Flashback: Año 1990, soleado sábado 8 de Junio, tarde de visita familiar, segundo partido de la final, en diferido. Contemplo desde un silencio de pura veneración el partido de aquellos Blazers de Drexler contra aquellos Pistons de Isiah Thomas. Sin embargo, para mis tíos, mi abuelo y mi padre, aquel es el partido en el que Petrovic juega la final de la NBA. Portland igualará la serie a 1 y a mí me quedarán dos cosas muy claras de la conversación de mis mayores. Los Pistons son «los malos» (que no los que juegan mal) y Petrovic es mucho mejor de lo que se piensan aquellos necios americanos. «En cuanto le dan minutos se sale». 8 puntos en 13 minutos con 4 de 5 en tiros… parece que tienen razón; pero a mí, entonces, siempre me lo parece.
Dos años después estoy tumbado en el suelo de mi habitación, con una Gigantes en la mano, leyendo como Petrovic se ha quedado fuera del All-Star en favor de un Dumars crepuscular… el croata ya es una estrella, promedia 22,3 puntos y parece que ya le ha cogido el punto a la NBA aunque la liga siga resistiéndose a la evidencia.
29 años después ya no está Petrovic, pero webs como basketball-reference o NBA.com me permiten tener acceso a esos recuerdos a través de las estadísticas, ahora puedo «leer» lo que entonces vivía. Petrovic, en efecto ya era un jugador eficaz cuando llegó a la NBA, aunque su mejora física era evidente, la realidad es que toda su evolución apenas sirvió para ganarse la oportunidad de jugar más minutos, lo demás ya estaba ahí. Si proyectamos el rendimiento de Petrovic a 36 minutos, a su llegada a la liga «valía» 21,7 puntos 4,1 rebotes y 4,3 asistencias; y tres años después: 21,2 puntos 2,6 rebotes y 3,3 asistencias por cada 36 minutos en pista. Europa tenía razón.
El descanso: tendencia.
Giannis Antetokounmpo es el vigente MVP de las dos últimas temporadas, en la última estableció la marca de menos minutos de media para firmar una temporada de MVP:30,4. Posee la tercera mejor marca, siendo segundo en esa lista otro jugador en activo: Steph Curry. Ya he hablado desde estas líneas alguna vez del aumento en la producción de los mejores jugadores, y de la liga en general en las últimas temporadas, el ritmo de juego altísimo y el tiro de tres han hecho que las medias engorden de manera sobresaliente. La última temporada de Giannis equivale a una producción en 36 minutos de 34,9 puntos 16,1 rebotes y 6,6 asistencias. La mejor marca de Jordan en ese parámetro, en una temporada es 33,4 puntos; en su último anillo firmó 26,7. La temporada en la que Chamberlain firma más de 50 puntos de media, equivale a 37,4 puntos por cada 36 minutos y en sus 4 últimos años, el gigante que promediaría 22,9 rebotes en su carrera, no superó la producción reboteadora del griego. Sorprendente.
A dieta por el «small ball».
Boban Marjanovic nos tiene acostumbrados a lo inusual, el gigantesco pívot con unas orejas mayores que las manos de la mayoría de los mortales, pasea su mastodóntica fisonomía por la NBA en una cantidad de minutos limitada por su propia condición física. En su caso no se trata de regular su cansancio, Boban no es capaz de mantener el esfuerzo que requiere el ritmo altísimo de la NBA actual mucho más tiempo, además condiciona demasiado el juego de unos compañeros que conforman una plantilla dirigida a hacer otro tipo de baloncesto. Pero: ¿y si fuese capaz de mantenerse esos 36 minutos sobre la pista? Pues Boban valdría 21,4 puntos y 18,3 rebotes, tope de la liga y habría firmado una carrera de 22,9 puntos y 15,1 rebotes. Sin duda un All-Star perenne.
Otro Gigante del Este de Europa que no está tan limitado en minutos como Marjanovic, pero que está acostumbrado a pasar mucho tiempo en el banco es Jonas Valanciunas. El excelente jugador lituano ha demostrado su talento en la liga, pero cuando proyectamos sus estadísticas no nos queda más que entender que mantiene el tipo ante cualquier pívot de la liga. 21,0 puntos y 14,9 rebotes por 36 minutos. No sale mal parado de la criba nuestro Willy Hernangómez, 14,1 puntos y 14,2 rebotes demuestran su buen rendimiento (a más claramente) en los Pelicans. Hassan Whiteside, el que fuera pívot de moda hace varias temporadas ha ido perdiendo protagonismo pese a que en realidad sigue produciendo lo mismo. Sus 20,4 puntos por 36 minutos le suponen récord de carrera y añade 14,2 rebotes y 3,2 tapones por cada 36 minutos.
Bajones engañosos.
Sin «movernos de España» vemos que Rubio firma 11 puntos 4,5 rebotes y 9,1 asistencias por 36 minutos, más o menos «los números de siempre». La extraña reducción de minutos que vive en el equipo que apostó por él es la que le tiene en mínimos de carrera.
Si han visto jugar a los Warriors esta temporada es complicado que se les escapase lo bien que está Draymond Green pasando el balón pese a su discreta temporada en lo numérico. Hasta 10,1 asistencias promedia por cada 36 minutos, lo que le coloca 3º de la liga, ni más ni menos. El cuarto es un T.J.McConnell que se va a 9,9 en esos minutos y que evidentemente está jugando su mejor baloncesto en los pocos minutos de siempre.
Llegar con la fiesta empezada.
Vinnie Johnson era conocido en la liga como el Microondas por la rapidez en la que entraba en calor una vez que le ponían en pista; sin embargo, su producción a 36 minutos jamás superó los 20,4. Otro «mejor sexto hombre», Kevin McHale, tiene el tope en 23,6 y Schrempf que también lo ganó dos veces (como McHale) no llegó a producir 20 (19,6) en su mejor temporada. Otros especialistas como Eddie Johnson (de 16,0 a 21,2 en su carrera proyectando a 36 minutos) y Ricky Pierce (de 14,9 a 22,0) sí que mostraron una productividad que nos estamos acostumbrando a ver en las últimas temporadas. Ha sido en años más recientes cuando de verdad han aparecido los super anotadores de banquillo. Louis Williams llegó a 27,1 puntos y 7,3 asistencias hace 2 temporadas y Schröder o Crawford han llegado a los 22. Harrell el año pasado se va a 24,1. Pues bien, este año el banquillo tiene dos destacados exponentes de la «corriente de los microondas»: Immanuel Quickley, una de las alegrías de la temporada (entre la camada de rookies, y para sus propios Knicks) que se va a 23,3 en lo que va de temporada; y Clarkson, el factor clave desde el banquillo de unos Jazz que lideran la liga, que produce a ritmo de 25,2 puntos por 36 minutos.
No todo es ataque.
La mala racha de Boston y los rumores de traspaso no ha impedido que la afición reclame más protagonismo para un Robert Williams que es, a 36 minutos, el jugador de la liga que más robos y tapones combinados produce: 2,3 robos y 3,2 tapones son números que están a la altura de las mejores temporadas de David Robinson y Hakeem Olajuwon, ni más ni menos. Myles Turner (1,2 robos y 4,0 tapones) y Nerlens Noel (1,6 robos y 3,6 tapones) no están muy lejos; el magnífico defensor «expresionista» Matisse Thybulle rinde en Philadelphia con sus 2,8 robos y 1,9 tapones por cada 36 minutos y el desconocido Daniel Gafford se ha ganado un sitio en Chicago entre otras cosas por esos 1,2 robos y 3,3 tapones a 36 minutos que produce cuando le dan la oportunidad.
Valor oculto.
A veces, hay jugadores, que no por no ser reconocidos o populares, están rindiendo a niveles que no terminan de verse reflejados en las estadísticas convencionales. Cuando raspamos la superficie «encontramos dragones». Zion Williamson por encima de la gran temporada que está firmando, da esa sensación de que es muy difícil de parar… si extrapolamos, veremos que es el 3º jugador de la NBA que más tiros anota por minuto en cancha, y eso que hay que bajar en esa lista hasta el puesto 27 para ver uno que tire menos que él, además es el 5º que más tiros libres fuerza. En triples seguiría mandando Curry, que ya hemos dicho que es un jugador que no abusa de los minutos, pero en el tercer puesto sorprende Anfernee Simmons, el escolta de los Blazers supera con sus 4,3 por 36 minutos los 4,2 de su propio compañero Lillard; el segundo es Clarkson. Vucevic es el 3º de la liga que más tiros lanza, contrasta con los pocos tiros libres que fuerza y eso impide que sea un top anotador de la liga. Sin embargo Quickley, al que ya hemos nombrado, es el 11º que más tiros libres anota.
Conclusiones.
Extrapolar la producción de un jugador es una herramienta relativamente útil, por mucho que raspemos buscando tesoros y rarezas estadísticas, al final este deporte va de anotar más que el otro, y ningún parámetro explica por sí solo lo bueno o malo que es el rendimiento de un jugador. No puedes simplemente ponerte a teclear la calculadora y sacar conclusiones sin un análisis más profundo; es por eso que no tiene sentido operar en bruto y afirmar que Paul Watson de Toronto es el triplista más productivo de la liga por mucho que acredite 6,7 triples por cada 36 minutos; el bueno de Paul sale los minutos finales de partidos decisivos y lanza lo que pilla, pero hay días que ni siquiera sale a jugar unos segundos. Parecido nos pasa con el decepcionante Nico Mannion, sólo ha podido jugar 3 partidos y 36 minutos esta temporada antes de ser enviado al equipo vinculado, pero claro, en esos escasos minutos poco competitivos firma 12 asistencias que le dejarían en el top de la liga. Mención especial para Anzejs Pasecniks, jugó un día, perdió 5 balones en 6 minutos y lideraría la liga en pérdidas si tuviesen sentido sus 28,5 por cada 36 minutos. Pero con un poco de coherencia y criterio podemos sacar algunas conclusiones interesantes. Una de ellas es que a pesar de que no se utilizan pívots clásicos en el juego actual, ésto no se debe a que no existan herramientas para ellos, el nivel de Whiteside, Valanciunas, Wiseman, Adebayo o Drummond nos habla de que en un basket clásico tendríamos un montón de interiores clásicos de 20-10. También este ejercicio nos sirve para entender a esos jugadores que cuando saltan al campo tienen un afán de protagonismo enorme, su rendimiento justifica el abuso, y los pocos minutos garantizan su «frescura». O aquellos que empiezan desde el banquillo, pero acaban siempre jugando los minutos finales.
En todo caso, si hay algo que es evidente, es que los tiempos de la marginación y la injusticia han terminado. Aquel Petrovic que debutaba con los Blazers era el 9º jugador más utilizado en una plantilla con tan sólo 13 nombres, y sin embargo producía por cada minuto en cancha más puntos que todos sus compañeros salvo Clyde Drexler... hemos aprendido a comprender el tiempo.



