AITOR PLAZA (@AitorPlaza1)

Atlético de Madrid y Chelsea empatan a cero en un partido en el que los colchoneros buscaron sin éxito la portería, primero de Cech y luego de Schwarzer, y en el que los blues se dedicaron, casi con exclusividad a defender. La eliminatoria se decidirá en el partido de vuelta el miércoles 30 en Stamford Bridge.
El Vicente Calderón acogía la semifinal de la máxima competición europea, dando opción al Atlético de Madrid de llegar a la final 40 años después. Los colchoneros, en una temporada inolvidable, son líderes en la Liga BBVA y ya son uno de los cuatro mejores equipos de Europa. El Chelsea, con la vuelta de su entrenador más especial, ha visto cómo la Premier se les escapaba en las últimas jornadas, pero son un equipo muy compacto y difícil de batir. Ambos conjuntos son amantes del contragolpe, por lo que se les podría etiquetar bajo un mismo estilo, pero son muy distintos en el juego que proponen. El Atlético de Madrid vive en la intensidad, sus encuentros son vivos y sin descanso, el desgaste físico es inmenso y se corre hasta la extenuación. El equipo londinense, por el contrario, propone un juego feo, basado en el bajo ritmo y en el compromiso defensivo, tratan de sacar al rival con ese ritmo tan bajo que desconecta al contrario, hasta que en una jugada puntual, a balón parado, al contragolpe o con un destello de magia de jugadores como Hazard, Óscar o Willian, resuelven. Todo esto con un morbo añadido, la vuelta del “Niño” Torres a la que siempre será su casa.
A las 20h45 el balón echaba a rodar por el césped. El conjunto Blue alineaba a Cech; Azpilicueta, Terry, Cahill, Cole; Mikel, David Luiz, Lampard; Ramires, Willian, Torres. Mourinho no podía contar ni con su estrella belga: Eden Hazard; ni con su, quizá, mejor defensor: Ivanovic; ni con su nuevo estandarte del mediocampo: Nemanja Matic, que ya jugó competición europea con el Benfica. El “Cholo” Simeone planteaba un equipo para llevar la iniciativa, sabedor de las intenciones de su rival. Courtois; Juanfran, Miranda, Godín, Filipe Luis; Gabi, Mario Suárez; Diego, Raúl García, Koke; Diego Costa. Un once de gala con menos punch y velocidad en ataque pero con mucho toque para manejar esa posesión que el Chelsea le iba a regalar. El partido se desarrollaba tal y como estaba previsto, los locales tocando rápido la pelota buscando unos huecos que los visitantes, muy juntos atrás, no dejaban. Los “blues”, de negro esta vez, buscaban con balones largos que Torres cogiera, casi por casualidad, uno de ellos y crear peligro. El Atlético poco acostumbrado a llevar la iniciativa, tenía dificultades para llegar a la portería de Schwarzer, que había sustituído a Cech tras caer de mala manera al despejar un corner. Vistos los problemas Simeone lo tenía claro, soltarse y golpear sin miedo. Y así lo hacían sus pupilos, Gabi, Suárez y sobre todo Diego Ribas probaban suerte sin fortuna, pero esto obligaba a los defensores a tapar el disparo, creándose así huecos. El 4 rojiblanco tenía la oportunidad más clara en una de estas chances, y provocaba el “ui” en la grada. El Chelsea solo se aproximaba a la portería de Courtois a balón parado, mediante corners que Torres provocaba con su empeño. Con el 0-0 y sin mucho espectáculo en el verde se llegaba al descanso. El encuentro transcurría por el guión previsto.
Al ritmo de Thunderstruck de los australianos AC/DC daba la bienvenida de nuevo el Calderón a sus guerreros. Las electrizantes guitarras parece que surtían su efecto ya que los jugadores atléticos entraban a la segunda mitad con una marcha más. El Chelsea seguía su hoja de ruta, dureza y consistencia atrás, pérdidas de tiempo constantes, y contraataques. Los de Simeone mandaban, Koke y Diego eran todavía más protagonistas que en el primer acto, el balón se movía con mayor velocidad y el equipo de Mourinho empezaba a sufrir más para responder a las acometidas colchoneras, que llegaban tanto por fuera como por dentro. Los balones se colgaban pero Terry y Cahill, ayudados por David Luiz y Mikel, hacían casi imposibles los remates de Diego Costa y Raúl García, y cuando lo conseguían, la dificultad en la ejecución impedía la precisión. Arda Turan entraba al terreno de juego en lugar de Diego Ribas, puesto por puesto. El brasileño se había desfondado y había buscado la portería rival con ahínco pero sin fortuna. El turco tenía la función de desequilibrar la defensa con su visión de juego y sus quiebros, pero su gran ocasión iba a llegar de cabeza, el balón no entraba por milímetros. El Chelsea probaba suerte en una acción aislada de Fernando Torres, que pese a intervenir poco lo hacía de manera más que correcta. Mientras, para el equipo londinense, las malas noticias se acumulaban, Terry se torcía el tobillo, lo que hacía al técnico portugués retrasar a David Luiz, centrar a Ramires y meter a Schurrle en banda, un cambio en teoría ofensivo, pero en la práctica irrelevante. El partido se acercaba al final y la ocasión más clara iba a ser para Diego Costa. El hispano-brasileño cabeceaba cruzado un buen servicio desde la derecha, pero Cahill, excelente su partido y temporada, lo taponaba evitando lo que casi seguro era gol. Poco más daba de sí el encuentro, Torres en un último intento por desequilibrar forzaban una falta en la frontal del área, pero David Luiz desaprovechaba el lanzamiento.
Los deberes quedan para la vuelta, la eliminatoria no puede estar más igualada. El resultado es positivo para ambos equipos, el Atlético consigue no encajar, y el Chelsea que se juegue el “todo o nada” en Stamford Bridge, partido que no podrán jugar ni Cech, lesionado para todo lo que resta de temporada, ni Gabi, ni Lampard, por sanción.


























