El Sevilla se convierte en el tercer semifinalista de la copa tras vencer en Miranda del Ebro por 0-3, habiéndose adelantado en el minuto 8 de penalti y dominando durante los 90 minutos
El Sevilla ya está aquí. Vuelve el equipo de Unai Emery a pelear por todo, y se convierte en un conjunto casi imposible de ganar como en los últimos años sucede en las segundas vueltas. Hoy fue mejor que su rival desde el minuto cero al noventa. Es cierto que el penalti tempranero durmió la eliminatoria, pero aún así el equipo había salido a ganar, y no a especular. Es difícil jugar en un campo como Anduva, con un equipo que va a dar el 200%, y salir como si nada. El Sevilla anuló cualquier opción de remontada no solo con el gol, sino con un dominio absoluto del terreno, del balón y de los tiempos.
Salió Unai Emery con tres muros en el centro del campo como N’Zonzi, Iborra y Cristóforo. El partido del uruguayo bien merece un artículo aparte, pero no tuvieron nada que envidiarle sus acompañantes, que han cubierto toda la parcela necesaria para no dejar a los de Terrazas circular y dar más de dos pases consecutivos. Arriba jugó el canterano Juan Muñoz, una defensa titular, David Soria bajo palos, y Vitolo y Konoplyanka en banda. Los primeros minutos fueron de tanteo, no pasó nada hasta que Cristóforo en el minuto 7 fue a disparar dentro del área, e Ion Vélez le dio un plantillazo que el árbitro señaló como penalti. Iborra no perdonó y engañó a Raúl para sentenciar la eliminatoria y dejar el partido en nada. Desapareció el Mirandés y el Sevilla hizo lo que quiso. La tuvo Konoplyanka en el doce tras un gran centro de Escudero, pero el guardameta tuvo que sacar dos disparos más a Vitolo y otro a Juan Muñoz. El Sevilla lejos de contentarse fue a por más, y un valiente Mirandés que había salido a por todas, se vio obligado a defenderse de un aluvión. Con un gran N’Zonzi dominando lo que quiso, el Sevilla mostró una seguridad absoluta en el juego que hizo que el Mirandés casi no superase el medio campo hasta el minuto 30 de partido.
En el descanso Terrazas introdujo tres cambios que dieron un poco de aire en los primeros minutos de la segunda mitad. El Sevilla tuvo que defenderse durante algunos minutos por primera vez en el encuentro, pero realmente le costó mucho al Mirandés traducir sus ataques en peligro real. Ante la impotencia, los mirandeses empezaron a emplearse bastante duro, llegando a hacer alguna que otra entrada fea que Vicandi Garrido tuvo que castigar con cartulinas amarillas. En el 62 de partido la tuvo Vitolo tras una gran jugada personal, pero su vaselina se marchó desviada. Fue la antesala para una doble ocasión de Llorente, y una nueva gran jugada de Vitolo por la izquierda, que cedió atrás para que Juan Muñoz la empujase para el 0-2. Faltaban veinte minutos y el dominio sevillista no cesó. En medio, Salinas remató al palo un cabezazo en el minuto 87, que precedería al 0-3 de Coke, que cabeceó un centro de Kakuta desde la derecha.
Se acabó el partido y se acabó el sueño del Mirandés en Copa. Hoy no pudo dar la imagen de Sevilla porque el mismo Sevilla finiquitó la historia demasiado pronto. Los nervionenses por su parte, siguen con su escalada y esperan mañana rival en el bombo, que será el Barcelona, el Celta o el Valencia. Se queda una preciosa copa, y un Sevilla que va a dar batalla por los puestos europeos en liga.


























