Partido de ida de los octavos de final de la Copa del Rey en el Vicente Calderón donde el Atlético de Madrid se impuso por dos goles a cero ante un Real Madrid incapaz de aguar la fiesta colchonera en la vuelta, como titular además, del Niño a casa, probablemente la mayor nota de color, goles aparte, por las suplencias de estrellas como Cristiano, Mandzukic, Casillas o Arda Turan. Tanto Simeone como Ancelotti decidieron hacer rotaciones.
Discreto primer tiempo por parte de ambos equipos. El Real Madrid tuvo diez muy buenos minutos en los que Ramos cabeceó un saque de esquina obligando a Oblak a hacer una gran intervención. Según fueron pasando los minutos, el Atlético fue ganándole terreno al conjunto blanco que ya no presionaba tan arriba, lo que hacía que el partido se igualara más. La mejor ocasión colchonera fue un robo de balón de Griezmann en tres cuartos de campo, internada en el área pero un veloz Varane le quitó la oportunidad a su compatriota.
Los focos se fijaban sobre un Fernando Torres que redebutaba ante su gente en unos discretos, como los del resto de los veintiún jugadores, primeros 45 minutos. No se echó en falta a Mandzukic, pues apenas hubo ocasiones, y Torres cumplía la misma función de presión del croata. Sí que echaba algo más en falta el Atlético las ideas de Koke o Arda. Pasado el cuarto de hora de la segunda mitad fue sustituido entre cánticos y aplausos.
Arranque de segundo tiempo con un Atlético de Madrid que se veía que iba de menos a más, mostrando que el cuadro de Ancelotti no estaba cómodo ante un Atlético muy bien asentado y con las ideas muy claras de cuál debía ser su partido. Antes de llegar al minuto sesenta de partido, Sergio Ramos cometió un infantil penalti sobre Raúl García. Lo agarró y lo tumbó, penalti claro y amarilla para el andaluz que cesó en las protestas. Sería el propio Raúl, el navarro, quién transformaría el penalti ajustando a la izquierda de un Keylor Navas al que le faltaron centímetros para detener el disparo.
Cinco minutos tardó Cristiano Ronaldo en ingresar al terreno de juego por un apagado James, pero en la media hora que restaba tampoco vimos mucho más iluminado al luso, al contrario, en sintonía con su equipo, que tuvo una noche gris. Simeone dio paso a jugadores como Koke o Arda para tratar de tener más y mejor el balón, buscando el control del partido e incluso ampliar diferencias. En el minuto 76, saque de esquina botado por Gabi, y un central, un uruguayo, no les hablo de Godín sino de José María Giménez, se elevaba entre el resto para cabecear donde no llegaría Navas y para lograr así el segundo gol.
Al Real Madrid no le salía nada y llegó incluso a desesperar de forma desproporcionada como se vio en la entrada con los tacos por delante de Arbeloa a la rodilla de Gabi. Manifiesta incomodidad blanca en el feudo colchonero que no logró tirar a puerta en la segunda mitad hasta el minuto 85, un disparo lejano de Kroos, fácil para Oblak.
El próximo jueves, día 15, a partir de las ocho de la tarde en el Santiago Bernabéu, se jugará el partido de vuelta. Es muy difícil marcarle gol a este Atlético de Simeone, más aún hacerle dos y en una eliminatoria, pero como diría Juanito, espíritu al que recurrirá el equipo blanco durante toda la semana que se nos viene, ‘Noventa minuti en el Bernabeu son molto longo.’


























