La narración del fútbol en radio y televisión centra la tercera parte de la entrevista a Antonio Esteva, actual director de “Radioestadio” en Onda Cero y narrador de la Liga y la Champions en Atresmedia hasta 2018.
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ALEJANDRO ROZADA (@alexrozada)
El gol es la salsa y la originalidad del fútbol, pero es difícil llegar a ese momento de éxtasis o desolación. Si es difícil marcarlo, casi cuesta más narrarlo en radio y televisión al gusto de todos. No es fácil acompasar la narración a lo que sucede en el terreno de juego. Traducir en palabras la magia de una jugada y, sobre todo, transmitir las sensaciones que deja este torbellino de emociones a su paso. No vale cantarlo de cualquier manera; hay que cantarlo lo mejor posible, al gusto de todos, para que quede casi como la banda sonora ideal de esa película, no siempre con final feliz, que es un partido de fútbol. De eso da buena cuenta Antonio Esteva después de dos décadas entregado al gol y a la narración futbolística, un idilio con el deporte en directo que nació en la Cadena SER a finales de los noventa, maduró en la televisión oficial del Real Madrid durante los primeros años de la década del 2000, se consagró a partir de 2006 en LaSexta y saltó a la fama en Antena 3 desde 2015 hasta 2018. Desde hace menos de un año dirige precisamente Radioestadio, el programa de los goles de Onda Cero, donde le está tocando ser más oidor que relator. Este es un buen momento para hacer balance propio y ajeno sobre la difícil misión de cantar “goooooool” en los medios audiovisuales.
«La casa sabe de mi perfil radiofónico como narrador. Siempre que me necesiten, ahí voy a estar», precisa Esteva. «También es verdad que, cuando estaba narrando en televisión, sobre todo dirigía ese programa. En LaSexta también era el director de la retransmisión: previa, post partido… editaba los contenidos y también dirigía el partido. Un partido en LaSexta era diferente a Canal+; ni mejor ni peor, diferente. Carlos Martínez lleva la retransmisión a su manera, Manu Carreño a la suya y Antonio Esteva lo lleva a su manera. Hay gente que solo narra y gente que dirige el programa. Yo me consideraba más director-narrador del programa». No es fácil, es evidente, hay que compatibilizar muchos elementos, empezando por fijar el rol de los comentaristas y alcanzar una buena compenetración con ellos: «Había comentaristas que nos preguntaban: “¿Tú me das paso o cómo hacemos?”», recuerda para subrayar que «no todo buen jugador es buen comentarista».

Para Esteva, dirigir “Radioestadio” es una continuación en un medio diferente, al que ha vuelto casi dos décadas después, para hacer gran parte de lo que ya hacía en sus retransmisiones televisivas. Para ello cuenta con un equipo distinto al que tenía en la tele y que intenta «optimizar» asumiendo de partida que «hay un equipo fantástico, gente con experiencia en la radio y en el programa» a los que, sin embargo, reconoce que «cuesta hacer ver esta nueva forma de entender el programa» después de quince años trabajando con Javier Ares (2002-2017) y dos con Héctor Fernández (2017-2019).
El sonido Sexta
Tras Ares y Fernandez ha llegado Esteva, que sigue una premisa básica: hacer algo distinto. «Si yo no pudiese crear algo, no estaría en Radioestadio. Si no me dieran la capacidad y la oportunidad de crear algo, como me dieron mis antiguos jefes en Antena 3 y LaSexta, no estaría en Onda Cero. Yo quiero crear algo, no tanto de autor, pero sí con mi propio estilo». Trasladar el denominado “sonido Sexta” de la tele a la radio es la prioridad de Antonio Esteva: «La gente sabe que cuando Esteva está al frente de algo, hay un sonido diferente. Te gustará más o menos, pero identificas y reconoces que es la forma de hacer deporte y comunicación de Antonio Esteva. Quiero poner al servicio de los oyentes, de Radioestadio y de Onda Cero, mi forma de entender esto: apasionada, analítica y que, sobre todo, vive mucho del directo, de estrujar, exprimir y aprovechar al máximo cada detalle de lo que está ocurriendo, y trasladárselo inmediatamente al espectador y al oyente».
Hay gente que no entiende esta nueva etapa, esta nueva forma de entender la comunicación, y Esteva es el primero que reconoce que les está costando adaptarse a todos, tanto a él mismo como a sus compañeros, pero precisa que, por ejemplo, al aficionado del Granada «le apetece que le cuentes las jugadas de su equipo; luego nos podremos reír, porque el compañero de Granada también tiene mucho sentido del humor, y el de Leganés, y el de Osasuna». Porque a todo el mundo, empezando por los propios integrantes de los programas deportivos, «nos gusta un sábado o un domingo por la tarde desengrasar. Tenemos una semana muy complicada. El trabajo, y la vida, ya bastante duro es como para que encima vengamos con dramatismos, historietas y malos rollos en un programa de entretenimiento y deporte como “Radioestadio”». El objetivo es claro: «Hay que pasárselo bien y hacérselo pasar bien a la gente. Para eso te ponen. Si te vas a aburrir, no tienes intención y no tienes ganas, vete a tu casa y déjanos a los demás».
«Intentamos que nos conozcan y que la audiencia entienda que hay una manera diferente de contar el fútbol y el deporte en directo en radio»
Lo que resulta fácilmente comprobable a primer golpe de escucha es que el programa de narraciones deportivas de Onda Cero ha cambiado esta temporada, y más que cambiará con el tiempo. ¿Se propone Antonio Esteva introducir secciones tipo “la primera hora” de los sábados en Carrusel Deportivo, un espacio dedicado al humor y al buen rollo? «Lo más importante es cogerle el tono a todo el programa. Intentamos que nos conozcan y que la audiencia entienda que hay una manera diferente de contar el fútbol y el deporte en directo en radio», responde Esteva, que pone como ejemplo «aquello que hacíamos en el postpartido en LaSexta, que para mí era impensable: tener un millón de espectadores a las dos de la madrugada». Se pregunta «¿por qué la gente se quedaba enganchada?» y contesta recurriendo a «las curvas del minuto a minuto», aunque también escuchaba los partidos y los programas «y detectaba que lo que a la gente le gustaba era llegar a su casa y, si no había visto el partido, ver el resumen». Cada público es diferente, cada uno busca lo que más le interesa y entretiene, «había gente que se lo veía todo, como pasa en la radio», pero se trataba de que esa gente, cuando llegaran las 12 de la noche, viera qué había pasado en la Premier League «condensadito, con todo lujo de detalles y perfectamente. Esa persona se iba a la cama sabiendo y saboreando una jornada más de la Premier, estando al día». Al final, concluye, «estamos para cumplir una función para la gente. Es lo que intento hacer con Radioestadio»

Los nuevos deportes de Onda Cero
Para cumplir con esta función, además del mismo equipo, hay un nexo de unión principal entre el pasado y el presente de este programa: Javier Ruiz Taboada, copresentador de Radioestadio desde 2002, con Javier Ares, aunque lleva trabajando en Onda Cero desde sus orígenes en 1990. ¿Es un Pepe Domingo Castaño? ¿Se le llegará a considerar “leyenda” como a Castaño? A su nuevo compañero de fatigas radiofónicas, Antonio Esteva, no le gusta comparar perfiles y carreras. «Javier es un tipo al que le gustan muchas más cosas además del deporte (aunque parezca que no le gusta), de la radio (aunque lleve muchos años en la radio)… Tiene otras inquietudes». Para Esteva es un lujo poder trabajar con Taboada porque «en la forma de organizar el programa (las horas, las publicidades, las rondas) me está ayudando mucho. Ambos tenemos una visión parecida en algunas cosas, pero en otras muy diferente». Y el nuevo director tiene bien asumida la discrepancia y la percepción diferente de la radio: «Me imagino que a él le está costando entender que el partido, para mí, es lo más importante. El directo de lo que ocurre. Pero esa es la fuerza de la radio: contar lo que sucede en tiempo real. Ahí lo tienes más fácil que en la tele. Al fin y al cabo, la magia de la profesión es poder contar lo que pasa».
Esteva asume que su incorporación a Radioestadio ha sido muy reciente y eso le obliga a ir aprendiendo cada día a compenetrarse con sus compañeros, empezando por Ruiz Taboada: «Estamos ayudándonos mutuamente». Hace autocrítica asumiendo que tiene que aprender todavía muchas cosas, pero puntualiza que «la radio es una burbuja y, de pasar tantas horas ahí dentro, todo parece muy endogámico: solo lo que sucede ahí es lo que existe». Confronta eso con su actitud cuando estaba en la tele y «escuchaba mucho la radio y sabía lo que se contaba al otro lado. Pero me he dado cuenta de que los que están en la radio apenas ven la tele. Mis compañeros conocen parte de mi trabajo, pero otros no». Por eso subraya que «les ha sorprendido en qué poco tiempo me he hecho con los mandos del programa, esté implementando cosas que pensaban que no iban a funcionar, que están funcionando y gustan (“el tiburón”, por ejemplo), y están alucinando con pequeños guiños, juegos, que proponemos con el oyente». «Al final hay que tener interacción», defiende.
«Me he dado cuenta de que los que están en la radio apenas ven la tele»
Ya dice el refrán que “la cabra tira al monte” y como lo que más ha hecho Esteva a lo largo de su carrera es narrar, lógicamente lo extraña: «Echo de menos los estadios». ¿Volverá coincidiendo con los grandes acontecimientos deportivos? «Para la Eurocopa y grandes eventos va a haber sorpresas. De momento no lo sabemos todavía, estamos planificando como las demás radios, pero no se descarta ninguna posibilidad. Hacer un especial, desde España o desde otro país, cambiar el rol, complementar…» En este punto, pone como ejemplo «aquella retransmisión de 1998 desde Amsterdam, donde estaban Paco González y Manolo Lama al alimón» de la final de la Champions League que disputaron el Real Madrid y la Juventus de Turín. Esa narración en el Carrusel de la SER es un ejemplo «más allá de creer o no creer en las dos voces, que a mí me tocó defender con Andrés Montes en el Mundial de Alemania 2006». Para llegar a tal punto de armonía, pasión y sincronización como el de González y Lama, Esteva cree que «tienes que tener el rol muy bien definido para no entorpecerse el uno al otro y, sobre todo, al espectador».
La narración del fútbol
De Ángel González Ucelay y Gaspar Rosety a Rubén Martín y Lluis Flaquer, pasando por Manolo Lama y Paco González. ¿Con qué estilo de narración se identifica más Esteva? «Mis influencias son anglosajonas y la pasión de las narraciones latinoamericanas, porque al final esto es pasión, contar una pasión, una emoción del momento», aclara. Es más, confiesa que ha contado «ceroaceros en los que me ha encantado la narración del partido y he contado goleadas donde he dicho “tampoco”». El problema, valora, es «si estás por encima, exagerando la realidad, trasladando una sensación histriónica al espectador o al oyente en un comentario, en todo. No hace falta chillar o no chillar, levantar la voz o no levantarla, vaciarte o no vaciarte. Esto tiene que ser armonioso y tiene que haber un equilibrio en los ingredientes». ¿Y cómo se condimentan esos ingredientes? A Esteva no le vale que «un narrador esté 5 minutos parado y, de repente, se vuelva loco con un gol. Hay tantas jugadas emocionantes en un partido, hay tantas acciones relevantes, que eso de guardarte solo para el gol, a mí particularmente no me gusta. De hecho, no lo hago». Al narrador de Atresmedia le pasaba todo lo contrario y «llegaba un poco más asfixiado al gol porque había estado exprimiendo cada una de las jugadas, que habían sido muy cercanas al gol. Yo no elijo las jugadas, las cuento según pasan; las elige el destino y las fabrican los jugadores». Recomienda activamente «estar en todas las jugadas y a partir de ahí, si en alguna suena la flauta y es gol, pues gol».
Partiendo de la exageración, el bufandeo y el histrionismo que imperan en la profesión, evidenciado de manera singular en las narraciones, Esteva se pregunta qué están buscando algunos narradores: «¿El highlight para el canal de YouTube? ¿Para colgarlo en Twitter?» Él se desmarca aclarando que «nunca he hecho mi trabajo para eso, yo lo hago para que el espectador o el oyente en ese momento lo disfruten conmigo y lo disfrutemos juntos». Lejos de favoritismos por equipos, jugadores, colores y bufandas, aunque «todos tenemos un equipo», se desmarca: «¿Tú crees que con todos los aspectos que hay que cuidar en un partido, voy a estar pendiente de eso?». Pone como ejemplo la final de la Liga de Campeones de 2016 resaltando que su narración del gol de Carrasco «tiene más emoción» que la del de Ramos. «¿Eso qué es: soy más del Atleti que del Madrid? No. El de Carrasco llega en el minuto 79, supone un empate, desde el punto de vista emocional es mucho más importante para el Atlético de Madrid, que venía de perder la de Lisboa, era una devolución de la moneda al gol de Ramos, forzaba una prórroga y era el Atleti el que la forzaba, no se la forzaban a él; el de Ramos era importante porque abría la cuenta para el Madrid en San Siro», argumenta para defender su actuación en San Siro.
«Me volví loco narrando el gol de Zidane en Glasgow porque no había visto una cosa parecida en mi vida»
Pero si hay una narración grabada a fuego en la memoria de Antonio Esteva es la del gol de Zinedine Zidane en la final de la Liga de Campeones de 2002, que retransmitió para la televisión oficial del Real Madrid. «Me volví loco», reconoce sin ambages «porque no había visto una cosa parecida en mi vida en un campo de fútbol». Pongámonos en situación: «En ese Hampden Park, esa tarde-noche lluviosa, nadie de la tribuna de prensa ni del estadio imaginábamos que eso iba a suceder». Esteva ensalza aquel momento «más allá de que sea más bonito, menos bonito, más difícil, menos difícil, repetido, no repetido, inédito… da igual. Lo que sí presenciamos fue algo imprevisible, nadie pensaba que eso iba a suceder, fue la magia del momento, “¿qué ha pasado aquí?”, un momento de shock». Fue un instante de euforia tal que «en algunos instantes, yo no sabía qué había pasado y luego ya analicé y asumí la consecuencia de lo que estaba pasando, de lo que estaba viendo. “¡Vaya volea ha enganchado!” dije y, a partir de ahí, gol, no sé qué, la importancia, el Madrid, final de la Copa de Europa, Zidane, la plasticidad, la elegancia… Su gesto tan mundano de “toma, toma” con el brazo, en castellano». Todos esos detalles juntos han dejado un gol, un momento y, por supuesto, una narración para la eternidad.
La convergencia de varios elementos alineados en un mismo momento condiciona la narración, como ocurrió con el gol de Zidane en Glasgow, y también ocurrió con la chilena de Cristiano Ronaldo en 2018, «pero lo sustancial es que nadie esperábamos que eso sucediera y esa es la importancia del momento y de la voz en ese momento. Esa es la labor de un narrador», defiende Esteva, que aconseja no reservarse «sólo para el gol, saborea cada momento y de lo que salga, pues el espectador dirá». Y, según recuerda, a él le dedicaban muchos piropos del tipo «me encanta el fútbol contigo porque me lo paso pipa; da igual el partido que sea, sea o no de ese equipo, porque me vais a emocionar». Porque, concluye, «el fútbol es emocionante, el deporte es emocionante y yo sólo intento estar a la altura»
La polémica de las narraciones
No todo son parabienes y piropos. Antonio Esteva ha pasado a la posteridad, e incluso se hizo viral, por ser el narrador más criticado de la historia de la televisión española y fue cebo incluso de artículos en medios como el que publicó El Huffington Post el 3 de abril de 2018. Bajo el titular «cachondeo por esta frase de Antonio Esteva durante el Juventus-Real Madrid», recogía varios tuits preguntándose “¿qué idioma habla?” a partir de su distinción entre «a bocajarro» y «a quemarropa». «No es lo mismo», reitera Esteva, que bromea con la frase de un tuitero “iré luego al diccionario”: «No vas antes».
Coincidiendo con el partido de la Supercopa de Europa de 2017, entre el Real Madrid y el Manchester United, el digital “Urbanian” dedicó un artículo a golpe de tuit por el apodo “Keylor Paras” que Esteva había utilizado para ensalzar la actuación del portero del Real Madrid.
«Keylor “Paras” es el mote que tenía Keylor en la plantilla del Madrid», explica Esteva, que acto seguido puntualiza que «dábamos una información». ¿Que al público no le gusta el mote? A él tampoco: «A mí tampoco me gusta. Keylor “Paras” me suena… demasiado sencillo, demasiado simplón», pero se escuda en que era el mote que habían puesto al portero sus compañeros de equipo. «Si yo voy a saber más de Keylor que sus propios compañeros, apaga y vámonos», aunque tampoco pretende «que al espectador le gusten o no le gusten los motes porque los diga Antonio Esteva… no, es que el mote no es mío; es de la plantilla del Real Madrid».
A pesar de los palos, bromas, mofas y críticas, Esteva no se siente ofendido: «Es normal que la gente critique o se mofe. Forma parte de la forma de consumir los partidos y los eventos». De hecho, pone como ejemplo lo que él mismo vive en el cine «cuando la gente está poniendo a parir la película desde el primer segundo. ¡Y se quedan hasta el final para ponerla solo a parir! Si no te gusta, que tienes todo el derecho del mundo a que no te guste porque pagas tu dinero por ir al cine, perfecto, pero luego no digas que la has visto entera porque has pagado la entrada. Si a mí hay algo que no me gusta, dejo de verlo». Eso no ocurría con los partidos de Champions que emitía Antena 3 y que, tal y como recuerda Esteva, «eran los más vistos y hemos batido récords de audiencia». Ahí están las cifras del Juventus-Real Madrid de cuartos de final de la Champions League de 2018, del partido de vuelta de las semifinales de 2018 entre Real Madrid y Bayern o de la final entre Liverpool y Real Madrid. También asume que haya gente a la que no le gustara esa forma de hacerlo porque «hay momentos que nos equivocamos y es normal que seamos trending topic». Considera «normal» que fuera TT en cada partido, «si eres el narrador de la Champions…», pero descarta que fuera «una estrategia, al revés».
Sobre la publicación de artículos sobre su persona en otros medios de comunicación, él recuerda que esos medios pertenecen a grupos editoriales con intereses estratégicos particulares y distintos. El Huffington Post pertenece al grupo PRISA y Mundo Deportivo, a Godó. «Aquí hay mucha estrategia», considera. Como usuario y observador de Twitter, recuerda que «hay gente que critica incluso a los narradores con España: a Carreño le ponen, a Manolo Lama le ponen…» Al final, constata, «los narradores somos la diana o el objetivo. Muchos palos son fundados porque metes la pata, otras sin embargo son críticas desde el punto de vista de estrategia». En este punto, cuenta la anécdota que vivió con uno de sus comentaristas cuando le preguntó: “Oye, ¿aquí hacéis vosotros como en otro medio que contratan a chavales para hacer un bombardeo y una especie de contraespionaje?”. A Esteva le consta esa estrategia de medios que «con 10 tuits y 100 cuentas falsas, haces TT a cualquiera». No obstante, alguno de ellos «evidentemente, es merecido, no cabe duda», asume.
Siguiendo con el Huffington Post, a partir del tuit adjunto, escribieron un jocoso artículo en clave viral sobre una “curiosa” y “surrealista” conversación que, supuestamente, había dejado a los espectadores “sin palabras” durante el Manchester United-Sevilla de la Liga de Campeones 2018. «Ese que dice “como regaderas” está sacando de contexto de lo que cuatro personas estábamos hablando», advierte Esteva asumiendo que cuando se sacan de contexto las cosas, «al final todo resulta estridente y hasta esperpéntico».
Pero si hay un momento especialmente polémico y viral en la trayectoria de Antonio Esteva, es el de su narración del gol de chilena de Cristiano Ronaldo ante la Juventus de Turín el 3 de abril de 2018. Dio para muchos tuits e incluso para una publicación en Mundo Deportivo. El narrador de Atresmedia se dejó literalmente la voz cantando ese golazo y fue criticado por “falta de imparcialidad y porque no puede esconder sus colores madridistas”. Twitter se convirtió en el gran altavoz de esas críticas y el nombre de Antonio Esteva dio la vuelta al mundo:
«Si tú te coges todas las narraciones de los medios internacionales, que al día siguiente salieron en todos los informativos, el gol de CR7 de chilena lo narran igual que Antonio Esteva o todavía con más emoción. Y ellos también estaban en la tele. Los de la radio en España lo narraron igual que yo», advierte Esteva apoyándose en un vídeo recopilatorio de YouTube como el adjunto. «¿Cuál es el problema? ¿Por qué en la tele no se puede?», se pregunta.
«Cuando yo llegué a la tele, me decían “¿por qué cantas los goles? Aquí no se cantan los goles”», recuerda Esteva. La narración del fútbol en la televisión es muy compleja. Ha cambiado mucho en las dos ultimas décadas, se ha complicado y refutados narradores dan cuenta de ello. “Cuando estás en la radio, la gente viene a buscarte; cuando estás en la tele, entras sin permiso en la casa de los demás y te critican cuando dices algo que no gusta”, le dijo Rubén Martín a Miguel Ángel Román, quien desde su posición privilegiada en una plataforma de pago (Movistar) cree que “se es muy injusto” con los narradores en abierto como Antonio Esteva. Si hay un narrador televisivo que ha evolucionado con los años, ese es Carlos Martínez, el narrador de Movistar + y la voz más asociada al fútbol televisado en nuestro país desde que debutara como narrador de Canal + en 1990, cuando el histórico José Ángel de la Casa monopolizaba las narraciones futbolísticas en TVE. “Desde el principio tenía claro que la tele necesitaba un ritmo de narración diferente, después con el tiempo se nos ha ido la pinza, nos hemos ido muy arriba y ahora hay que bajar; en los últimos tiempos, he bajado un poco el ritmo de las narraciones”, confesó Martínez a Román. «Carlos Martínez también cambió de registro con el tiempo, pero estaba en cerrado y está en cerrado, en un canal de pago. Y aun así cambió», añade Esteva.
Esteva aprovecha el carácter gratuito de sus narraciones para resaltar su labor y, al tiempo, diferenciarse de Martínez: «Antonio Esteva narra en abierto para todo el país, como Manu Carreño, que no se vuelve tan loco ahora como antes, pero no podemos comparar profesionales porque cada uno tenemos nuestro estilo». El actual director de Radioestadio defiende sus narraciones asegurando que se ajustan al público de la Champions que, cuando ve un golazo como el de Cristiano, les gusta y les parece «una chilena antológica porque, además, la hace en Copa de Europa, no en un partido amistoso». Ahora bien, volviendo a la crítica de Mundo Deportivo, Esteva ve un sesgo claro en este diario: «Sigue al Barça y habla para la afición del Barça; Cristiano marca ese gol con el Real Madrid y ahí ya tienes la incógnita que te faltaba en la ecuación».
Otro periódico deportivo que se cebó con Esteva fue el valenciano Superdeporte; que le criticó duramente en un artículo de Carlos Bosch basado en “la mentirosa objetividad de Antonio Esteva” porque “está narrando un partido y no tiene narices a decir que un gol es en fuera de juego, dice lo de ´juzguen ustedes´ y parece que abandera el periodismo objetivo. Antonio, si no te atreves a torear, pues no saltes a la plaza campeón”. «Claro que dije que era fuera de juego», sale al paso Esteva remitiéndose incluso a la llamada que realizó a los directores de ese medio para explicarles que «habían escrito un artículo diciendo una mentira. Y me pidieron disculpas porque habían escrito un artículo contra mí donde se mentía». Efectivamente, viendo el partido, queda claro que Esteva señaló que era fuera de juego y lo contrastó con sus comentaristas. A Esteva no le importa que digan “no me gusta cómo narra Antonio Esteva”, «perfecto, pero no digas, porque haya sido un gol de Cristiano con el Madrid, que no ha dicho la realidad, que es que estaba en fuera de juego, porque no es verdad. De eso no me pueden acusar», zanja.
Multitud de comentarios generó su narración del gol del Chelsea contra el Barcelona en los octavos de final de la Champions de 2018. “El gallo de Esteva fue TT”, dijeron otra vez en el Huffington Post en un artículo escrito a golpe de tuit donde se incidía en que “tras el gol de Williams para el Chelsea, Esteva ha gritado tanto que le ha salido un gallo”.
«Me acusan de que el Chelsea es un rival de un equipo español, vale. Pero es que también lo hice con el PSG contra el Real Madrid y no han dicho nada», aclara para defender su actuación. ¿Cuál es el problema? «Que si el Barça pierde y cae eliminado, parece que yo me alegre de que caiga eliminado y es todo lo contrario. Por intereses profesionales, necesito que los equipos españoles lleguen lo más lejos posible», remitiéndose al planteamiento corporativo del grupo Atresmedia que entendió «como estrategia de producto que no había que hacer la típica de ser tribunero con los equipos españoles y solo ver lo positivo: si hay penalti en contra de un equipo español y es penalti, hay que decirlo. Hay que contar las cosas como son y si el Chelsea marca un golazo, pues se canta como un golazo». Cree Esteva que «la gente no nos siguió tanto. Hubo gente que sí y le gustó porque los del Madrid y los del Barça quieren que pierda su eterno rival y les gusta que cantemos los goles de los rivales». Señala a otros medios como RAC1 porque «pueden mostrarse y los demás, que intentamos tratar a todos los equipos por igual, encima recibimos palos», pero concluye que «es lo normal porque estás en abierto».























