La selección Azzurri llegaba a Wembley con el cartel de favorita, tras realizar una fase de clasificación arrolladora y por acumular 30 partidos consecutivos sin conocer la derrota, dejando en los 11 últimos la portería a cero. Por otro lado, el combinado austriaco, que se clasificó por la mínima tras derrotar a Ucrania en el último partido de la fase de grupos, disputaba por primera vez en su historia unos octavos de final. Mancini sentaba a Locatelli, clave en los primeros encuentros de la selección, para dar entrada a Marco Verratti. Franco Foda repitió la misma alineación que en el partido contra los ucranianos.
La selección austriaca supo anestesiar a los italianos durante los primeros compases del partido. Sabitzer y Baumgartner apretaron a Jorginho y Verratti, ralentizando así las posesiones italianas. Muy atrevidos los de Foda, que para nada se dejaron intimidar por una de las grandes favoritas del torneo. De hecho, un centro de Alaba tras una pérdida de Di Lorenzo en campo propio, casi le cuesta un susto a los de Mancini.
Poco a poco, Italia iba entonándose en el partido. Los austriacos retrasaron la línea de presión, dando la oportunidad a Spinazzola y Di Lorenzo de atacar los costados. El lateral de la Roma, una de las sensaciones de esta Eurocopa, atacó la espalda de Lainer en varias ocasiones, pero sin llegar a generar ocasiones claras de gol.
La ocasión más clara de la primera parte, sería un zapatazo de Ciro Immobile a la cruceta desde fuera del área, que dejó petrificado a Bachmann. Sin embargo, el portero del Watford realizaría una de las atajadas del torneo, sacando un pie milagroso al remate de Barrella.

Rodaba de nuevo el balón sobre el verde de Wembley, y la selección austriaca, lejos de regalarle la posesión a los de Mancini, salió con la intención de meterle miedo en el cuerpo a Italia. Tal fue la insistencia de los chicos de Foda que cerca de la hora de partido, Arnautovic enmudecía a la afición italiana, tras un cabezazo desde el área pequeña. Por suerte para los italianos, el tanto quedó anulado por fuera de juego.
Italia estaba contra las cuerdas. El centro del campo austriaco había conseguido dominar el tempo del partido, realizando una presión tras pérdida espectacular. Mancini dio entrada a Locatelli y a Pessina, para tratar de contrarrestar las intentonas de los de Foda.
El partido se iba a la prórroga, con la sensación de que Austria estaba más cerca de llevarse la victoria, a pesar de que el cansancio en el conjunto austriaco era notable. Chiesa y Belotti entraron antes de la conclusión de los 90 minutos, para dar frescura a los ataques italianos.

Comenzaba la prórroga, y los de Mancini salieron a por todas. Prueba de ello fue el tempranero gol de Federico Chiesa, tras culminar una exquisita jugada personal, a los nueve minutos de la reanudación. Jarro de agua fría para los de Foda que, a falta de un minuto para la conclusión de la primera parte del tiempo extra, veían como Italia ponía más tierra de por medio, tras el tanto de Pessina.
Lejos de rendirse, Austria siguió atacando la portería de Donnarumma. Saša Kalajdžić recortaba distancia en el marcador, tras un testarazo al primer palo, dándole esperanza a los austriacos de cara a la recta final del partido. Por desgracia para ellos, los italianos supieron mantener el resultado, poniendo el punto y final a la participación de Austria en la Euro.



