Victoria moral de un Real Madrid que salvó un punto y los seis de diferencia sobre el eterno rival en un clásico con una parte para cada equipo y donde ambos penalizaron las ocasiones erradas del contrario.
En los últimos tiempos el abandono del Barcelona a su tridente le ha provocado los mismos vicios que sufrió el Madrid -y que sufre en ocasiones-. Aquel centro del campo y los partidos de antaño en los que dominaba al equipo rival con combinaciones eternas y triangulaciones inacabables se han convertido en un recuerdo cada día más añorado por el soci. Y se nota especialmente en choques como el de hoy, donde el Barça apenas puso en aprietos a la zaga del Madrid en un primer tiempo en el que el líder np tuvo que exigirse en defensa, tan sólo con mantener la posición defensiva fue capaz de proteger a Keylor.
Por contra, la sensación de dominio y peligro cada vez que Isco, Modric, Lucas o Marcelo penetraban en cancha rival el gol rondaba en el ambiente. Tuvo, de hecho, varias ocasiones muy claras para abrir el marcador. En el otro área solo Messi desequilibraba el orden defensivo planteado por Zidane en el Camp Nou, aunque sin poner en aprietos a Navas. El intermedio supuso un alivio para los nervios del Barcelona, mientras en la caseta rival el Madrid se veía con las ideas más claras y la moral alta.
Tras el paso por vestuarios el Barcelona trató de buscar más a sus faros de ataque y muy pronto obtuvo sus frutos con un gol de Suárez a saque de falta de Neymar. Es curioso el fútbol, porque ese gol le dio la confianza necesaria a los de Luís Enrique para comenzar a jugar al toque, a triangular. Volver al origen. Ese cambio se reafirmó con la entrada de Iniesta en el terreno de juego. El manchego, adalid del “tiki-taka”, ejerció de luz incluso para Messi, que se vino a realizar paredes a su lado, a mover la pelota como antes. El Madrid pasaba los peores momentos del choque, con el marcador en contra y con la sensación de que el Barcelona volvía a ser el que era. El cambio de Isco para liberar a Modric no tuvo el efecto deseado y ya no se alcanzaba el área de Ter Stegen con tanta facilidad. Mientras, el Barça perdonaba y perdonaba, como hiciera el Madrid en la primera parte cuando fue -por momentos- muy superior.
Llegaron los minutos de la tensión y como en todo clásico, hubo algo de bronca, hubo polémica y hasta hubo tiempo para ver el empate de Sergio Ramos. Cuando los tres puntos estaban ya en el bolsillo culé y la sensación de felicidad invadía a su hinchada, una falta ridícula del Barça permitió una bola extra al Madrid. En esos minutos el equipo blanco saca provecho de estas acciones mejor que nadie y lo hemos visto en grandes acontecimientos recientes. De la mano del zaguero de Camas el Madrid ha ganado mucho, y en el Camp Nou, con un cabezazo en el área pequeña, ganó un punto y le quitó dos y una buena dosis de moral al Barcelona.
Si el equipo de Zidane es capaz de mantener el nivel exhibido en la primera parte será difícil darle alcance. Y si el Barcelona vuelve a lo que fue, a la segunda mitad de hoy, dará guerra hasta el final. Pero esto es fútbol. Nunca se sabe.
Ficha técnica:
Barcelona: Ter Stegen, Sergi Roberto, Mascherano, Pique, Alba; Busquets, Rakitic (Iniesta, ’59), Gomes (Arda, ’76); Messi, Suárez y Neymar (Denis, ’87).
Madrid: Navas, Carvajal, Ramos, Varane, Marcelo, Kovacic (Mariano, ’85), Modric, Isco (Casemiro, ’65), Vásquez, Benzema (Asensio, ’76), Cristiano.
Goles: 1-0 (Suárez, ’52). 1-1 (Ramos, ’90).
Árbitro: Clos Gómez. Amonestó a Isco, Neymar, Suárez, Carvajal, Busquets, Mascherano.





























