Jimena Bañuelos (@14ximenabs)
Dice el refrán que no hay dos sin tres, pero para el Arsenal podían haber sido más. Siete minutos necesitaron los de Heynckes para adelantarse en el marcador, mostrar su autoridad y demostrar por qué son los subcampeones de la última Champions.
El Bayern de Múnich visitaba Londres sabiendo que el encuentro iba a ser duro. El Arsenal no es un rival cualquiera, es más, en los octavos de final de la Liga de Campeones hay que demostrar que eres candidato a levantar la copa. El equipo muniqués tenía un objetivo claro: No perder. Pero han ido mucho más allá. Están más cerca de los cuartos y el próximo partido lo juegan en casa.
Se podía decir que para el Arsenal era un partido muy importante, porque acaban de ser eliminados de la FA Cup y porque la única opción que les queda para “salvar” la temporada es el título de la Champions. Pues bien, salvo el espejismo que vimos en el minuto cincuenta y cuatro en el que Podolski, exjugador del Bayern, metió el gol para los locales; el conjunto de Wegner estaba tímido y el de Heynckes, dando una exhibición de táctica increíble. Este Arsenal no era el Arsenal que nos esperábamos. Sus aficionados en el descanso los despidieron con abucheos y cuando quedaban tres minutos para que se cumplieran los noventa ya estaban abandonando el Emirates Stadium. En Londres sólo se escuchaba a los alemanes. No sabemos que pasaría por la cabeza de Arsène Wegner cuando veía que su equipo estaba siendo arrollado por el Bayern, pero sí se le puede recordar que si no se llevan la copa, cosa que ahora tienen difícil, él sumaría ocho años sin ganar un título. Es normal que los gunners estén, como poco, enfadados.
Alegría, abrazos y satisfacción. Nunca pensaron los jugadores del Bayern de Múnich que su paso por Londres iba a ser tan fructífero. A los siete minutos, Kroos abría el marcador con una gran volea. Estaba claro que no iba a perder una oportunidad así. En el veintiuno, Müller, que siempre está muy atento, hacía el segundo. Y porque ya lo decía Groucho Max en el famoso camarote de Una noche en la ópera: “En lugar de dos pon tres”, en la película eran huevos duros, y en este partido, el tercero llegó de las botas de Mandzukic en el setenta y siete. Un susto fue lo que se llevaron en el ochenta y dos cuando Mario Gómez casi mete el cuarto. El encuentro a estas alturas ya era un suplicio para el Arsenal.
En veinte días se encontrarán en el Allianz Arena de Munich. El Bayern en casa no suele fallar y con la ventaja que tienen, mucho tiene que cambiar el Arsenal que vimos ayer para poner en aprietos al líder de la Bundesliga.
¡HAY QUE TRABAJAR!
Está claro que aunque el resultado favorece al equipo muniqués, éste no se quiere confiar. Sus jugadores así lo han manifestado. Schweisteiger, que no jugará la vuelta por acumulación de tarjetas, ha dicho: “No debemos subestimar al Arsenal, tienen jugadores muy potentes y tenemos que estar al cien por cien a la vuelta”. Kroos ha asegurado que hicieron un gran juego ante un grande de Europa, pero que el gol en contra, molesta. Y que no debería haber sucedido. Respecto a este gol, Heynckes ha reconocido que reaccionaron y que el resultado final es “totalmente merecido”.
Por su parte, Arsène Wegner sabe que el partido de vuelta será verdaderamente complicado. “Tenemos tres semanas por delante. No perdemos la esperanza, queremos mostrar al mejor Arsenal” afirmó.
Esperemos que así sea y veamos al Arsenal que ayer no vimos. Si el Bayern los elimina el trece de marzo será la tercera vez. Lo dicho; no hay dos sin tres.

























