Dos equipos en trayectorias diferentes dejaron el fútbol a un lado haciendo del encuentro un trámite y dejando el partido de vuelta totalmente abierto. La victoria por 2-1 de la Juventus tuvo los goles y poco más.
Llegaba la Juve en un bajo estado de forma, sobretodo en muchas de sus estrellas. Arturo Vidal y Paul Pogba mostraron la misma fragilidad e irregularidad en su juego que están mostrando en el Calcio. Por el contrario, llegaba un Dortmund ya fuera del descenso en la Bundesliga tras tres victorias consecutivas, aunque sigue sin mostrarse sólido y ni mucho menos parece que volvamos a ver a aquel equipo de hace dos años del que solo queda Reus en ataque. Se preveía igualdad antes del inicio, y eso hubo, igualdad a nada. Los “bianconeri” buscaron al final poner tierra de por medio con Morata como capitán general, y la defensa alemana se lo puso bien fácil, no hubo premio para los locales que buscarán defender la eliminatoria ante un triste Dortmund que jugará con el respaldo de 80.000 personas en el Signal Iduna Park dentro de tres semanas.
La primera mitad no fue ninguna oda al fútbol, la segunda menos. Tuvo sus momentos para los dos equipos en el inicio, y un dominio incontestable del Dortmund tras el 1-0. Tuvo a su merced a la Juve y desaprovechó la oportunidad de hincarle el diente. No tuvo ocasiones más allá de un lejano disparo de Sahin a falta de un cuarto de hora para el final. En el primer minuto de partido una buena combinación de los alemanes en tres cuartos de campo acabó con un disparo peligroso de Ciro Immobile, que jugó una gran primera parte trabajando para dejar espacios a la segunda línea. A partir de ahí la Juventus dominó los primeros diez minutos del encuentro hasta el gol, acción que confirmó que la defensa “borusser” no volverá a ser lo que era antes. Hummels comete siempre uno o dos errores flagrantes durante los encuentros, a Schmelzer parece habérsele olvidado jugar a esto del fútbol, Piszczek de nuevo se tuvo que retirar lesionado a la media hora, y el cambio de Kloop fue el origen del segundo de los locales. En el minuto 12 primer fallo calamitoso. Morata se va como quiere en banda izquierda y pone un centro con peligro pero teóricamente fácil para el portero. Weidenfeller falla y se la deja muerta a Tévez que la empuja a un metro de la portería. Se abrió pronto la lata y parecía que veríamos un encuentro de ida y vuelta, se había puesto bonito, más si cabe, cuando tan solo seis minutos después, Marco Reus aprovechó un resbalón inoportuno de Chiellini, que dejó solo al Alemán ante Buffon. No falló y puso el empate. Tras el primero de la Juve el Dortmund se había hecho con el control del partido, y al marcar el empate el dominio aumentó. Los de Allegri tiraron veinte minutos de la primera parte, encerrados atrás con Pirlo, Marchisio y Pogba que conseguían contener a un Dortmund protagonista en el centro del campo, pero al que le cuesta un mundo generar un ocasión con un mínimo de peligro. En ese contexto, Pirlo se retiró lesionado y entró Pereyra. A los 40 minutos, el encuentro cogió un color amarillo muy preocupante, pero el cambio de Jurgen Kloop, dando entrada a Ginter en el central derecho y desplazando así a Sokratis al lateral, propició una nueva jugada por esa banda, que dejó descolocado al defensa griego para que Morata definiese de lujo un pase de la muerte de Pogba. Inmerecidamente los turineses se marchaban al descanso con ventaja.
La segunda parte tiene poca historia o ninguna, el Dortmund trató de llevar protagonismo, pero ni Sahin ni Gündogan están para eso, si a un centro del campo desconectado, le añadimos que Reus y Aubameyang decidieron borrarse del encuentro, nos dejaron muy poco que reseñar hasta los últimos quince minutos. La segunda línea del Borussia fue un despropósito total, tanto cuando estaban Mkhitaryan, Reus y Aubameyang, como cuando entró Blaszczykowski por Immobile dejando en punta al gabonés. No crearon nada, ni una triste ocasión que llevarse a los ojos. La Juve aguantó, y trató de aprovechar el carrusel de regalos de la zaga de circunstancias que habían dejado los alemanes tras quitar a Sokratis y meter a Kirch en el lateral. Una clara ocasión de Tévez y otra de Pereyra en el 85, pudieron casi sentenciar una eliminatoria, que tendrá que resolverse en Dortmund, con dos equipos que no están en un buen momento pero que se están jugando estar entre los ocho mejores de Europa. En tres semanas veremos la conclusión de la reedición de la final de 1997.

























