El Barcelona asegura su plaza en el Benito Villamarín el próximo 25 de mayo para disputar su quinta final de la Copa del Rey consecutiva tras eliminar a un Real Madrid que fue superior tanto en el partido de ida como en el de vuelta.
Este segundo asalto comenzó de la misma manera que el primero, con un equipo blanco realizando una presión alta que anuló la capacidad de creación del Barça, que una vez más demostró necesitar a Arthur a la hora de sacar el balón.
La falta de acierto por parte del conjunto merengue en el cómputo global de la eliminatoria ha terminado por pasarle factura. Vinicius y Reguilón fueron las grandes sorpresas del equipo blanco, el brasileño fue el jugador más desequilibrante; desbordó a Semedo en repetidas ocasiones, pero estuvo fallón de cara a puerta.
El Real Madrid siguió intentándolo y siéndo superior hasta que encajó el segundo gol, un castigo injusto que terminó por hundirles, y prueba de ello fue el penalti ‘infantil’ cometido por parte de Casemiro a Luis Suarez que sentenció la eliminatoria.
El Barcelona ha demostrado que sabe sufrir, no se acercó a la porteria de Keylor Navas en ninguna ocasión durante la primera parte y en la segunda mitad tiró dos veces a puerta y marcó tres goles (uno fue en propia de Raphäel Varane).
Ningún jugador azulgrana pareció tener su día, ni si quiera Leo Messi que venía de culminar una actuación espectacular contra el Sevilla consiguió reactivar la maquinaria de un equipo que lo único positivo que saca de este partido es: la clasificación y el encuentro de Luis Suárez con el gol que incluso se atrevió con un lanzamiento de ‘Panenka’.
Finalmente, pese a que Solari planteó mejor la eliminatoria que Valverde, la poca efectividad de los madridistas ha propiciado que sea el conjunto catalán el que espere a Betis o Valencia en el Benito Villamarín.

























Un Comentario
Roberto Fernández Arranz
Gran artículo, fiel reflejo de lo visto.