Llegaba el Betis al encuentro muy exigido tras el varapalo en Ipurúa, necesitado de buenas sensaciones y sobretodo de resultados que hiciesen ver a sus aficionados un atisbo de cambio tras la mala racha que persigue a los sevillanos. Al contrario, el Girona llegaba en un buen momento tras haber puntuado en sus últimos cuatro partidos (tres victorias y un empate), que le permitían asentarse en mitad de tabla, puesto cómodo para un recién ascendido de no ser por la ambición de los de Machín.
El partido comenzó con el equipo local en busca de la posesión al igual que en previos encuentros y los visitantes buscando un juego más directo: balones largos desde los centrales que intentaban conectar con los de arriba. El Betis tuvo mayor control del esférico durante la mayor parte del partido, pero fueron Amat y Tosca (sin ser los centrales más aseados en la salida) junto con Adán quienes lo monopolizaron.
Tuvieron los verdiblancos dos ocasiones de gol claras en las botas de Andrés Guardado (muy desacertado, como viene siendo habitual en los últimos partidos) que desaprovecharon. No hizo lo mismo Portu, que aprovechó un error en el despeje de Tosca para batir por alto a Adán y poner el 1-0 justo antes del descanso.
La segunda parte se basó en intentos fallidos de parte de los de la Palmera por conseguir crear fútbol y ocasiones que derivasen en el empate, pero las imprecisiones de estos hicieron que, hasta el minuto 80 aproximadamente, el Girona se sintiese más cómodo con la pelota y lograse triangular con mayor fluidez.
Los primeros cambios (tempranos para lo que acostumbra Setién) de Sanabria por Camarasa y Tello por Boudebouz no consiguieron mejorar el juego de los locales, pues el valenciano había sido el mejor de los verdiblancos hasta entonces y el argelino, muy incómodo en banda, es un jugador diferencial para cualquier momento del partido. Sí destacaron más los cambios en el Girona: Douglas Luiz aportó temple y ayudó a mantener la posesión y Mojica, además de ayudar en tareas defensivas fue un auténtico quebradero de cabeza por el flanco izquierdo del ataque de su equipo, defendido por Rafa Navarro, que ya había sufrido las incursiones por su banda durante los 65 minutos anteriores. La entrada de Fabián por este último ayudó en la medida de lo posible, pues el cambio se produjo en el minuto 82.
La tuvo el Betis poco antes de que llegase una falta en la frontal del área en la que Guardado sacó a relucir el espectacular golpeo de balón que atesora. 1-1, un Girona que no sabía si ir a por la victoria o dar por bueno el empate y un Betis que veía un rayo de esperanza. Se volcaron un poco más los locales al ataque pero los catalanes seguían creando peligro a la contra. Tanto fue así que poco antes de finalizar el partido, Portu, de nuevo tras un mal despeje de la zaga contraria (esta vez de Durmisi), conseguía poner en el marcador un 1-2 que parecía definitivo, pero no. La afición bética desfilaba ya por las gradas cuando un balón llovido al área cayó a los pies de Tello, que definió al palo largo y logró un punto para su equipo.
Sin duda alguna, el inamovible sistema de juego de Quique Setién (ratificado posteriormente por él mismo en rueda de prensa) es de sobra conocido por sus rivales, que buscan aprovechar sus carencias y anular sus virtudes, y peor aún para el conjunto verdiblanco, están obteniendo resultados en las últimas jornadas. Un punto valioso para Montilivi, un punto que sabe a poco en el Villamarín.




























