La jornada previa al Clásico mantuvo las distancias por arriba. El Barcelona sigue cabalgando en solitario en lo más alto después de su victoria del sábado (0-2) en Ipurúa, que le permite afrontar el partidazo del próximo domingo en posición de ventaja. Por detrás sigue el Real Madrid, a un solo punto de los azulgrana, después de su fácil victoria (2-0) frente al Levante.
Donde sí hay cambio de posiciones es en la zona de Liga de Campeones. El Valencia ha pasado a ser el tercer clasificado tras su triunfo del viernes (2-0) contra el Deportivo de La Coruña en el partido que abrió la jornada. Durmieron los ché esa noche en el tercer cajón del podio y se despertaron el sábado confiando en que el Atlético empatara o perdieron en el partido de las cuatro en Cornellá. Repitió el empate del Sánchez Pizjuán (0-0) y se quedó un punto por detrás del Valencia, lo que supone a los del Cholo caer a la cuarta plaza con lo que eso implica (jugar una peligrosa previa en pleno mes de agosto).
Y que no se conforme el Atleti porque el Sevilla viene apretando fuerte por detrás y tras su cómoda victoria ante el Elche (3-0) ya está a cuatro puntos de la cuarta plaza. Los de Emery no se conforman con la Europa League, a la que aspira a volver precisamente su rival en el cruce de octavos, un Villarreal que no pasó del empate a cero en Almería y se descuelga a tres puntos de los sevillistas. El Málaga ocupa la séptima posición, a cinco puntos del Submarino, después de su victoria (2-0) contra el Córdoba.
Mientras se resuelve en los despachos el contencioso de la sanción, el Almería sale de descenso por su punto contra el Villarreal, donde ya se abre un hueco de 3 puntos entre la salvación y los tres últimos. Vuelve a caer el Levante después de perder en el Bernabéu, que le deja empatado a 25 puntos con el Deportivo, pero por debajo por el goal average. Sigue por ahí el Granada, tras dejarse remontar el sábado en Vallecas (3-1), y la derrota en La Rosaleda hunde al Córdoba, que se queda colista y demasiado lejos de la salvación (a 7 puntos).
750 veces Xavi
Podíamos ocuparnos aquí de glosar el jugadón «maradonesco» de Messi, que recordó a su inolvidable golazo frente al Getafe, pero con que vean la jugada es suficiente. Hace tiempo que se nos acabaron los calificativos para juzgar su excelso fútbol y preferimos que sean ustedes los que saquen sus propias conclusiones sobre el genio argentino. Aquí hemos venido a hablar de Xavi Hernández, esa clave de bóveda del mejor Barça de la historia. Porque el ingeniero de Terrassa ahí sigue, aunque no goce de la titularidad en el once de Luis Enrique y ostente un rol secundario. Pero por sus números, palmarés (7 Ligas, 3 Champions, 2 Mundial de clubs…) y categoría futbolistica, Xavi siempre será un indiscutible. Alguien que sigue superando plusmarcas individuales sin ser titular merece una consideración aparte. Porque el señor Hernández necesitó menos de media hora en Ipurúa para alcanzar los 750 partidos oficiales con el Fútbol Club Barcelona. Casi 25 años al servicio de una casa y de un sentimiento que demuestran el acierto de Louis van Gaal cuando confió en él en 1998.
El murciélago levanta el vuelo
Definitivamente el Valencia ha venido para quedarse entre los más grandes de nuestro fútbol. Después de la mediocre temporada pasada y del tumultuoso proceso de venta, el flamante equipo del magnate singapurense Peter Lim se ha instalado en lo más alto de La Liga y el murciélago ya anida en la tercera plaza, que da acceso directo a la Liga de Campeones sin necesidad de disputar una fatigosa previa en pleno agosto. El Atlético está un punto por debajo, el Sevilla cinco por detrás y sobre el Villarreal ya hay un colchón de ocho puntos. Son datos demasiado elocuentes como para no reparar en ellos, aunque no son los únicos que llaman la atención de un equipo que ya es el mejor en su campo (12 triunfos, 1 empate y 1 derrota) con 37 puntos de 42 posibles.
Tras la victoria del viernes contra el Deportivo de La Coruña, el equipo de Nuno está firmando los mejores números de su historia en esta Liga. Ha logrado 17 triunfos en los 27 partidos que el Valencia ha disputado a sus órdenes (un 63% de victorias), lo que supone la mejor cifra de entre todos los entrenadores que, al menos, han dirigido al equipo 20 partidos ligueros. Pasarín, en la década de los cuarenta, logró un 59,6 % de triunfos y Ernesto Valverde, hace dos temporadas, la última que estuvo en la Champions el club de Mestalla, un 58%. Y Benítez, el entrenador del histórico doblete Liga-UEFA de la campaña 2003-04, obtuvo un 53,5% de victorias.
Con estas cifras sobre la mesa no es de extrañar que muchos valencianistas eleven el punto de mira y sueñen ya con volver a levantar títulos. Porque el Valencia tiene al Real Madrid a siete puntos, una distancia considerable pero superable, máxime si recordamos que el equipo blanco ya cayó esta temporada en Mestalla (2-1), y al Barça a ocho, que tuvo que sudar lo suyo para ganar (0-1) en Mestalla en el último minuto. Y tiene que jugar contra ambos. Este Valencia tiene mucho que decir.
El juguete roto de Carlos González
Se le está poniendo muy mala cara al Córdoba, que cada día que pasa huele peor. Este lunes supimos que el club califa había destituido a Miroslav Djukicpara sustituirlo por José Antonio Romero, el entrenador del filial. Se culmina así otro fin de semana nefasto para el equipo cordobés que se inició el sábado con la derrota en La Rosaleda en un partido que se presentaba como un encuentro de amigos y se remató dos días después con la destitución del técnico, otro juguete roto en manos de Carlos González y un nuevo fracaso en la hoja de servicios de Djuka tras su infausto paso de la pasada temporada por el Valencia. Se le está yendo de las manos el asunto al presidente, que cada día tiene más detractores en la ciudad y no son pocos los que están pidiendo su cabeza. Con el equipo pendiendo de un mínimo hilo antes de consumar el descenso matemático a Segunda (ya son siete puntos los que les separan de la salvación), para un sector amplio de la afición cordobesa la única razón para el optimismo será que la caída libre del equipo se lleve por delante también a González.
Y ahora, El Clásico
Por si hubieran pocos alicientes en nuestra Liga, el próximo domingo tenemos Clásico. Barcelona y Real Madrid se citan una vez más en el Camp Nou para disputar la madre de todas las batallas futbolísticas. Un punto les separa a ambos en la clasificación (65 tiene el Barça, que lidera la tabla, por 64 del Madrid), y es altamente probable que gran parte del campeonato se decida en ese duelo. El vencedor habrá agarrado con una mano una de las dos asas del título y si hubiera empate, entonces quedará muy abierta la lucha por la Liga para gozo de terceros como el Valencia.
Pero dos equipos que tienen tridentes tan poderosos como el de Messi, Suárez y Neymar (29 goles llevan en Liga en lo que va de año: 17 Messi, 6 Suárez y 6 Neymar), y el de Bale, Benzema y Cristiano (15 goles suman en 2015 a razón de 5 cada uno) nunca saldrán a empatar. Por encima de cabreos puntales de Neymar en Ipurúa y de Ronaldo en el Bernabéu después del primer gol de Bale, que demuestra su ansia por alcanzar a Messi, que el sábado se colocó pichichi en solitario (con 32 goles) gracias al doblete frente al Eibar, estamos ante las mejores delanteras de mundo y suerte tenemos en nuestra Liga de contar con ellos.
Aunque el liderato y su fantástica andadura en lo que va de año confiere un ápice de favoritismo al Barcelona, nunca se puede subestimar a un equipazo como el Real Madrid, que tendrá el domingo una gran oportunidad de sacarse la espina de la irregular campaña que está protagonizando. Con las vueltas de Modric y Ramos, teniendo en cuenta el vital compromiso que afrontará el Barça este miércoles en la Liga de Campeones, el Madrid confía en recuperar el liderato en el campo de su eterno rival. Pero los hombres de Luis Enrique no se escudarán en el partido contra el City ni en ningún otro factor para no darlo todo los 90 minutos y lograr los tres puntos que les darían media Liga.
EL SACAPUNTAS
Ancelotti: “¿El clásico? Tengo una duda en la portería”
Muy gracioso, don Carlo. Al primero que le hará gracia su bromita es a Keylor.




























