PACO CAVALLER (Barcelona)
Si en la jornada de martes los tiempos ya eran poco fiables, todavía menos lo fueron el miércoles, segundo día de pruebas en Barcelona tras el Gran Premio de España. Todos los equipos dedicaron la jornada a encontrar la configuración de set-up idónea para su máquina en distintas situaciones y en función de los objetivos que se quieran conseguir. Es por eso que los cronos logrados durante las ocho horas de actividad no son nada representativos. De hecho, ni siquiera se acercan a los mejores tiempos del martes.
Mercedes fue quien más rodó
Si bien en esta ocasión el mejor crono del Mercedes no fue el más rápido de la sesión, sí volvió a ser el coche plateado el que más kilómetros dio sobre el asfalto catalán. El joven alemán Pascal Wehrlein finalmente se recuperó de la fiebre que le impidió pilotar el Force India durante el martes y, tal y como estaba previsto, se subió al Mercedes el miércoles.
Wehrlein necesitó dos horas de sesión matinal para poder colocarse en lo alto de la tabla. Primero fue Sainz, que se subió al Toro Rosso, quien lideró con 1:28.575. Luego, Jenson Button, encargado de manejar el McLaren, le superó con 1:28.276. Llegó Wehrlein e hizo un 1:26.641 que ya le mantendría en la P1 durante todo el día, hasta los minutos finales. Fue entonces cuando, pese a mejorar su crono en 0.2s, fue alcanzado por el Lotus de Jolyon Palmer.
A diferencia de ayer, hoy Mercedes volvió a una configuración más típica de circuito lento y revirado. El alerón trasero pasó de presentar terminaciones laterales curvadas a ser estas lisas y rectas. Y el W06 presentó otra gran novedad, pues aparecía el famoso monkey-seat. De hecho, Mercedes no fue el único que lo utilizó. Toro Rosso y Lotus también lo emplearon. Con estas modificaciones, los monoplazas ganan aceleración, pero pierden velocidad punta. Con total seguridad, se trataba de actualizar el set-up de cara al venidero Gran Premio de Mónaco, que está al tocar.
Mercedes no terminaría siendo el más rápido, pero sí volvió a ser quien más vueltas dio al circuito. Wehrlein completó un total de 137 giros. Y por mucho que le comunicaban que el trabajo había sido completado, él quiso seguir y no dejó la pista hasta que ondeó la bandera a cuadros. Se notaron las ganas de llegar alto.
Buen debut de Gutiérrez
Por fin debutaba el mexicano Esteban Gutiérrez a bordo del Ferrari. Como él mismo contaba al fin de la sesión, había estado mucho tiempo en el simulador y en Maranello, pero todavía no había tenido oportunidad de subirse de manera oficial al SF15-T, algo para lo que llevaba infinidad de días trabajando. Gutiérrez dio 119 vueltas (fue el tercer mayor registro) y, aunque su tiempo le dejó en séptima posición (fue un 1:27.930 que se quedó a 1.850s de Palmer), completó a la perfección el plan de trabajo estipulado por la Scuderia.
El mexicano no fue el único en estrenar monoplaza. También Alex Lynn debutaba, en este caso a bordo del Williams. El martes, el FW37 era pilotado por Felipe Massa. El miércoles le tocaba a Lynn, rookie en la GP2 y ganador, este pasado fin de semana, de su primera carrera en dicha categoría. Preguntado sobre si prefería ganar en GP2 o debutar a bordo de un F1, el piloto no se mojó y respondió que “una cosa lleva a la otra”. Sin embargo, Lynn no debe de estar del todo satisfecho con la experiencia acumulada. El Williams ha sido el coche que menos ha rodado durante el día. En total fueron sólo 52 vueltas y no hubo problemas que surgieran a la luz.
Pese a ello, el Williams terminó quinto, a 0.887s del mejor crono y más de medio segundo por delante de Ocon, otro debutante. El francés se estrenaba con Force India, coche pilotado ayer por otro jovencísimo como Yelloly. Desde siempre, Force India ha sido uno de los equipos que más ha apostado por las jóvenes promesas y estos tests no iban a ser una excepción. Ocon completó 94 giros y, como decíamos, terminó sexto, por detrás del Williams de Lynn.
Marciello y los toros provocan banderas rojas
No debe de ser tarea sencilla pasar de pilotar un Ferrari a subirse a un Sauber con menos de 24 horas de margen. Es lo que ha hecho el italiano Raffaele Marciello. Si el martes se pasaba la jornada arriba de la tabla, persiguiendo de cerca al Mercedes de Rosberg, el miércoles terminaba en última posición, con un 1:28.829 discretísimo, ocho décimas más lento que su inmediato precedente (Sainz). Pero esa no es la peor noticia. Marciello protagonizó el único incidente medianamente serio de estos tests. El italiano se fue por el exterior de la curva 3 del Circuit (el largo viraje a derechas) y terminó contactando con los neumáticos de protección. Sucedió a primerísima hora, cuando apenas hacía minutos que el semáforo se había puesto en verde. No pareció que el coche quedara muy dañado, pero sí lo suficiente como para que las ocho vueltas que llevaba completadas Marciello fueran las únicas que diera hasta bien entrada la sesión de la tarde.
Otro de los pilotos que repetía actividad, al igual que Marciello, era Gasly. El francés estuvo en el primer día a los mandos del Toro Rosso, para pasar en la segunda jornada a comandar el Red Bull. Cualquier otro año se habría dicho que notaría los cambios, pero todos sabemos que, seguramente, el STR10 sea mejor coche que el RB11 a día de hoy, aunque duela. De todos modos, hoy Gasly llevó al Red Bull a lo alto, terminando tercero a 0.603s de Palmer. Dio 75 vueltas, un número discreto. Además, provocó una bandera roja por quedarse su coche parado a la salida del pit-lane. La luz del ERS se quedó en rojo, así que este no se desconectó en modo seguro, obligando a Gasly a saltar para salir del coche. Red Bull fue de los equipos que mayores parrillas de sensores mostraron. Sobre todo, las colocaron en las zonas de los pontones.
Por su parte, el Toro Rosso pasaba a las manos de uno de sus dueños, Carlos Sainz. El español ya estuvo todo el martes controlando desde el garaje lo que sucedía en el equipo. Reconoció que estaba como loco por subirse al coche y empezar a rodar, cosa que hizo desde primerísima hora de la mañana. No en vano, el madrileño terminaba con 126 vueltas, siendo el que más rodaba tras Mercedes. Eso sí, su tiempo fue el penúltimo de la clasificación, a 1.917s de Wehrlein. En Toro Rosso no se vio tanto sensor, pero sí mucha parafina en la misma zona en la que Red Bull lucía esas parrillas: los pontones. Sainz fue el tercero (segundo en orden) en provocar bandera roja. En este caso, porque el coche se paró en la curva de entrada a la calle de los garajes. Finalmente se supo que un problema electrónico obligó a cambiar la batería del monoplaza. Él aseguró tras la jornada que estos dos días habían sido capitales para el desarrollo del equipo y que todo lo que sacan de las pruebas es extremadamente positivo. Por cierto, Toro Rosso era uno de los equipos que probó con el monkey-seat, además de sorprender a muchos con una tapa motor asimétrica cuya utilidad, a día de hoy, se desconoce en el paddock.

El coche dejó tirado a Sainz en la entrada al pit-lane por un fallo en el ERS. | Imagen: Albert Fabrega
Lotus logra el tiempo al final y McLaren derrocha pintura
Si bien todos venían acumulando muchos giros, la tabla de tiempos yacía muy tranquila durante todo el día. Fue en el tramo final cuando todo se revolucionó. Primero, Gasly sorprendía a todos con un tiempo que le ponía segundo, por detrás de Wehrlein. Luego llegaba Lynn con su 1:26.967 para arrebatarle la posición de plata al Red Bull. Más tarde, a menos de una hora para el final, Button era quien perseguía más de cerca al Mercedes con el 1:26.927. A falta de media hora, Gasly volvía a poner al Red Bull por delante del McLaren. Y, al final, llegaba Palmer y su Lotus con su 1:26.080 para liderar el día.
Jolyon Palmer ya lleva varios viernes pilotando durante los Libres 1 en este Mundial 2015. Hasta ahora, Maldonado (que es quien de verdad aporta dinero al equipo) nunca ha querido cederle su asiento, así que siempre es Grosjean el damnificado. No sabemos si por el mismo motivo (petición expresa de Maldonado), pero el venezolano condujo en martes para que Palmer lo hiciera en miércoles. Lotus fue el tercer equipo en montar el monkey-seat de cara a Mónaco. Aseguraron haber realizado infinidad de mejoras, pero habrá que verlo un día con tiempos más significativos y controlados.
No estuvieron mal las 87 vueltas del Lotus, aunque todavía mejor estuvieron las 100 (ni una más ni una menos) de Button a bordo del MP4-30. Tal vez existiera el miedo de ver si el coche seguía comportándose tan mal como el británico reportó al final del pasado Gran Premio de España. No fue así. De hecho, Button se mostró muy satisfecho con el MP4-30, especialmente con el comportamiento de los frenos y el balance del bólido.
Pese a quedarse a 0.847s de la cabeza, Button registró casi bajo la campana un 1:26.927 muy llamativo, puesto que es casi 0.4s más rápido que el logrado por el mismo hombre en la Clasificación del pasado sábado. Algunas voces evitaban lanzar campanas al vuelo por la mejora de McLaren y contaban que Button había logrado ese tiempo con neumáticos blandos, mientras que en el Gran Premio utilizó los medios. Por el contrario, lo que sí suena como real es que McLaren estuvo rodando con los tanques llenos de gasolina hasta arriba, lo cual sí habla bien del tiempo logrado por Button.
Durante las 100 vueltas, las configuraciones aerodinámicas marcaron el ritmo de las pruebas en el equipo de Woking. Por la mañana era el turno de las parrillas de sensores metálicos, que ocupaba prácticamente la totalidad de los laterales del MP4-30. Por la tarde, la parafina tomó el relevo de manera exacerbada. Pintura de hasta tres tonalidades adornaba por completo al coche. Las zonas más pintadas fueron las cercanas al contacto con el asfalto por el lateral y toda el ala trasera, en su totalidad. Además, Button entró constantemente al box para cambiar de alerón delantero. Seguramente, el equipo se fijaba en cómo la forma del delantero afectaba a la expulsión de las corrientes de aire por el trasero. Todo el trabajo pareció ir según lo previsto.
Con la mente en el Principado
Pues ahora ya sí. Ahora ya sí que todo el Gran Circo abandona Barcelona. De miércoles a miércoles, el deporte más espectacular del planeta ha residido en la Ciudad Condal para deleitarnos con un precioso fin de semana de automovilismo y dos días extras de muchísimo rodaje por parte de todos. A nivel global, destaca que los equipos se centren tanto en pruebas aerodinámicas y menos en otras como gestión de neumáticos (algo que Sainz sí hizo hoy). La nota óptima es que no hubo problemas de fiabilidad y los coches comienzan a especificar y detallar las tareas destinadas a la manejabilidad de la máquina. Equipos y pilotos descansarán mínimamente el fin de semana para volver con más fuerza a la carrera más complicada de todo el Mundial, por infinidad de factores. Habrá que estar atentos, pues en Mónaco la actividad se adelanta un día, así que desde el miércoles informaremos de todo lo que se cueza en el paddock más glamuroso del calendario.
































