Anoche los Hawks dieron un clínic de resiliencia para superar sus problemas en ataque en general, los físicos de Young en particular y una diferencia grande en el marcador. Embiid representó a la perfección el anticlímax de los Sixers con su récord de desastre en la segunda mitad. En el otro partido de la noche los Clippers se sacudieron de encima a los Jazz en la primera mitad, pero sobre todo, volvieron a contar con Leonard y George a nivel estelar; si ambos siguen jugando así, a Utah se le van a multiplicar las vías de agua, anoche se les abrió una en forma de Marcus Morris durante esa decisiva primera parte. Los Suns barrieron a los Nuggets, pero todas las demás series están 2 a 2. Lamentablemente hay demasiadas lesiones de por medio (Embiid, Harden, Irving, Conley, Hunter, Reddish, Murray, Barton, DiVincenzo, Ibaka…), afortunadamente la mayoría no han restado competitividad a las series…
A no ser que nos fijemos en que el único equipo sin bajas importantes es Phoenix.
Anoche entre Collins y Leonard nos dejaron una bonita serie de tapones tremendos y mates brutales como postre a dos buenas actuaciones propias y de sus equipos. El de Leonard es candidato a jugada de los play offs.
Philadelphia 76ers (2) 100-103 (2) Atlanta Hawks.
Les voy a contar una anécdota, anoche al salir del trabajo le dije a un compañero: «Atlanta es mucho mejor equipo que Philadelphia». No, realmente no lo creo, pero me gusta arriesgar con lo que digo «off the record» y así de ciento en viento parezco un gurú de esto. Si los Hawks fuesen mejor equipo habrían ganado 55 partidos, pero lo cierto es que había un poco de realidad en mi exageración. Anoche los Sixers trabajaron realmente duro sobre los Hawks durante una mitad, para venirse abajo alarmantemente en la otra. En esa montaña rusa de emociones, pasamos de ver como Trae Young estaba lesionado en un hombro a ver como Embiid se marchaba a vestuarios a revisar su rodilla. Atlanta empezó el partido por delante, pero pronto los Sixers les tuvieron casi 5 minutos sin anotar, que al final del primer cuarto estuviesen abajo 28 a 20 parecía un milagro atendiendo al 7 de 28 en tiros de los Hawks, los Sixers mandaban y batían récords reboteadores ante unos Hawks que salieron con Huerter por Hill. El segundo cuarto no fue mejor para Atlanta, es cierto que reaccionaron de salida, pero vivieron el peor momento del partido llegando a estar 18 abajo. Pero justo ahí, comenzó a ir todo mal para Philly, el parcial de cierre del cuarto, de 7 a 2 para los Hawks, abrió una tendencia que no pararía en la segunda mitad. Atlanta estaba 13 abajo y perdía el rebote por 10, además lanzaba un 33% en tiros de campo por más del 52 del rival, casi que debían dar las gracias por no estar ya eliminados del play off… el tercer cuarto supuso el mejor momento del encuentro para los Hawks, 12 minutos de rendimiento ofensivo normal al tiempo que empezaba a atascarse el ataque de los Sixers. Simmons se desconectaba del encuentro dejando repentinamente de producir (1 tiro, una canasta, ningún rebote, una asistencia, 9 minutos). Un triple de Bogdanovic a los 15 segundos de comenzar el último cuarto puso por delante a los Hawks, pero cuando Milton colocó el 92 a 88 con un triple pocos pensamos en lo que pasaría después. 5 minutos y 15 segundos sin anotar de los Sixers le dieron la vuelta al marcador de nuevo, culminando Capela el 6 a 0 con un espectacular alley oop de Young. Desde aquel 92 a 88 hasta el final los Sixers terminaron el encuentro con 1 de 12 en tiros. Esa canasta llegó desde las manos de Korkmaz y supuso un nuevo +4 a 2:44 del final, pero a esas alturas ya era más milagroso que anotase Philly a que los Hawks remontasen. Trae Young con 6 puntos (4 tiros libres) y una asistencia para triple de Collins, culminó el sorpasso final ante el naufragio de unos Sixers encomendados a un Embiid que falló 3 de sus 12 tiros en la segunda mitad.
El dato: Embiid batió dos récords anoche, primero el de rebotes en un sólo cuarto de play offs con 9 para los Sixers, luego el de más tiros de campo sin acierto en una mitad de play off con 12. Young anotó o asistió en el 85% de las canastas de los Hawks en la segunda mitad.
La clave: Atlanta lanzó terriblemente mal en el encuentro, así que tuvo que hacer muchas otras cosas muy bien para igualar el partido. La primera, obviamente es que lanzó más veces a canasta, y se explica desde sus 4 únicas pérdidas de balón (1 en cada cuarto). También capturaron 12 rebotes de ataque, 4 más que el rival. Al final resultó determinante la presencia negativa de Embiid en la segunda mitad, el pívot terminó con 20 rebotes pero 4 de 20 en tiros, fallando los 12 que ejecutó en la segunda mitad; siguió jugándose los tiros determinantes hasta el final.
MVP. Trae Young. Su 8 de 26 en tiros puede ser explicado (en parte) por sus problemas en el hombro, pero anoche más allá de que no estuvo brillante en los %, se echó el equipo a la espalda como pocas veces hemos visto en la NBA. Ya hemos indicado como acaparó las acciones positivas de su equipo en la segunda mitad, pero es que en todo el choque los Hawks anotaron 11 tiros de 37 más allá de las manos del base. A sus 26 puntos les sumó 18 asistencias que valieron un encuentro.
Utah Jazz (2) 104-118 (2) Los Ángeles Clippers.
Parcial de 30 a 13 de salida para los Clippers que no volverían a soltar el freno. Los Jazz se atascaron y quedaron lastrados por ese 6 de 21 en tiros con el que arrancaron el partido. Tres triples de Marcus Morris lanzaron a su equipo y entre él y los dos cracks de los Clippers sumaron todos los 30 puntos. En ese momento eran Mitchell y O´Neal los que llevaban 2 faltas personales, pero anoche Gobert cometió 3 en 3 minutos de tercer cuarto, lastrando su hasta ese momento poco brillante juego (1 punto y 3 rebotes en la primera mitad). Los Jazz reaccionaron en el segundo cuarto, pero sólo en ataque y sólo de la mano de Ingles (3 triples sin fallo) y Mitchell (17 puntos), Marcus Morris siguió martirizando con su acierto y poco a poco aparecieron otros anotadores en california sin que George o Leonard bajasen la guardia. Al descanso los 24 arriba con 22 puntos de Morris (5 triples sin fallo) y 34 más entre Leonard y George. La segunda mitad fue un ejercicio de manejo de diferencias de los Clippers, que nunca llegaron a ganar de menos de 10 puntos, y vieron reducida la diferencia hasta ese punto cuando ya era demasiado tarde. Gobert, Ingles, Mitchell y Bogdanovic anotaron 50 de los 60 puntos del equipo en la segunda, pero Paul George tomaría el testigo anotador sin que Leonard bajase demasiado el ritmo; la inspiración de Morris se acabó, pero los Clippers obtuvieron lo justo de otras piezas como Zubac, Batum o Kennard. Gran trabajo en los tableros del equipo de casa, con y sin presencia de Gobert en cancha.
El dato: Mitchell es el primer jugador desde Steph Curry en anotar más de 30 puntos en 6 partidos consecutivos de play offs. Está promediando 27,3 tiros por partido en la serie. George y Leonard son los primeros compañeros en anotar más de 20 puntos cada uno en los primeros 11 partidos de play offs desde que lo hiciesen Kobe y Shaq, antes que ellos lo habían logrado Baylor y West. Todo queda en Los Ángeles.
La clave: Los Clippers necesitan a los dos, George y Leonard para ganar, al tiempo que Utah no puede hacerlo si ambos se van a números como los de anoche, llevan dos partidos anotando más de 30 por cabeza y dos victorias, encima generan tiros fáciles para otros compañeros y provocan fallos del rival. Hasta 38 tiros libres lanzaron los Clippers.
MVP. Marcus Morris. No porque su actuación individual superase las buenas actuaciones de George y Leonard, sino porque se produjo sumándose a ambas, y sobre todo porque el grueso de la producción espoleó la diferencia definitiva que su equipo logró en la primera mitad. 24 puntos con 5 de 6 en triples, 7 de 8 en tiros libres y 6 rebotes en casi 35 minutos. Había firmado 23 puntos en los tres encuentros anteriores.




