AITOR PLAZA (@AitorPlaza1)
Athletic y Espanyol empataron a uno, con goles de Aduriz y Víctor Sánchez, en un partido que pudo y probablemente debió llevarse el conjunto perico.
La Copa de S.M. el Rey es el torneo que más ilusiona a la hinchada rojiblanca y a la blanquiazul. Sus entrenadores conocedores del hecho sacaron de inicio dos onces que se asemejan bastante al habitual. Caicedo quedó en el banquillo en el bando visitante e Iraizoz y Mikel Rico hicieron lo propio en el local.
Pese a las imprecisiones iniciales era el Athletic quien comenzó la iniciativa en su campo. Pronto, en el minuto 11, Aduriz (quién si no) adelantó a los leones. Una contra en dos pases, de Susaeta a De Marcos y de este a Aduriz, dejó en evidencia a la zaga perica que vio como el donostiarra definía con mucha clase frente al joven Pau. El goleador rojiblanco celebró con una vaselina su 34 aniversario. El Athletic estaba cómodo con el resultado a favor y Beñat llevando la manija del encuentro. Pero poco a poco el Espanyol fue cogiendo los mandos del encuentro con un Víctor Sánchez que simbolizó este cambio con el gol del empate, un chut imparable a la escuadra de la portería de Herrerín. El tanto vino de una jugada sin peligro pero que Aurtenetxe con un pésimo despeje dejó en bandeja al ex blaugrana. Un Sánchez que ya marcó hace dos temporadas otro golazo a los rojiblancos. Al filo del descanso Muniain llevó el “huy” a las gradas con un disparo al palo largo, tras conducir desde la izquierda por la frontal del área, pero no encontró portería.
Con el 1-1 el Espanyol salió la segunda mitad con la convicción de tener la tarea hecha, lo que se tradujo en confianza y dominio perico. Sergio García, que como Aduriz y el vino mejora con los años, tuvo el 1-2 en sus botas pero el travesaño lo impidió. El mismo protagonista volvió poco después a hacer lo que quiso con Gurpegui y cedió atrás la pelota, pero Stuani desperdició la oportunidad mandando arriba el disparo. El peligro del Athletic llegó a balón parado, con un buen servicio de Beñat que San José no acertó a rematar entre los tres palos. A cinco minutos del final el Espanyol volvió a perdonar. Caicedo gracias a un rechace se plantó solo frente a Herrerín, pero tras driblarle Etxeita apareció providencial para evitar el tanto. Acto seguido Sergio García consiguió zafarse de su marcador ceder atrás a Lucas Vázquez para que centrara, pero Víctor Sánchez estrelló el cabezazo en el poste.
La eliminatoria queda abierta pendiente de la vuelta en Sarrià pero la sensación que queda tras el partido es que los pericos pudieron sentenciar la eliminatoria pero perdonaron. Los rojiblancos pueden marcharse satisfechos con el empate, pero con la necesidad de marcar un gol en la vuelta.


























