Napoles y Barcelona se veían las caras en la Ciudad Condal casi medio año después y tras una pandemia mundial para jugar la vuelta de los octavos de final de la Champions League. Los azulgranas contaban con la mínima ventaja del valor doble de los goles fuera de casa gracias al 1-1 que consiguieron en Italia, pero con la necesidad de hacer los deberes en el Camp Nou tres semanas después de ver al máximo rival alzarse con el título de liga.
El conjunto de Gattuso llegaba confiado tras arrebatarle la Copa de Italia a la Juventus de Cristiano y con la esperanza de asaltar el templo azulgrana. El técnico avisó de su plan; pretendía robarle la pelota al Barcelona, y así lo hizo durante el principio del encuentro.
Todos los fantasmas de Champions pasadas parecían reaparecer cuando tras un cúmulo de rebotes, Mertens recibía un balón que estrellaría en el poste en el primer minuto de partido.
Los italianos eran los dueños del balón y ejercían una fuerte presión tras pérdida hasta que, tras el primer zarpazo de Messi, concedieron un córner cumplido el minuto 10 de partido en el que Rakitic serviría un centro medido a la cabeza de Lenglet para que el francés adelantase al Barça con un gol que subió al marcador tras la revisión del VAR.
El 1-0 fue un punto de inflexión, el Barcelona comenzó a entrar en juego y a sentirse cómodo con el balón mientras que el Nápoles tuvo que dar un paso atrás. Esto permitió a Messi recibir con peligro en la frontal del área y hacer lo que más le gusta, driblar a todos los defensas que salían a su paso para enviar un balón al fondo de la red fuera del alcance de Ospina.
Poco tiempo después, el astro argentino parecía querer sentenciar la eliminatoria cuanto antes y tras una exquisita asistencia de De Jong, bajó un balón (aparentemente) con el pecho para, con toda la calma del mundo, convertir en gol que finalmente fue anulado por el VAR por una supuesta mano en el control.
Tan activo estaba Messi que forzó un penalti a base de lucha y garra. Metió el pie en un balón dividido con Koulibaly en el que el francés acabo despejando su pierna, acción que casi deja al ‘10’ del Barcelona fuera de combate. Tan tocado estaba Leo, que el penalti lo lanzó y convirtió Luis Suárez.
Ya en el descuento de la primera mitad y en una jugada aislada, Rakitic derribó a Mertens dentro del área cometiendo un penalti que anotó Insigne y permitió a los napolitanos soñar con la remontada.
El Nápoles salió mordiendo y a por todas en una segunda mitad en la que no pasaron demasiadas cosas, pero el arreón inicial de los de Gattuso fue calmado con el juego de pases (y poca profundidad) del Barça.
Pocas ocasiones en una segunda mitad en la que Ter Stegen tuvo algún susto y hasta encajó un gol que fue anulado por fuera de juego, pero finalmente el resultado le sirve a los de Setién para asegurarse el billete de ida a las 3 finales de Lisboa donde ya espera el poderoso Bayern de Múnich.

























