PACO CAVALLER (Barcelona)
La mayoría de los equipos habían adelantado faena en los Libres 1 porque preveían la llegada de la lluvia para la segunda sesión. Hicieron bien. No dio tiempo ni siquiera a estrenar los neumáticos superblandos antes de que empezara a diluviar sobre el Principado. Los equipos calzaron la goma blanda, la más dura de las dos disponibles, como siempre al inicio de la segunda práctica. Con ella y con los depósitos muy descargados, todos buscaron su mejor vuelta, hecho que ordenó mínimamente la tabla de tiempos: los dos Mercedes, arriba. Tras ellos, los Ferrari.
También arriba se colocaron los Toro Rosso, otra vez. Sainz se puso sexto y Verstappen justo tras él, en séptimo lugar. Esa es la única conclusión real que hemos obtenido tras esta jornada de jueves: los Toro Rosso parecen funcionar bien por el laberinto monegasco y tanto Sainz (que ya había pilotado aquí con anterioridad) como Verstappen (debutante en el circuito) lidiaron a la perfección con las curvas lentas de Montecarlo.
Williams sigue con problemas
En la primera sesión de libres, tanto Massa como Bottas ya informaron a su equipo de que tenían auténticos problemas para lograr en sus neumáticos la temperatura ideal. Lo mismo les sucedió en Libres 2, cuando la temperatura de ambiente y asfalto tampoco ascendió en exceso (se avecinaba la lluvia). Ninguno de los dos Williams entró en el Top-10. Massa fue decimosegundo, justo por delante de su compañero Bottas.
Quien se sacó una gran vuelta de la chistera fue Fernando Alonso. El español fue octavo, justo por detrás de los Toro Rosso. Alonso ya había dejado entrever que sus ganas de llegar a Mónaco eran especialmente grandes esta temporada por las dificultades de su coche. Todos saben que en el Principado las manos del piloto tienen muchas más cosas a decir.
Merhi estrenó las protecciones
Y llegó el golpe de Merhi. Fue a los 20 minutos de sesión. El castellonense perdió el control del Manor en la frenada que sigue a la salida del túnel. Fue un error de conducción, un error humano. El propio Roberto reconoció minutos después, al llegar al garaje, que “estos errores son muy negativos tanto para el equipo como para mí como piloto”. Se terminaba la sesión para el español, con la inmensa pérdida que ello significaba para él y su preparación de cara a la Clasificación y la Carrera. Pero la lluvia salvó esas diferencias.
Las nubes que se avecinaban desde las montañas comenzaron a descargar el agua acumulada y, cuando ondeó de nuevo la bandera verde, ya nadie salió a pista. Nadie, salvo Pastor Maldonado. El venezolano nunca dejará de sorprendernos. Esta vez, le dio por completar una vuelta al circuito con los neumáticos superblandos. Sí, bajo el diluvio. No tuvo ningún sentido y bien feliz pudo estar Pastor de poder llevar el coche hasta el garaje de nuevo. Muchos especulan con que fue una estrategia de Lotus para ganar cuota de pantalla y contentar a sus patrocinadores.
Baile sobre agua al final
Nadie más se animó a probar el asfalto mojado durante una hora. Sólo en los 10 minutos finales, cuando la lluvia se calmó, los monoplazas se atrevieron a testear las condiciones con neumáticos intermedios. Fue secándose la trazada y los tiempos se aligeraron mínimamente. Aun así, no fueron tiempos competitivos y, por el estilo de pilotaje que se vio, tampoco parece que fueran giros válidos para clasificar.
No se espera lluvia ni para el sábado ni para el domingo, así que los equipos tampoco tuvieron mucho interés en exprimir el coche en estas condiciones. De todos modos, rondando el 1:37, Alonso fue el más rápido bajo la lluvia. Nadie tuvo problemas, aunque muchos sudaron de lo lindo para evitarlos.
Se llegó al final de la sesión con poquísimas conclusiones en el haber de equipos y analistas. Que Toro Rosso funciona bien en Mónaco es seguramente la única conclusión certera de toda la jornada de jueves. Eso y que los pilotos tienen por decir aquí mucho más que en otros trazados. El talento al volante puede desequilibrar la balanza mucho más que el buen funcionamiento de un motor. Por eso Mónaco es especial y está reservado para los mejores. Pero eso ya lo sabíamos.





























