PACO CAVALLER (Barcelona)
Amanecía Mónaco con el cielo encapotado y el asfalto cubierto de agua. Había llovido durante la noche y no era un día ni mucho menos caluroso. Donde sí debía estar caliente el ambiente era en el garaje de McLaren. La jornada comenzaba con una imagen que resulta demasiado familiar ya. Demasiado para un equipo que aspira a ganar en un tiempo no muy lejano. El monoplaza de Button volvía a estar aislado con cintas protectoras y numerosas luces que advertían del peligro que suponía acercarse a la máquina.
Exceptuando al británico, todos los pilotos salieron enseguida a testear con neumáticos intermedios el estado de la pista. Pronto vieron que secaban la trazada y que la situación ya estaba para neumáticos de seco. Pirelli ha llevado a Mónaco los juegos blandos y superblandos. Estos últimos, marcados en rojo, se reservan para la segunda sesión, así que todos calzaron los blandos, pintados de amarillo.
Exprimieron lo antes posible el juego extra que da la FIA en la primera sesión, ya que gran parte de los primeros 30 minutos habían sido consumidos con los intermedios. La importancia de acumular kilómetros para buscar los límites al trazado se exagera en Montecarlo. Es por eso que ningún piloto reserva tiene el lujo de disponer de un monoplaza para la FP1. Todos los titulares se montan a bordo desde la mañana del jueves.
Vueltas y más vueltas
Y es por ese motivo que todos los monoplazas han completado un considerable número de vueltas. Porque es un trazado corto y, sencillamente, da tiempo a dar más giros, porque hay que buscar el límite en cada curva, porque hay que encontrar la máxima carga aerodinámica para traccionar bien al salir de las curvas y, sobre todo, porque sigue amenazando lluvia para el resto del día.
Es por ello que, temiendo que los habituales programas de trabajo no puedan desarrollarse durante los Libres 2 por el agua, los equipos han acelerado su preparación de cara al sábado. Además, hay que tener en cuenta que en el Test Post-GP de Barcelona muchos ya adecuaron su set-up a las condiciones de Montecarlo, así que adelantaron faena.
Los favoritos se centran en carrera
Tanto Mercedes como Ferrari han rodado muy cargados de combustible, especialmente en los minutos finales de la sesión, que es cuando más mejoró la pista. Esa circunstancia fue la que provocó que Vettel terminara cuarto, Raikkonen octavo y Rosberg noveno. Completaron tandas largas en toda regla. Los Ferrari dieron 31 vueltas cada uno. Los Mercedes, como casi siempre, fueron más allá: Hamilton dio 49 y Rosberg 47. El británico terminó en lo más alto porque sí buscó un tiempo competitivo descargado de gasolina y, aunque la pista aún no estaba en estado óptimo, el crono sí fue suficiente.
Por el contrario, Red Bull y Toro Rosso optaron por adelantar el trabajo centrándose en la Clasificación, así que fueron a por vueltas rápidas con poca gasolina en sus depósitos. De todos modos, por muy ligeros que rodaran, los tiempos logrados fueron fruto de grandes vueltas, como la que le dio a Verstappen un 1:18.899. Y eso que el holandés, en general, no rodó precisamente poco. Terminó con 42 vueltas en su haber. No se quedó lejos Sainz, con 40. Terminó quinto. En Red Bull rodaron algo menos. Ricciardo logró un tiempo brillante al final que le aupó hasta el tercer puesto, pero en total dio 27 giros. Caso a parte merece el de Kvyat. El ruso no está cómodo con el RB11 y se nota. Fue séptimo y no dejó de notificar problemas a su garaje, desde donde le pedían calma reiteradamente y con cierto tono de mosqueo.
Confianza eterna en McLaren
Un fin de semana más, y pese a los imprevistos, en McLaren se muestran muy confiados para con sus opciones en este Gran Premio. Es cierto que aquí la lógica les respalda, pues las unidades de potencia no tienen tanto a decir y son las manos de los pilotos las que pueden marcar diferencias. Alonso completó 28 vueltas. Button, que perdió los primeros 45 minutos de la tanda por ese problema en el ERS, sólo hizo 15 (fue el único con imprevistos). Aun así, fueron decimoprimero y decimosegundo.
Donde más quebraderos de cabeza están teniendo de momento es en Williams. Ya de por sí, el FW37 es un monoplaza que sufre para lograr que sus neumáticos adquieran la temperatura ideal. Mónaco, por su parte, es un trazado extremadamente lento, por lo que a las gomas les cuesta calentarse. Y, para rizar el rizo, no era un día extremadamente caluroso en el Principado. De hecho, la temperatura del asfalto no sobrepasó los 20ºC en la sesión matutina. Todo ello hizo que tanto Bottas como Massa sufrieran en exceso, sobre todo a la hora de frenar. El brasileño terminó décimo y el finlandés, decimoséptimo. Se dice todo.
Pocas pruebas de set-up
Se adelantó el trabajo que suele hacerse en Libres 2 en todos los equipos, pero es que además muchos se saltaron lo que suele verse en Libres 1. Muy poca parafina (vimos algo de ella por ejemplo en el alerón delantero de Red Bull) y pocos montajes y desmontajes de piezas en los bólidos. Los equipos suelen llegar a Mónaco con las ideas muy claras sobre lo que van a necesitar sus coches. De hecho, siempre se da la paradoja de que en Mónaco se coloca toda la carga aerodinámica posible para, dos semanas después, en Canadá, extraerla por completo.
Ahora habrá que ver si llueve o no en los Libres 2. De no hacerlo, lo normal sería seguir comprobando los ritmos de carrera en tandas largas, aunque el principal interés es descubrir el diferencial de rendimiento entre el neumático blando y el superblando y, además, ver si este último sufre menos para adquirir la temperatura ideal, ya que es un factor crucial de cara a la Clasificación. En caso de lluvia, cuesta creer que se vaya a ver mucha actividad. Los riesgos que se asumen son mucho mayores a las ventajas que se pueden obtener.






























