Patricia Ocaña (@patryocana)
Curitiba ha sido la sede en la que la selección española ha vuelto a ser ella misma, mientras decía adiós a este mundial. Un triunfo, más que honroso ante Australia, ponía punto final al sueño mundialista, y, pese a que las cabezas de todos estaban casi más en el avión que debían tomar nada más acabar el encuentro para traerles de regreso a casa, el juego desplegado ha vuelto a ser, una vez más, el que nos enamoró a todos en las Eurocopas y el Mundial de Sudáfrica. Ese fútbol de marca tan española, y que ha sido, seguramente, la forma en la que jugadores y técnicos han querido demostrar que esto no es el fin del ciclo.
Sin embargo, y pese al buen juego y la gran llegada de los españoles a la portería de Ryan, las lágrimas estuvieron presentes, no solo por volver a casa y comenzar las vacaciones antes de lo pensado, si no por el posible adiós del guaje Villa a la selección, quién se marchó llorando, sin poder evitar que le embargara la emoción.
Los primeros instantes del encuentro daban miedo. España estaba descolocada, asustada, sabiendo que una nueva derrota podría acabar con muchos más sueños que el adiós al mundial, Australia estaba tranquila, bien asentada en el campo, sabiendo que, pasara lo que pasara, volvería a casa con la sensación de haberlo intentado. Esta diferencia en los ánimos se vio reflejada en el juego de ambas selecciones, y más con el público del estadio en contra, que gritaban «eliminado, eliminado», al todavía actual campeón del mundo, y gritaban olés a cada jugada de los «aussies».
Pero, como siempre, el corazón, la garra y la fuerza española, volvieron a resurgir. El orgullo herido no podía dejar las cosas como estaban, y los españoles, aunque tardaron 23 minutos en crear peligro, comenzaron a desplegar ese juego que conocemos, el del toque, el de los grandes, el del campeón.
El primer gol llegó en el minuto 36. Iniesta, tras una gran jugada, envió en profundidad para Juanfran que asistió perfectamente a un David Villa bien colocado y que, con un precioso taconazo, elevaba el primer tanto al marcador.
Poco más en esta primera parte, en la que solo reina estuvo soberbio parando unos disparos que nos dieron más de un susto, sobre todo en una de las jugadas tras un tremendo error de Sergio Ramos.
Las lágrimas inundaron los ojos del guaje cuando en la segunda parte, Del Bosque decidió cambiarle por Mata, y es que el asturiano tenía más hambre de gol, quería marcar más goles con la roja.
Ya en el minuto 69, justo después de que Cesc Fábregas saliese al campo por Cazorla, otra vez Iniesta, regaló el segundo tanto al «niño» Torres, que logró batir por bajo al portero australiano. Volvía el buen juego, volvía el gol a la selección, aunque ya no sirviera para nada.
Fue el mismo Cesc el que, minutos después, en el minuto 82, habilitó a Mata desde la frontal para hacerle el tercero a los australianos tras colarle el esférico por debajo de las piernas a Ryan.
Un gran partido, una buena victoria, para poner punto final a un pésimo mundial.
Ficha Técnica
Australia: Mathew Ryan, Mathew Spiranovic,Alex Wilkinson, Ryan McGowan, Jason Davison, Matt McKay, Mile Jedinak, Oliver Bozanic (Mark Bresciano, 72), Mathew Leckie, Adam Taggart (Ben Halloran, 46) y Tommy Oar (James Troisi, 61) .
España: Pepe Reina, Raúl Albiol, Sergio Ramos, Juanfran Torres, Jordi Alba, Xabi Alonso (David Silva, 83), Koke, Santi Cazorla (Cesc Fábregas, 68) Andrés Iniesta, David Villa (Juan Mata, 56) y Fernando Torres.
Árbitro: Nawaf Shukralla (BHR), mostró tarjeta amarilla a Mile Jedinak y a Sergio Ramos
Goles: David Villa (m.36), Fernando Torres (m. 69) y Juan Mata (m.82)


























