PACO CAVALLER (Barcelona)
En vísperas de que arranque el Gran Premio de Bahréin, no está de más que repasemos muy por encima lo que aconteció durante el pasado Gran Premio de China, en lo que fue la tercera carrera de este Mundial 2015. Durante los días previos ya se avisó de que China no era Malasia, de que las temperaturas serían más bajas, de que la degradación no jugaría un papel tan importante, de que Mercedes volvería a triunfar… Y sí, todo ello se cumplió, pero lo cierto es que Mercedes sufrió para lograr el doblete.
De poco sirve observar la tabla de tiempos al final de las 56 vueltas, puesto que las tres últimas se dieron tras el coche de seguridad y ello alteró los márgenes finales. Ferrari estuvo cerca de Mercedes en todo momento. Hamilton logró la pole (en sábado sí es verdad que no hay quien tosa a los plateados), la defendió con solvencia en la salida y ya no dejó en ningún momento de liderar la prueba, ya fuera real o virtualmente.
Pero Ferrari siempre anduvo cerca, al acecho, haciendo sentir a Hamilton y Rosberg ese aliento en el cogote que les impedía cometer cualquier error. Al mínimo fallo, la Rossa les atrapaba. Ese es, sin duda, el gran cambio de 2015 respecto a 2014. Williams jugaba ese papel el año pasado, pero no mostraba la consistencia suficiente. Y esta vez, en Shanghái, no fue sólo Vettel. El finlandés Kimi Raikkonen, que no hizo una buena Clasificación y salió sexto el domingo, adelantó a Massa y Bottas en las primeras curvas y estuvo siempre cerca de su compañero. Fue la confirmación de que Ferrari es, a día de hoy y por mucha diferencia, la segunda potencia de la parrilla.
Tras los Williams viene el lío
Felipe Massa y Valtteri Bottas quedaron en tierra de nadie. Seguramente quisieran haber peleado el podio con los Ferrari, pero viendo la decadencia que están sufriendo otros equipos (también motorizados por Mercedes) como Force India o Lotus, bien pueden estar contentos con el trabajo de chasis y mecánico que han llevado a cabo.
Y, tras ellos, se dieron infinidad de batallas a cual más emocionante. Los Sauber quedaron encuadrados en esa zona media de la tabla, por detrás de los tres equipos más rápidos, confirmando una vez más que el propulsor Ferrari corre que se las pela.
Hay que destacar la Carrera que hizo Ricciardo. Pese a los problemas de las primeras vueltas, que le condenaron a incluso pelearse con Button por los últimos puestos, terminó noveno, llevándose dos puntitos que, en realidad, poco consuelan a una escudería que aspiraba a pelear con Ferrari pero sufre para puntuar.
Esta vez, aun así, no tuvieron que vérselas con Toro Rosso. Es cierto que Kvyat, antes de abandonar por una rotura de motor (echábamos de menos las famosas barbacoas), tuvo que abrirle la puerta a Verstappen, que era más rápido, pero fue por problemas puntuales. Toro Rosso no tuvo en China el espectacular ritmo de Kuala Lumpur. De hecho, Carlos Sainz tuvo que lidiar con una Carrera ardua complicada. Ya desde el inicio sufrió un trompo y luego la caja de cambios le abandonó por segundos, haciéndole perder casi un minuto de tiempo y relegándolo a las últimas posiciones, incluso por detrás de Fernando Alonso.
Aunque el golpe más duro del fin de semana fue para Max Verstappen. El joven holandés estuvo inspiradísimo y mostró un estilo de conducción agresivo y valiente. A diferencia de en Malasia, esta vez el joven no mostró signos de nerviosismo y andaba firme y con entereza hacia los puntos hasta que tuvo que dejar el coche abandonado en la mismísima línea de meta a tres vueltas para el final.
McLaren dio otro paso
Es una certeza. Cuesta pedir paciencia al aficionado español, pero lo cierto es que el proyecto de McLaren-Honda va ganando enteros. En China, al menos, vimos a sus dos pilotos inmiscuidos en batallas, aunque estas fueran lejanas a los puntos. De hecho, lo que amenizó el último cuarto de Carrera, ya con todos los pit-stops realizados, fue el duelo de Maldonado con los McLaren. Por momentos, el americano estuvo envuelto por los coches plateados. Alonso fue hábil y se mantuvo por detrás de la pelea entre el Lotus y su compañero Jenson Button. Finalmente se tocaron y el español pudo pasar por delante. El toque impidió a Pastor terminar la Carrera, lo que supone su tercer abandono en tres Grandes Premios. Sin duda, no está mereciendo este castigo.
Y si hablamos de la mejora de McLaren, no podemos dejar de lado el éxito de Manor. Los ex Marussia terminaron decimoquinto y decimosexto, aunque la posición es lo de menos. Terminar ya es motivo de fiesta en una escudería que no hizo Pretemporada y no pudo dar ni una vuelta en Australia. Es un milagro.
Habrá que ver qué es capaz de ofrecernos cada uno este fin de semana en Sakhir. Llega el Gran Premio de Bahréin, donde los neumáticos podrían jugar un papel importante de no ser porque la prueba se disputa en condiciones nocturnas. En principio, no se esperan grandes mejoras en los monoplazas. Por un lado, porque Barcelona está al caer y, por proximidad respecto a las fábricas, es ahí donde suelen llegar las mayores updates. Por otro, porque sólo han pasado cinco días desde que terminara el Gran Premio de China. Dos carreras tan seguidas no permiten grandes cambios. De hecho, no es tónica habitual a lo largo del Campeonato. Así pues, lo probable es que Mercedes vuelva a reinar. ¿Logrará Vettel su cuarto podio en cuatro carreras? Lo contaremos.




























