PACO CAVALLER (Barcelona)
Le sonrió el destino en la soleada tarde barcelonesa a Nico Rosberg. Es cierto, su carrera fue imperial. Esta vez fue él, y no Hamilton, quien adquirió una ventaja física considerable ya en la salida y no la dejó escapar durante las 66 vueltas que compusieron el Gran Premio de España. Pero Hamilton salió mal. Le derraparon las ruedas traseras. No traccionó bien y Vettel le adelantó, hecho que condicionó ya la carrera del británico.
Pocos movimientos en las primeras vueltas
Todos los monoplazas optaron por comenzar la carrera con neumáticos medios (la opción más blanda de las dos disponibles). De todo el fin de semana ya es sabido que la goma dura era demasiado conservadora para el Circuit de Barcelona-Catalunya. Degrada lo mismo que la media, dura lo mismo y, lógicamente, es más lenta. Ello hizo que muchos equipos optaran por acortar al máximo su tanda con duros. Tanto, que optaban por hacer una extra con medios, es decir, aplicar una estrategia a tres paradas. Además, Ferrari y Mercedes eran los únicos que disponían de un juego de medios todavía por estrenar (ya que el sábado pasaron de Q1 a Q2 usando sólo los duros).
En la salida, además del adelantamiento de Vettel a Hamilton por la segunda posición, Raikkonen adelantó a los dos Toro Rosso, que partían justo delante del de Ferrari. Alonso ganó una posición y Merhi, como viene siendo habitual, también le comió la tostada a su compañero Stevens. Pero el que mejor salió, seguramente, fue Massa, que enseguida se colocó en los puestos de cabeza, de los cuales quedó alejado en Clasificación. De hecho, ya en la vuelta 3 le arrancaba las pegatinas a Carlos Sainz y, una después, hacía lo propio con Verstappen, haciendo gala de la velocidad punta del Williams y sacando los colores al carente motor Renault del Toro Rosso. Justo detrás de Sainz, tanto Maldonado como Ricciardo adelantaban a Grosjean.
Rosberg, a lo suyo
El otro que también salió de maravilla fue Nico Rosberg. Enseguida abrió hueco con Vettel y Hamilton, que se pelearon durante las primeras curvas, y fue tirando con aire limpio para abrir brecha. En la vuelta 5 ya volaba, rodando en 1:32 bajos. Vettel, segundo, lo hacía en 1:32 medios, realizando función de stopper ante Hamilton, que se desesperaba.
Los Toro Rosso, como era de esperar, seguían perdiendo posiciones. Ricciardo pasaba a Sainz en el sexto giro y Maldonado hacía lo propio con Verstappen dos vueltas después. El holandés quedaba octavo y el español décimo. Ese adelantamiento de Maldonado dejó una de las imágenes del Gran Premio, pues se produjo a final de recta de meta y, al cerrar el DRS, el Lotus vio como uno de sus end plates quedaba totalmente resquebrajado. Fue la segunda vez en el fin de semana que a este equipo se le rompía el coche sin aparente razón.
Hamilton comenzaba sus cábalas
En la vuelta 9, Hamilton se daba cuenta de que no podía acercarse más a Vettel, ya que destrozaría sus neumáticos si no lo adelantaba enseguida. Y, en Barcelona, si hay algo difícil es adelantar. Así que desde el muro comunicaban al actual Campeón del Mundo que pasaban al plan B, que era adelantar a Vettel con un undercut (entrar una vuelta antes que él para colocarse por delante cuando el de Ferrari entrara a pit-lane). Sin embargo, en la Scuderia saben que su coche no es precisamente de los que más degrada, sino todo lo contrario (ya ganaron gracias a eso en Malasia), así que Vettel buscaría ir a dos paradas. Pese a todos esos cálculos, Hamilton no podía evitar que su instinto se impusiera y llegó a pegarse a 0.5s del SF15-T. Ni con el DRS pudo pasarle.
Button entraba a boxes a poner los neumáticos duros tras informar a su equipo de que carecía totalmente de agarre en sus neumáticos traseros. Kvyat también paraba, pero ponía un juego nuevo de medios. Entrando tan pronto (vuelta 11), quedaba claro que iban a tres paradas. Dos giros después, llegaba el turno de Hamilton. Le avisaban desde el muro con ese mensaje que tanto ama (“it’s hammer time”), pues tocaba martillear el crono para buscar ese undercut. Sin embargo, el pit-stop de Mercedes no fue bueno. Un problema con la rueda trasera ralentizaba tres segundos más de lo previsto la parada. Lewis volvía a pista por detrás de Maldonado y necesitaba casi una vuelta completa para adelantarle.
Ricciardo y Verstappen también realizaban su parada en la vuelta 14, mientras que una después llegaba el turno de Vettel y Massa. Todos ellos calzaron un juego nuevo de neumáticos medios (Hamilton incluido). El de Ferrari regresaba a pista en cuarta posición, unos cuantos metros por delante de Hamilton. El primer intento de Mercedes fue fallido. En la siguiente vuelta, tanto Bottas como Rosberg entraron al garaje. En esta ocasión, el equipo Mercedes sí realizó un pit-stop rápido y el alemán se reincorporó en segunda posición, a sólo 3.7 segundos de un Raikkonen que aún no había parado. Mientras, Lewis marcaba tiempos en púrpura, sabiendo que por su hammer pasaban todas sus opciones.
Kimi entraría en el siguiente giro, el decimoctavo, junto con Sainz. Ambos pusieron duros, lo cual sería un buen espejo para el resto de competidores de cara a descubrir cómo se comportaría este compuesto en las condiciones de carrera. No empezaron bien las cosas con la goma pintada de naranja para Sainz, pues era adelantado por el Red Bull de Kvyat (el ruso ni se imaginaba que Carlos se la devolvería en la última vuelta).
La visera maldita
Al igual que Button, Alonso también había reportado un comportamiento irregular en su tren trasero, pero, pese a ello, logró mantenerse con la goma media durante 22 vueltas y rodando en tiempos muy competitivos. Al entrar, optó por el compuesto duro. Reingresó decimocuarto.
Sin embargo, pocos giros después, cuando todo estaba yendo según lo previsto, una de las láminas protectoras de su visera, cuando el asturiano se la quitó y la desechó, terminó quedándose encallada en el conducto refrigerador de uno de los discos de frenos traseros. Dicho disco se sobrecalentó y Alonso ya no pudo frenar más. Se fue largo en la curva 1 y, al volver al pit-lane (sólo seis vueltas después de su primer pit-stop), no se llevó al mecánico del gato por delante de milagro. Abandonó en ese instante. Era la vuelta 28. Fue una lástima, pues, como él mismo dijo, estaban cumpliendo a la perfección con el plan previsto y “las simulaciones nos colocaban en un octavo o noveno puesto a final de carrera”.
Hamilton sentenció la segunda plaza con los duros
Mientras, Kvyat había adelantado también al otro Toro Rosso, el de Verstappen. Maldonado, sin su end plate, atacaba como un poseso a Button. Y Hamilton, tras estar cinco vueltas pegado a la estela de Vettel, vio que la empresa era imposible en pista y cedió terreno para alargar la vida útil de sus ruedas. El británico mantuvo una distancia de un segundo con el Ferrari, pero Rosberg era del orden de 0.3 o 0.4s más rápido por vuelta, así que Lewis empezaba a comprender que la victoria ya no era un objetivo real.
Así que, justo en el ecuador de la prueba, en la vuelta 33, el de Mercedes entró en boxes y sorprendió a todos calzando antes de lo previsto los neumáticos duros, insistiendo en esa intención de undercut que en el primer intento resultó fallida. En esta ocasión se incorporó quinto, a sólo 1.2s de Raikkonen. Le adelantó al siguiente giro. Massa, por su parte, también puso los duros en esa vuelta.
Era una incógnita lo que Hamilton sería capaz de hacer con los neumáticos duros, pero pronto quedó claro que el hammer seguía funcionando. Estaba cuarto, mientras que Vettel era segundo, pero el de Mercedes era más de 2 segundos por vuelta más rápido que Sebastian. De hecho, estaba siendo el más rápido de toda la pista. Ello le permitió recortar distancias con Bottas, tercero, y adelantarle en el giro 39. En ese momento, Verstappen, que llevaba más de cinco vueltas en décima posición viendo cómo Sainz, mucho más rápido, se le aproximaba con decisión, entró a poner los duros. Le salió el tiro por la culata, pues el joven holandés salió del pit-lane en tráfico, justo detrás del lento Hulkenberg (pésimo fin de semana de los Force India), mientras Sainz volaba en otro sector del trazado.
Últimos movimientos en Ferrari
Era la vuelta 41 cuando Vettel entró a poner los duros. Era su segunda parada, pero la intención era completar el resto de la prueba sin parar más. Lo logró. Salía cuarto, a 2.3s de Kimi, pero no llegó a haber pelea, pues el finlandés también cambió de gomas en la vuelta siguiente, en este caso para poner los medios. También Grosjean realizaba su parada, perdiendo el control de su coche al llegar a la casilla y llevándose a un mecánico por delante.
Valtteri Bottas plagiaba la estrategia de Vettel y, en la vuelta 43, también ponía los duros, mientras Sainz iba marcando sus mejores tiempos del día justo antes de su último pit-stop. Este fue malo. Los mecánicos tardaron demasiado y el español volvió a la pista en la posición 14, por detrás de la melé formada por Maldonado, Verstappen, Hulkenberg y él mismo. Por suerte, el venezolano paró justo después.
El paseo triunfal de Nico
Apenas se acordaba la gente de que Nico Rosberg seguía en cabeza. Carrera plácida, pero el germano se mantenía concentrado y administrando su ventaja. Consistente, pero sin forzar en exceso su máquina. En la vuelta 46 entraba al garaje a poner los duros que le llevarían ya hasta la línea de meta. Fue una parada perfecta, sin problemas. Aun así, Nico salía a pista segundo a 2 segundos de Hamilton, que era ahora el líder. En teoría, al británico le quedaba una parada más por realizar, pero llevaba mucho tiempo logrando tiempos rapidísimos con los duros y la degradación no parecía ser un problema, así que la gran duda empezaba a revoletear por el coco de Rosberg.
Raikkonen estaba sexto, pero tras varios sectores siendo mucho más rápido que Massa terminó pasándole y colocándose quinto, completando esa recuperación de posiciones que ya en sábado dijo que tenía que conseguir de cualquier manera. Sucedía en la vuelta 47, la misma en la que Maldonado abandonaba. Tras casi toda la carrera pilotando sin un end plate, finalmente el venezolano dio por finalizada la empresa. Una vez más, Pastor se queda con un cero. Es triste, pero es colista del Mundial, por detrás incluso de Merhi y Stevens.
Y Hamilton clavó la estrategia
Hamilton siguió logrando tiempos ideales con los duros, pero, por el contrario, con ese mismo compuesto, Vettel no conseguía ser competitivo. El alemán no se sintió cómodo con esas ruedas y ello hacía presagiar lo que sucedió unas pocas vueltas después. Tal y como le habían dicho desde el muro a Rosberg, Hamilton realizó una parada más, la última. Se calzó los medios en un (esta vez sí) buen pit-stop. Y se incorporó como segundo con 5 segundos de ventaja sobre Vettel. Lo había conseguido. Desde el principio supo que no iba a poder con Sebastian en la pista, pero un stint increíble con los duros le permitió subirse al segundo escalón del podio.
También en ese momento había entrado Massa a ponerse los medios. De los pilotos punteros, sólo él, Hamilton y Raikkonen terminarían la carrera con ese neumático. Eso le permitió a Lewis restarle entre 0.8s y 1 segundo por vuelta a Rosberg, pero esa persecución era en vano. Nico estaba demasiado lejos. 16 segundos les separaban. De hecho, el inglés preguntó a su ingeniero si era posible alcanzarle y le contestó que no. Pero Lewis persistió. Incluso se llegó a especular con que Nico podría estar yendo no del todo rápido a propósito para que Lewis creyera en la victoria y forzara así su motor, algo que podría pagar en pruebas venideras. Rebuscado. Quién sabe… Lo que sí está claro es que Hamilton forzó y en la vuelta 60, a seis del final, seguía restándole un segundo por vuelta.
Las dos últimas batallas
Dos últimas peleas avivaron el final de la carrera. Una fue por el cuarto puesto. Raikkonen, que había adelantado a Massa hacía no mucho, iba ahora a por el otro Williams. En la vuelta 56 se encontraba a 2.7 segundos de su compatriota y terminó alcanzándole. Sin embargo, Bottas, que en Bahréin ya demostró sus dotes como stopper, le mantuvo a su espalda hasta la línea de meta.
Por otro lado, Sainz se acercaba como un obús a Verstappen, que era quien ocupaba la última posición de puntos. En la vuelta 63, Carlos pasaba a su compañero tras una gran maniobra, ayudado por el DRS. Pero eso no era todo. Carlos volaba en el tramo final (explicó que su coche mejora en grandes magnitudes cuando va descargado de gasolina) y le pisaba los talones a Kvyat, a quien alcanzó en la vuelta 65, la penúltima. Y en la primera curva de la última vuelta, el español le ganó la posición por fuera al ruso del equipo hermano. Kvyat se le echó encima y se tocaron. Carlos tuvo que irse por fuera. Regresó a la pista por delante de Daniil y no le cedió la posición (no debía hacerlo). La acción fue investigada a posteriori y ambos tuvieron que ir a declarar, pero finalmente no hubo sanción para ninguno.
Y Rosberg reavivaba el Mundial
Y Rosberg llegaba a la meta en primera posición para reavivar el Mundial y colocarse a 20 puntos de su compañero. Ferrari se consolidó como segunda fuerza, sí. Williams mejoró en ritmo de carrera lo que no pudo hacer en Clasificación, sí. Toro Rosso, y en especial Carlos Sainz, hicieron magia el sábado y recuperaron el buen papel al final del domingo pese a su mal arranque, sí. Pero quien de verdad mejoró tras estas tres semanas de parón fue Mercedes. Su ritmo ha sido intratable. Nadie les ha hecho sombra. Ni siquiera con todo a favor Vettel pudo evitar que Hamilton terminara segundo. Lo dijo el de Ferrari en el podio: “En cuanto los chicos de Mercedes fueron a tres paradas, pasaron a ser demasiado rápidos.”
Mención aparte merece lo de Alonso y Merhi. El asturiano sigue mostrándose optimista, pero lo cierto es que McLaren ha vuelto a hacer el ridículo. Uno de sus pilotos abandona por un motivo absurdo, mientras que el otro, Button, declaró al final del Gran Premio que pasó miedo durante las primeras 30 vueltas y que, de seguir así, no sumarán ni un punto en lo que queda de Mundial. Merhi, por su parte, se mostró indignado con su escudería. Adelantó a Stevens en la salida, algo que siempre suele hacer, pero enseguida le pidieron que dejara pasar a su compañero, sin banderas azules de por medio y sin estar el británico inmiscuido en ninguna batalla. Roberto empieza a estar harto del trato recibido.
Y a todo esto, casi 90.000 personas asistieron al Circuit. No son muchas, pero las que fueron lo pasaron en grande. Los tres pilotos españoles tuvieron infinidad de detalles durante el Drivers’ Parade. Además, hubo asalto a la pista durante la celebración del podio, algo que siempre gusta. El ambiente fue, un año más, increíble. Y este fin de semana, en el que se cumplían 25 años desde que el Circuit se estrenara en la F1, se conocía que tendremos Gran Premio hasta, como mínimo, 2019. Un lujo.

































