El Atlético de Madrid y Diego Pablo Simeone han llegado a un acuerdo de renovación que le uniría como entrenador del conjunto colchonero hasta junio de 2020. El entrenador argentino pasaría a cobrar seis millones de euros netos, casi triplicando la anterior cantidad percibida por el hombre que ha llevado al Atlético a conquistar una Europa League, una Supercopa de Europa, una Copa del Rey, una Liga y una Supercopa de España, además de un subcampeonato de Europa.
Los méritos de Simeone para esta renovación van más allá de los títulos; ha devuelto una reputación al Atlético de Madrid, tanto a nivel nacional como europeo. Una reputación perdida a lo largo de una década de desilusiones provocadas por descensos, ventas de jugadores y sobre todo por la gran distancia que le separaba de Real Madrid y Barcelona, y que se ha visto reducida en las últimas temporadas compitiendo codo con codo junto a los dos colosos, tanto en la Copa de 2013, la pasada Liga, con el añadido de ganarla en el Camp Nou, o en la pasada Liga de Campeones.
Su filosofía del «partido a partido», hizo creer a todo un grupo de jugadores y a una afición que si se cree y se trabaja, se puede. Puede ser la mejor filosofía para un club que compite ante dos súper presupuestos y también para un entrenador que sabe que su club, ante las deudas con Hacienda, se vea obligado a vender a más jugadores de los que le podría gustar para mantener un bloque sólido. Simeone, además, es uno de esos entrenadores que no se casan con nadie, lo hemos visto esta misma temporada con Cerci o Ansaldi, lo cual es bueno para un proyecto largo.
La mayor pega de la renovación puede ser que Simeone esté exento de indemnizar al club si decide marcharse al final de cualquiera de las temporadas. No creo que Simeone, por su carácter pasional se vea tentado de abandonar el Atlético de Madrid por otro club del mundo y de no llegar a 2020. El temor de los colchoneros puede residir más bien en una posible llamada de Argentina, y es que cuando la albiceleste llama a uno de los suyos, casi ninguna se resiste a la llamada. Aunque eso sí, no creo que dicha llamada se produzca, como mínimo, hasta 2018, año del Mundial de Rusia, en el que un descalabro argentino podría hacer que fuera reclamado para el puesto de seleccionador.
Mientras tanto, la afición del Atlético de Madrid podrá disfrutar del entrenador que más tiempo estará en una misma etapa en el club del Manzanares y ante los nuevos retos que tiene por delante: tratar de llegar a la final de Berlín, conseguir otra Copa o Liga, tal vez en forma de doblete… Aunque seguro que si leyera este texto, Simeone me corregiría alegando que el próximo reto es el partido ante el Córdoba tras la vuelta de los jugadores de sus respectivos compromisos internacionales.
























