Aleix Grau / @aleixgm8
El Barça volvió a ser el equipo al que tiene acostumbrado a todo el mundo y no ha fallado clasificándose para cuartos de final de la Copa del Rey. Tres goles de la MSN que les lleva ya a conseguir sus 300 des de que juegan juntos y que les ha bastado para eliminar al Athletic Club.
Sin duda ha sido uno de esos partidos que el espectador disfruta. Lleves o no los colores de uno de los dos equipos hoy se ha visto fútbol sobre el césped. Un fútbol intenso, pero en ningún caso ni momento ha ido más allá. Grata noticia después de que en los últimos días y momentos se hubiera calentado el partido.
El Barça ha empezado dominador el encuentro y con las ideas claras, presumiblemente no quería repetir la situación que vivieron en la ida, en la catedral. Aun así, los azulgranas incapaces de crear ocasiones claras de peligro han ido cediendo terreno a un Athletic que repetía esa presión que tanto rédito le había dado en el primer encuentro. Los de Luís Enrique cada vez más atrasados en su campo se negaban a ceder también la posesión y jugaban repetidamente con Cilessen, portero hoy titular de los culés.
Una vez el Barça consiguió sacudirse la presión del rival empezó a combinar un poco por delante de la divisoria. Hasta que llegó la jugada más polémica del partido. Neymar pisaba área con el balón en sus pies, después de recibir un pase en profundida y dejaba solo a Suárez para que sin portero marcara a placer. Pero el árbitro, Gil Manzano, señalaba fuera de juego a instancias de su asistente. La decisión encendía al Camp Nou y hacía subir los decibelios en la grada.
En una jugada cerca de medio campo y sin aparente peligro, minutos más tarde, aparecía Messi para pelear un balón que tras una serie de rebotes se llevaba. Lo ponía al espacio para que Neymar progresara por la banda y el brasileño la ponía al segundo palo para Suárez, que remataba de tijera anotando un golazo. Momentos después concluía la primera mitad del choque. Pero con la reanudación el Barça nos depararía grandes jugadas. A los dos minutos un balón largo que recibía Neymar prácticamente en el córner lo transformaba en un penalti a favor. Recibía y con un solo toque y un cambio de ritmo se deshacía del primer defensor. Posteriormente el resbalón del central contrario le impedía continuar una vez también lo había superado, causando el penalti. Por sorpresa general, el mismo sería el encargado de ejecutarlo y tres meses después el brasileño volvía a marcar, poniendo el 2-0 en el luminoso.
Sin tiempo de reacción prácticamente, los rojiblancos ponían el 2-1 gracias a un gran remate de Saborit. Esto dejaba la eliminatoria en tablas y condenaba al encuentro a vivir una prolongación del mismo. Pero una vez más, el de siempre, al que aunque se le espere aparece cuando no te lo imaginas, al que hace lo que todos quieren pero solo él sabe, aparecía. El 10 del Barcelona, Messi ejecutaba un libre directo a la perfección y ponía el 3-1 final, que decidiría que el vigente campeón de Copa sigue vivo en la competición. El astro argentino que ya había marcado de falta en San Mamés, lo volvía a hacer en el Camp Nou. Además por el palo del portero, tal y como hacía el fin de semana contra el Villarreal batiendo a Asenjo. Messi volvía a salvar al Barça, aunque cabe destacar la gran actuación colectiva del grupo y lideraba el global de la eliminatoria.
Neymar está de vuelta
El crack brasileño que llevaba unos tres meses sin marcar, lo volvía a hacer. Sí. De penal. Pero un penal provocado por él, tras una gran jugada en que dejaba dos rivales atrás. Bailó con el balón en los pies, se divirtió y superó constantemente rivales con una facilidad pasmosa. Solo le podían parar con faltas, derribándole o cogiéndole. Volvía a aparecer el Neymar que enamora, ese jugador eléctrico que se mueve a un ritmo que los demás no alcanzan y fue efectivo, que al final, es lo que se le reclamava por estar en el club en el que está.
Espiritu León, un ejemplo
A pesar de caer eliminados, el Athletic dio la cara en los dos encuentros. No fue un rival más para el Barça. Se demostró porque es el segundo equipo de España con más Copas del Rey. Es un conjunto al que le gusta está competición, que la pelea hasta el último segundo y que no se achanta porque su rival se llame Barcelona. Este equipo dio una lección y ejemplo de cómo se debe afrontar una eliminatoria contra uno de los mejores clubes del mundo. En ningún momento demostraron inferioridad ni sintieron complejo. Fueron fieles a su estilo en los dos choques y hasta los minutos finales del último encuentro los azulgrana no fueron capaces de cerrar la eliminatoria. Mérito del Athletic, total y absoluto. Pelea y corazón. Leones.



























