Un Sevilla hambriento vuelve a la victoria frente a un Barcelona sin ánimo en ataque y consigue una buena ventaja para pasar a semifinales. Tras la doble clasificación del Barça la semana pasada, primero en el campo y el día siguiente en el juzgado, viajó a Sevilla para la ida de cuartos de final de Copa del Rey. Los últimos 15 años han sido los mejores en la historia de ambos clubes, lo que ha hecho que se crucen sus caminos de forma recurrente en el torneo del K.O. 5 veces son las que se han enfrentado ambos conjuntos, siendo tres de ellas la final. En todos los cruces, excepto en 2010, los catalanes fueron los vencedores.
Hace 7 jornadas, el equipo hispalense lideraba la Liga un punto por encima de los culés. 2 meses después, el Barcelona lidera la tabla con 5 puntos de ventaja frente al segundo, el Atlético. Mientras, el Sevilla ha tenido una racha negativa en la que solo han conseguido 7 de los 21 puntos posibles y se han visto relegados a la cuarta posición. Pero en la Copa las cosas se igualan, mucho más si Ernesto Valverde deja en casa a Messi y Busquets, sustituidos en el viaje por Oriol Busquets y Kevin Prince Boateng, el flamante fichaje blaugrana. Los locales no convocaron por lesión a Gnagnon y a Munir, por lo que el enfrentamiento del segundo contra su ex equipo tendrá que esperar a la Liga. Max Wöber, recién llegado del Ajax, sí que fue uno de los elegidos por Pablo Machín.
El partido arrancó con el control del balón para los culés, algo marca de la casa. Aun así, el Barcelona no logró finalizar sus jugadas, quedando estancado en mitad del campo contrario. Boateng, queriendo demostrar desde su debut que llega para aportar, no dejó de buscar a sus compañeros activamente, pero se nota demasiado cuando Messi no está en el campo. Malcom, su sustituto en el 11, no mostró interés en desequilibrar a la defensa y prefirió combinar con sus compañeros. Buena parte de la culpa la tiene el planteamiento defensivo del Sevilla, que supo cerrar los espacios y dificultar la salida del balón mediante presión alta. En el minuto 27, Del Cerro Grande necesitó la ayuda del VAR por una posible mano en el área de Arturo Vidal que habría sido penalti, pero desde la sala de videoarbitraje le confirmaron que había hecho bien no pitándola. Los locales empezaron a sentirse más cómodos antes del descanso y crearon un par de ocasiones interesantes. Wissam Ben Yedder estuvo cerca de adelantar a los hispalenses en dos ocasiones, pero la más clara fue para el Barça en una jugada de Malcom que se fue al exterior de las redes.
A partir de la segunda parte el dominio del Sevilla fue absoluto. Salieron con muchas ganas del vestuario y empezaron a crear mucho peligro a Cillessen. El Barcelona solo pudo quedarse mirando cómo el partido cambiaba de manos. En el minuto 57, Pablo Sarabia aprovechó un centro de Promes para anotar sin ninguna oposición. Ernesto Valverde quiso sacar la artillería pesada con la entrada de Suárez y Coutinho por Boateng y Malcom, cosa que duró solo los primeros minutos. En el 75, Ben Yedder dobla la ventaja de los locales, en gran parte por el error en su cobertura de Lenglet, regalando un gol a su ex equipo. El francés, máximo goleador de los andaluces este curso, celebró su tanto con un mensaje de fuerza para Emiliano Sala. Los 10 últimos minutos fueron un limbo entre los dos equipos, solo destacando un tiro cruzado de Suárez que ocasionó un saque de esquina.
Esta victoria saca de su pequeña crisis al Sevilla y le devuelve confianza de cara para pelear por entrar en Champions y ganar la Europa League, además de seguir en la Copa. La vuelta será la semana que viene en el Camp Nou. Allí se verá si, como se viene diciendo estos días, el Barça tirará este año la competición copera a favor de la Champions o buscará su quinto campeonato seguido.




