Esta semana se ha celebrado en Reino Unido el Campeonato del Mundo de ciclismo en ruta. En la prueba élite masculina de este domingo 29 de septiembre se ha impuesto el danés Mads Pedersen, que vestirá durante un año el maillot arcoíris de la UCI a sus 23 años.
La gran fiesta del ciclismo. Aunque el Tour de Francia es el evento ciclista más mediático con diferencia, el Mundial es un acontecimiento único y el más especial para los aficionados que siguen este deporte durante toda la temporada.
Yorkshire acogía este año el Campeonato del Mundo, que se ha celebrado entre el 22 y el 29 de septiembre. Un campeonato que, a pesar de estar organizado por la Unión Ciclista Internacional, ha sido objeto de duras críticas.
Estas hacían alusión a la desorganización imperante, a polémicas decisiones tomadas tras algunas pruebas (como esperar hasta que se hubo proclamado campeón sub-23 para descalificar -merecidamente- a un corredor por hacer trascoche a 100 km de meta) y a la respuesta casi improvisada ante circunstancias como la meteorología (recorte de pruebas, recorridos totalmente embarrados, corredores con los chubasqueros de sus equipos comerciales, pérdida de la señal televisiva durante una hora en la prueba élite masculina…), que ha sido terrible.Algo que tampoco es que sorprenda demasiado teniendo en cuenta el lugar y la fecha del evento. Esto último no es motivo para que, sin embargo, tengamos que asistir al bochornoso y peligroso espectáculo de ver a los participantes en una contrarreloj deslizarse por un trazado completamente inundado como si de un torneo de surf se tratase.
Van Vleuten de leyenda

Y así han ido pasando las jornadas hasta llegar al fin de semana. Ni un día sin su incidencia. El sábado, único día en que lució el sol, fue también el día en que el ciclismo brilló de forma más intensa. En la prueba en línea élite femenina, una sensacional Annemiek van Vleuten atacaba a 104 km de meta para marcharse en solitario. La vieron en meta. La ciclista del Mitchelton-Scott fue aumentando su ventaja respecto a sus perseguidoras progresivamente, que solo se redujo cuando la recién proclamada campeona del mundo contrarreloj, Chloé Dygert (USA), atacó en un conato de ir a por ella, sin éxito.
Van Vleuten, precisamente la hasta el pasado miércoles campeona del mundo contrarreloj, entraba triunfal en la meta de Harrogate tras 150 kilómetros de carrera, dos tercios de los cuales fue sola por delante. Tras ella, a más de dos minutos, otra componente del Dream Team neerlandés, Anna van der Breggen (la vigente campeona) quedaba segunda con Amanda Spratt (AUS) tercera. La gesta de Van Vleuten merece su particular análisis y reconocimiento en una entrada para ella sola.
Arcoíris para Pedersen en medio de la tormenta

La jornada de este domingo sí se vio afectada por la lluvia. El mismo día por la mañana la organización modificó el trazado de 285 km con siete vueltas al circuito de Harrogate que se iba a hacer en la prueba élite masculina para suprimir los puertos por los que se pasaba al principio y añadir dos vueltas más al circuito, resultando en 20 km menos de carrera.
Una fuga de entidad reunía a ciclistas tan ilustres como los vencedores del Giro y La Vuelta 2019, Richard Carapaz (COL) y Primoz Roglic (SVN), además de Quintana, Bodnar, Cort Nielsen, Dillier o Howes. Protagonistas durante bastantes kilómetros, llegaron a tener una renta de 4′ cuando el pelotón estuvo más relajado. Pero acabaron siendo neutralizados. Poco después de la entrada en el circuito final la carrera se descomponía bajo la fuerte lluvia, con un grupo cada vez más reducido y abandonos de favoritos como un helado Alejandro Valverde o el belga Philippe Gilbert -este último tras una caída y después de haber intentado reengancharse con la ayuda de Remco Evenepoel a un grupo del que iba tirando, precisamente, su selección-.
En el grupo los maillots de las selecciones nacionales compartían hueco con chubasqueros negros y otros de los respectivos equipos comerciales de los corredores. A 66 km de meta se fueron hacia adelante Lawson Craddock (USA) y Stefan Küng (CHE). Un dúo al que se unieron después Mads Pedersen (DEN), Mike Teunissen (NED) y Gianni Moscon (ITA). Descolgado el estadounidense, a más de 30 km para meta atacaba desde el reducidísimo pelotón el italiano Matteo Trentin, con quien se lanzó uno de los grandes candidatos al título, Mathieu Van der Poel (NED). Rápidamente conectaron con los de delante y formaron un grupo que ganó tiempo en pocos kilómetros hasta tener asegurada la victoria.
Ya en la última vuelta, los 14 últimos kilómetros de 261, Van der Poel sufrió la visita del tío del mazo -o pagó su generoso esfuerzo- y se quedó anclado en el suelo. En la cabeza de carrera, Trentin, Moscon, Küng y Pedersen se iban a jugar el triunfo. El ritmo impuesto por Küng en la última subida fue superior a Moscon. Una vez reducido el grupo a tres, el esprint final decidió el reparto de medallas: Mads Pedersen primero, Trentin segundo y Küng tercero. El danés, con solo 23 años, se convertía de forma inesperada para muchos en el primer ciclista de su país en ganar la prueba élite en línea masculina del Mundial.
Solo 46 corredores cruzaron la línea de meta en Harrogate de los 197 que tomaron la salida en Leeds. Ello nos hace darnos cuenta de la dureza que, entre una cosa y otra, ha tenido este Mundial. El Mundial en el que el vigente campeón no pudo disputar para revalidar el título. En el que la Bélgica de los múltiples líderes no supo leer la carrera. En el que los favoritos se fueron perdiendo uno tras otro. En el que Trentin estuvo más cerca de lo que probablemente vuelva a estar nunca de vestir el arcoíris… y el Mundial que Mads Pedersen no olvidará jamás.

























