El término «Big-6» fue acuñado a mediados de esta década para hacer referencia a los seis mejores equipos de Inglaterra. Este selecto grupo fue poco a poco ampliándose desde el «Big-3» que copó las primeras posiciones de la liga en la década de los 90 y principios del 2000 (Liverpool, Arsenal y, sobre todo, Manchester United), pasando por el «Big-4» de mediados y finales de la primera década del siglo XXI con la incorporación del Chelsea de Abramovich; y llegando finalmente al grupo que conocemos hoy día con Manchester City y Tottenham.
Es evidente que, estos últimos años, cuando se hablaba a principios de cada temporada sobre qué equipos aspiraban a ganar la Premier, estos seis eran los tenidos en cuenta. Sin embargo, poco a poco estamos viendo como el grupo se fragmenta debido principalmente a dos causas: La crisis deportiva que sufren desde hace varios años Arsenal y Manchester United (dos de los «miembros fundadores»), y la gran mejora de City y Liverpool que les ha permitido distanciarse del resto. En medio quedan Chelsea y Tottenham, que cada vez están más cerca de los primeros que de los segundos.
Es decir, a día de hoy, si hablamos de un grupo de equipos al que deberíamos dar el sobrenombre de «big», ese sería al compuesto por Liverpool y Manchester City, pues este «Big-2» apunta a disputarse los títulos ligeros durante los próximos años salvo catástrofe deportiva e institucional.
Pero no solo la brecha entre estos dos equipos y los cuatro restantes nos sirve de justificación para hablar del fin del «Big-6». En circunstancias normales, aunque los dos mencionados se escaparan, los tres equipos londinenses y el United deberían estar peleando por las dos plazas Champions restantes sin ver peligrar las plazas europeas. El problema llega con la aparición de varios equipos dispuestos a pelear por dichas plazas, no solo las de Europa League, sino también las de Champions.
Es evidente que a lo largo de estos años los equipos mencionados no han copado las seis primeras plazas de manera constante (pero sí en su mayoría). Desde que Tottenham y City abandonaron definitivamente la zona media (temporada 09/10), varios equipos han asaltado las plazas de Europa League en detrimento de uno o dos miembros del «Big-6». Aston Villa, Newcastle y Everton aprovecharon los años a la deriva del Liverpool post-Benítez para alcanzar la sexta y quinta posición respectivamente. Posteriormente, con la caída del gran coloso de la era Premier (Manchester United) tras la marcha de Sir Alex Ferguson, fueron el propio Everton y el Southampton los que se colaron en esa plaza.
Mención a parte merece la temporada 15/16. En el que es considerado el mayor milagro del fútbol moderno, el Leicester City de Claudio Ranieri logró desbancar a todos los miembros del «Big-6» para lograr el título, siendo el único equipo fuera de este grupo junto al Blackburn que lo ha conseguido en la era Premier. Esa temporada sería el Chelsea de Mourinho el que colapsaría un año después de ganar la liga, cayendo hasta la 10ª posición. También el Southampton sacaría rédito de la situación, pues un Liverpool centrado en la Europa League dejó de lado la liga y acabó octavo. El West Ham ocuparía la séptima plaza.
Desde entonces, las tres temporadas posteriores terminarían con el «Big-6» en lo alto. Parecía que todo había sido un espejismo, pero sin embargo fue solo un aviso de lo que está por venir.
Ya en la pasada temporada el Manchester United volvió a estar cerca de caerse de las posiciones de privilegio. La zona media de la Premier ha ido mejorando su nivel poco a poco, acercándose lenta pero progresivamente a ese grupito de «tops» que se están dejando llevar. Leicester y Wolverhampton han sido los primeros en amenazar al «Big-6», y este año ya están ahí peleando no solo por las plazas de Europa League, sino acechando directamente los puestos Champions. El caso del Leicester es aún más reseñable, pues actualmente es el segundo clasificado de la Premier y, a diferencia de aquellos foxes del milagro, este se ha ido construyendo poco a poco y cuenta con un proyecto sólido y de futuro que pinta a asentarse en la zona noble durante varios años.
Wolves y Leicester no serán los únicos en llegar. El Everton tiene los mimbres para asaltar la lucha por Europa, solo necesita un buen líder que los devuelva a las plazas de privilegio que ya ocupaba con Moyes y «Bob» Martínez en el banquillo. En un caso similar se encuentra el West Ham, que tras varios años de desastre deportivo (descenso en 2011 incluido) vuelven a tener una plantilla competitiva que puede ser la base de un gran proyecto de futuro.
Mientras, en la zona de arriba Arsenal y Manchester United no terminan de ver la luz, teniendo cada vez más problemas para fichar grandes estrellas mundiales que les ayuden a recuperar sus puestos de privilegio. El Tottenham está en pleno descenso tras el colapso del proyecto Pochettino. Por el momento el «Baby Chelsea» de Lampard está salvándose de la quema a pesar de no poder fichar en verano por sanción, pero su puesto puede tambalearse en cualquier momento.
Como todo en la vida, la era del «Big-6» de la Premier League toca a su fin, dando paso a una nueva era en la que los históricos (salvo el Liverpool) se convierten en simples mortales que lucharán con el resto de mortales por las migajas que dejen los dos nuevos colosos de la liga.






















