El Real Madrid gana 2-3 y con lo justo en el Sánchez Pizjuán, donde el Sevilla no perdía desde hace 14 meses
Cuatro tiros a puerta le han bastado al Real Madrid para salvar su gran escollo de aquí al final de liga. Por algo el Sánchez-Pizjuán es el Estadio que peor se le ha dado a los blancos en la historia de la liga tras el Camp Nou. Hoy han sufrido hasta el último suspiro para sacar tres puntos con oficio y pegada, al contrario que lo sucedido hace un año en el mismo sitio, cuando se dejó media liga con un 2-1 tan injusto como el resultado de hoy. El fútbol le ha dado hoy lo que le quitó entonces, y siendo inferior a su rival a los puntos, ha logrado una importantísima victoria que le mantiene en la pelea por la liga tras la victoria del Barcelona.
Tres goles de Cristiano Ronaldo en uno de sus terrenos fetiche donde siempre marca y no de uno en uno precisamente. El Real Madrid aprovechó un compás de tiempo donde el Sevilla estaba con diez mientras era atendido Krychowiak para reventar el partido con dos goles en dos minutos, cuando el encuentro parecía condenado a la igualdad más absoluta. Quizás Emery se confió demasiado y el Sevilla regaló el partido en acciones clave, pero en estas batallas a noventa minutos, un despiste te cuesta la temporada. El partido comenzó con dominio territorial del Madrid, tanteo y respeto visible entre dos colosos que se jugaban mucho. Los blancos, hoy de negro, buscaban una y otra vez la banda de Ronaldo y Marcelo, tratando de jugar con su punto fuerte y el evidente punto flaco del Sevilla, que trataba de salir con rapidez a la contra como es habitual en los de Emery en este tipo de partidos. Pepe se mostró inmenso allí donde se aventuraba a estar. Hoy fue superior a todos, con nada que envidiar a su compatriota autor de los goles, que más allá de los mismos apenas apareció, como el equipo. Krychowiak con una desviación del tabique, tuvo que ausentarse del partido durante ocho minutos, puesto que mientras Iborra calentaba para sustituirle, el polaco insitía en ingresar al terreno de juego. El año pasado fue Bale el que salió a cambiarse las botas, y el Sevilla el que aprovechó para meter el 2-1. En esta ocasión fue Cristiano Ronaldo el que con un cabezazo primero, y metiendo la puntera después, se aprovechó de las circunstancias y puso un insalvable 0-2 en el electrónico. Tras lo visto ante el Barcelona, de ilusos hubiese sido confiarse ante el Sevilla, y el Real Madrid trató de aprovechar el dominio de Kroos y Ramos en el centro del campo para anular lo máximo posible la respuesta que se les venía encima. Pero fue el mismo Ramos el que en una jugada aislada, cometió un error haciendo un claro penalti sobre Aleix Vidal en el minuto de descuento de la primera parte. Bacca lo transformó, y el partido empezó a coger tintes negros para los visitantes.
En la reanudación, Ancelotti acertó. Decidió darle el balón al Sevilla y ahora serían ellos los que jugasen a la contra. Nadie quería la pelota y todos la querían a la vez. El partido no se jugaba en el centro del campo. Sin grandes ocasiones, las bandas de ambos equipos adquirieron un protagonismo esencial para llevar el partido a un ida y vuelta sin demasiado peligro pero trepidante para el espectador. Con la entrada de Bale, el Madrid sentenció. Cuatro llegadas y el tercero de Cristiano que remató en el segundo palo completamente solo un centro medido del galés. Hoy no fue el día de Sergio Rico que seguramente pudo hacer más en los tres tantos encajados por los nervionenses. Cuando parecía morir el partido, los sevillistas una vez más volvieron a sacar la casta que les define para poner en vilo a todo el madridismo, y a falta de diez minutos, una combinación en la derecha terminó con un gran balón de Reyes para Aleix, que levantando la cabeza la puso atrás donde Iborra la posó en la red para hacer el 2-3 y devolver la locura a una grada mal acostumbrada a una épica que hoy no llegaría. Las tuvo el Sevilla. Diez minutos que a los blancos se les hicieron eternos. Los de Nervión encerraron al Madrid y provocaron uno tras otro varios saques de esquina y ocasiones tan claras como defectuosas en la definición para la suerte sevillista. Balones que se paseaban por el área pequeña en el minuto 90 y que definen la pasión del fútbol en grandes partidos como el de hoy. El Real Madrid, que hoy fue de Cristiano y Pepe, aguantó en pie hasta el final en un feudo maldito para ellos, y se llevan tres puntos que les mantiene con el aliento al cuello culé, y que dejan al Sevilla muy lejos de la cuarta plaza que da derecho a Liga de Campeones.
El camino de los sevillistas pasa ahora por la semifinal del jueves ante la Fiorentina, mientras el de los madridistas por el duelo en Turín ante la Juventus. Italia no es el país ideal para enfrentarse en eliminatorias, pero el coraje de ambos nos depara unas semifinales de infarto, tras un partido vibrante y que estuvo abierto hasta el último segundo.


























