3, pero finalmente el seleccionador apostó por un 4-3-3. En portería Danny Ward; defensa de cuatro con Roberts, Rodon, Mepham y Davies; centro del campo para Ramsey y Joe Morrell protegiendo a Joe Allen; y arriba Bale y Daniel James en bandas con Kieffer Moore arriba. El «13» galés sería el hombre del partido para los locales.
Al comienzo de la segunda parte, los suizos lograrían desequilibrar la balanza mediante la estrategia. Gran centro tras un saque de esquina directo y Breel Embolo, el delantero del Gladbach, logró deshacerse de su marca para anotar el primero. Gales esperaba muy atrás a Suiza, defendiendo muy juntos y bien, pero aguantar de esta manera los 90 minutos es muy complicado. La balanza se desniveló y cumplida la hora de juego, Petkovic decidió dar por bueno el resultado y mandó al equipo atrás. Incluso permitió que los galeses llevasen la iniciativa del juego. Esto permitió que Ramsey o Bale entraran más en juego, aunque el único jugador desequilibrante era el extremo del Manchester United, Daniel James, y la presencia de Gales en área suiza era minúscula. Finalmente, Gales también aprovechó la estrategia y tras un saque de esquina en corto, el delantero Kieffer Moore puso las tablas con un gran testarazo. Suiza, que había merecido más y estaba siendo superior, se vio abrumada con el empate e incluso fue inferior en algunos momentos.

Petković buscó la reacción y llevarse los tres puntos y dio entrada a Mario Gavranović. El delantero del Dinamo de Zagreb, que marcó 17 goles en 27 partidos en la Liga croata esta temporada, conseguiría anotar el 1-2 a cinco minutos para el final. Pero el VAR, de forma acertada, lo anularía por posición adelantada. Finalmente, reparto de puntos que quizá es demasiado premio para Gales, aunque tampoco injusto. Supieron esperar atrás, compactos y salir cuando podían. Suiza deberá tener cuidado si no quiere desaprovechar más ventajas. Si en la próxima jornada pierden contra Italia, la Selección de Roberto Mancini será matemáticamente equipo de octavos de final.
Horarios y partidos de la jornada 2:
Miércoles 16 a las 21:00 en Roma, Italia – Suiza.
Miércoles 16 a las 18:00 en Bakú, Turquía – Gales.




