
Harden y Smith unen sus destinos con un objetivo, el anillo. Smith en ataque y Harden en defensa sufren cuando tienen que ser protagonistas, ambos cubrirán la espalda del otro en esas situaciones a partir de ahora. En busca del equilibrio. (sportige)
Houston comenzó la temporada entre los equipos «nobles» de la liga, ganaron partidos con facilidad e iniciaron una carrera contra los Grizzlies por ser el mejor equipo de la NBA hasta la irrupción de los Warriors. Sin embargo una cierta nota de escepticismo teñía las victorias de color gris.
El average era fantástico y el % de victorias sensacional. Primero ganaron sus 6 primeros encuentros. Cayeron ante los Warriors, lo cual no es ninguna afrenta. Pero la segunda derrota de la temporada llegó ante los Grizzlies. 9-2 si, pero esa derrota por 26 puntos de diferencia hacía daño. Al encuentro siguiente fueron los Lakers los que colgaron la etiqueta de equipo inestable a los Rockets.
Los problemas físicos de Howard y Terrence Jones obligaban a improvisar en el juego interior. Motiejunas, el infravalorado lituano que siempre está atento a una oportunidad que hasta ahora sólo le llega vía bajas, cobraba una importancia que junto con el papel de otro «segunda fila» como Patrick Beverley, dan a los Rockets el aroma de flor de un día.
Luego llegaron otras 10 victorias en los siguientes 12 encuentros. Y Harden se desataba, ¿hablamos del mejor jugador de la NBA en este momento?.
Sin embargo a este equipo le faltaban cosas. Y he aquí que llegaron dos movimientos que han transformado la cara del equipo.
En primer lugar, en un traspaso «sordo» con Minnesota. Los Rockets consiguen a Corey Brewer, un reputado defensor, rapidísimo al contraataque, en plena forma pese a venir de los diezmados T-Wolves, y que ahora mismo lidera la NBA en robos de balón. Por el camino se dejaron a dos piezas importantes en el tiro exterior, el «héroe por un día» Troy Daniels y el dominicano Francisco García, si bien ninguno de los dos jugadores estaba entrando en las rotaciones con continuidad. Vía Sixers llegaba a Houston Alexey Shved, un jugador que ha visto su carrera relanzada de un plumazo tras la depresión de su destierro en Philly.

El fibroso Brewer ha caído de pié en los Rockets. 12, 13 y 25 puntos con 11 de 17 en triples. El año pasado les endosó 51 en un encuentro. Parece que fue buena carta de presentación. (Fansided)
El segundo movimiento fue una auténtica bomba. Los Pistons se deshacían de Josh Smith, el que fuera pieza estrella del mercado de agentes libres de hace un par de temporadas ha fracasado en el ilusionante proyecto de la Mo-Town. Tal ha sido su poco impacto que Detroit decidió deshacerse de él por una refinanciación de su contrato. Le pagarán los 26 millones que le quedaban en 5 años en lugar de en dos, y Josh es libre de fichar por quien quiera. Y por dos millones se ha ido a Houston. Dos míseros millones que pueden cambiar la NBA.
¿Un dolor de cabeza menos para Harden? Aunque no sea un rival directo, sumar a Smith a la posición de cuatro y de 3 le da a Harden un respiro que necesita en ataque. (vox-cdn)
Houston se ha hecho de un plumazo con dos de los mejores defensores exteriores de la liga, además de ser jugadores con cierta productividad en ataque y que presentan características de versatilidad a la hora de emparejarse con rivales de posiciones que van desde el base hasta el ala-pívot.
La mayor parte de las dudas que generan estos Rockets llegaban desde el bajo esfuerzo defensivo de Harden, y la obligación de mantener junto a él a un Beverley que en ataque depende demasiado de tener un buen día. En estos momento los Rockets tienen en el perímetro a defensores de la enjundia de Josh Smith, Trevor Ariza, Kostas Papannikolau, Corey Brewer o Patrick Beverley. Físicos, intensos, y no tan mancos en ataque como ya demuestran los 16,7 puntos que promedia Brewer desde que aterrizó en Houston.
Curiosamente los Rockets han perdido 3 de sus 5 encuentros en el momento en que por fin suenan como candidatos (¿favoritos?) al anillo.
Ya sólo quedan dos sombras que despejar, sin olvidar que el equipo depende absolutamente de contar con TODOS sus jugadores sanos:
La falta de un base puro; no hay nada parecido en la plantilla, y el equipo está profundamente encomendado a James Harden, que de momento solventa la papeleta con su tope de asistencias por encuentro.
Y por otro lado, la verdadera cuestión. ¿Serán competitivos en play offs?. Hay que recordar que Howard y Harden ya han pagado el peaje de perder finales de NBA, además Jason Terry, campeón de la NBA con Dallas, está recuperando viejas sensaciones.
- Terry: 93 partidos de play-off y 1 anillo.
- Howard: 67 partidos y 1 final.
- Harden: 55 partidos y 1 final.
- Smith: 52 partidos.
- Ariza: 52 partidos y 1 anillo.
Ya he hablado antes de la inestabilidad de esta temporada, fuego retroalimentado con el alto octanaje de las rachas de derrotas consecutivas que encadenan Cavaliers y Spurs, los dos niños más guapos de la clase. Tampoco voy a mojarme esta vez con los Rockets. Simplemente les haré una recomendación.
Disfruten de esta deliciosa incertidumbre porque este abanico de posibilidades tal vez no vuelva a abrirse enn mucho tiempo….tal vez.

























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