Australia necesitó de toda la paciencia del mundo, y la inspiración de algunos de sus buenos hombres; amén de 40 minutos de esfuerzo; para doblegar a una República Checa, que realizó un ejercicio de estoicismo propio de una fe inquebrantable en sus posibilidades. Satoransky ordenaba, y desde su ingenio, los checos iban recogiendo lo que podían. En defensa la actividad era febril, y una Australia que jugó como un equipazo, veía como los minutos pasaban y el partido seguía equilibrado.
En la segunda parte más de lo mismo. Satoransky estaba en todas partes, 13 puntos, 9 rebotes y 13 asistencias (al borde de un triple doble que en este campeonato se ha resistido pese a haberse rozado casi con frecuencia). Bogut, Ingles y Dellavedova eran los más determinantes en el +/- . Pero eran Goulding (14 puntos claves) y Patty Mills, los que anotaban los puntos. Lo del base australiano es de otra pasta, 24 puntos, 6 asistencias y ¡4 rebotes de ataque!, el más listo de la clase.
El trabajo de Satoransky tenía respuesta en Auda, el ala-pívot ha realizado un campeonato tremendo hasta la fecha, firmando 21 puntos en el partido. Pero lo que producían ambos no se veía acompañado por la habitual buena producción de Hruban o Bohacik, asfixiados en ataque, quizá por su ejercicio de fondo en defensa.
Australia miraba al banquillo, y les salía bien la apuesta por Kay o Creek, que avivaban las llamas del desgaste checo. Entre ambos capturaban 7 de los 18 rebotes de ataque de Australia, y por ahí llegaban la sangría. Goulding encontraba licencia para tirar, y sus bombas iban alejando a Australia, estiraban la diferencia a 15 antes del último cuarto.
De nuevo Chequia decidió no rendirse, es lo que han hecho todo el campeonato, y ante esta oportunidad no iban a ser menos. Sin embargo, esta vez el esfuerzo no se pagaba en remontada, a 1:11 cuando se habían colocado a 7, Patty Mills les mató con el triple decisivo. 82 a 70 final, y buen papel de Chequia, pero demasiados recursos australianos. Mills está en 22,2 puntos y 4,5 asistencias antes de enfrentarse a España; que ya sabe que tiene plaza segura en las olimpiadas, hoy firmó 24. Satoransky promedia 14,8 puntos, 6,5 rebotes y 8,3 asistencias. Dos formas muy opuestas y atípicas de ser base, el anotador más dos que uno, pequeño y «jugón» y el base director y cerebral, hecho de músculo y centímetros de altura.






















