
Aunque marcó dos goles, Carlos Castro, al igual que su compañero Sanabria, se estrelló varias veces contra un inspirado Pau López.
Jugar en Primera División tiene muchas cosas buenas, pero también depara días para olvidar como el que se vivió este sábado en El Molinón. El sportinguismo debería pasar página rápidamente de tan aciago episodio, aunque eso no debe impedir hacer una lectura crítica de lo vivido. Tras tres empates consecutivos y una derrota honrosa frente al Barcelona, se rompió la cuerda floja del resultadismo justo en el peor momento, ante un rival directo en la lucha por la salvación y después de una semana marcada por el golpe de estado que Football Leaks asestó a la institución el pasado martes 23 de febrero al publicar los papeles de Doyen, que no son los de Bárcenas pero también tienen su aquel. Para colmo, otro rival directo como es la UD Las Palmas ganó ayer en Eibar y toma aire.
Fueron unos días de cuchillos largos en Gijón al conocerse la excesiva dependencia que tienen los directivos de la sociedad anónima rojiblanca de un fondo de inversión decidido a lucrarse a costa de una entidad centenaria. ¿Qué tenían en la cabeza cuando firmaron un contrato con Doyen en 2011 para recibir 2 millones que este fondo buitre recuperaría multiplicados por cinco, mediante la tutela de derechos de futbolistas? Ni la cuenta de la vieja más chapucera daría carrete a una operación que consistiría en obtener 2 millones para terminar devolviendo 10, y menos todavía si eso supone perder el control económico de los jugadores. Ante semejante despropósito, hubiese resultado un milagro, el enésimo, que el Sporting rematara la semana consiguiendo una victoria fundamental para encarrilar la salvación ante un equipo que no está para tirar cohetes, de acuerdo, pero tampoco es el ejército de Pancho Villa.
El Sporting volvio a saltar al césped de El Molinón con muchas ganas, subido a la moto que conducen Isma López y Jony por la banda izquierda. Pero esta vez no fue suficiente para huir de los problemas en el eje de la zaga que mostraron Luis Hernández y Meré, sorprendentemente desacertados en esta ocasión estando completamente desconectados de los laterales, así como de la falta de pegada en los últimos metros, con un Sanabria ansioso por marcar (su último gol fue el penalti de Mestalla el pasado 31 de enero). Todo eso lo acusaron ante el Espanyol, un rival muy necesitado que está afanado en huir de la quema después de romper su mala racha la semana pasada contra la Real Sociedad en Cornellá. En El Molinón prosiguió con su recuperación beneficiándose del pecado de inexperiencia que cometieron los guajes de Abelardo, que fueron a pagar la novatada en el peor momento.
Fue una noche en la que todo lo que podía salir mal, salió peor. Vigilantes de seguridad con petos de color amarillo fosforito, cambios que no eran (en el cambio de Halilovic por Carmona, el cuarto árbitro puso el número 16 de Castrín en el cartelón y no el 19 del balear, provocando una confusión que desesperó a Abelardo y desconcertó al de Ujo ante la mirada atónita del croata) y una desapacible meteorología que descargó en una lluvia bajo la que naufragó el Sporting en el segundo tiempo. Solo faltó que un gato negro atravesara el césped y los jugadores fueran obligados a pasar por debajo de una escalera. Los sportinguistas tienen días por delante para hacer conjuros de todo tipo e incluso ir a ponerle una vela a la Santina porque toda ayuda es poca en plena lucha por la salvación, antes de afrontar la semana que viene una batalla decisiva en Granada para huir de la quema.
Burgui trajo de cabeza a los defensas del Sporting
Omar Mascarell por Sergio Álvarez y Jony por Álex Menéndez. Estas fueron las principales novedades del Sporting frente al Espanyol, en una nueva demostración de que Abelardo prefiere el sacrificio y la contención del jugador cedido por el Real Madrid antes que la fluidez y el carácter más ofensivo del 10 rojiblanco, que no pasa por su mejor momento. Arriba volvió a estar Sanabria para acompañar a Carlos Castro, dejando en el banquillo a Halilovic.
Después de otra semana convulsa a la ribera del Piles por las revelaciones de Football Leaks, la primera noticia estuvo en la grada. Descafeinada pañolada en el minuto 5 contra la directiva del club. Así es imposible llevar a cabo la urgente y necesaria remodelación que necesita el Real Sporting de Gijón. La presión social, acompañada de la mediática, es imprescindible para forzar soluciones drásticas. Pero el conformismo y, en algunos casos, la indiferencia de un amplio sector del sportinguismo han llevado a esta institución a estar dominada por semejante mediocridad.

Carlos Castro y sus compañeros celebran el primer gol de la tarde del comandante de Ujo, que ha marcado en las tres últimas jornadas.
Mientras los sportinguistas se afanaban en sesudos y apasionados debates sobre el estado de la institución, dio el primer aviso el Espanyol con un disparo cruzado de Burgui bien despejado por Cuéllar. Replicó el Sporting con un envenenado centro-chut plano, cómo no, de Jony desde la izquierda, pero estuvo atento Pau López para salvar la situación. Insistía el Sporting por el costado izquierdo, con las peligrosas asociaciones de Isma con Jony. Por ahí llegó otra gran ocasión que inició el navarro, se asoció con el cangués y éste jugó rápidamente hacia la cabalgada de Carlos Castro, que se volvió a plantar ante el guardameta rival como el sábado pasado frente al Betis, pero esta vez tuvo enfrente a un atento e inspirado Pau López para frenar el envite.
El Sporting de los guajes de Abelardo puede avisar dos veces, pero a la tercera ya va la vencida. No fue menos contra el Espanyol. Precisamente se asociaron los mismos locos bajitos que habían protagonizado la anterior ocasión. Esta vez inició la jugada Jony, avanzó Isma hasta la línea de fondo, su centro al área lo despejó Pau y el rechace lo cazó Carlos Castro, que esta vez no perdonó. Tercer partido consecutivo con gol del comandante de Ujo, en racha después de anotar frente al Barcelona y el Betis.
El gol no amedrentó al Espanyol, que no renunció al balón como punto de partida para darle la vuelta al partido. Las ocasiones fueron in crescendo: avisó Gerard Moreno con un disparo que se marchó rozando la portería de Cuéllar, a continuación Asensio hizo temblar al Molinón estrellando una falta lateral en el travesaño del arco sportinguista y a la tercera anotaron los pericos, demostrando por qué el cuadro barcelonés también es un equipo de Primera.
No solo de Marco Asensio viven los pericos. Se encargó de demostrarlo Burgui, que firmó las tablas y marcó su primer gol como espanyolista con un jugadón individual que hubiese firmado el mismísimo Leo Messi. Arrancó en el pico izquierdo del área, se fue al centro burlando a cuantos jugadores le salieron al paso y finalmente batió a Cuéllar con calidad. Así culminó un gran arranque en el que trajo de cabeza a los defensas del Sporting e incluso provocó la amarilla de Mascarell para condicionarle el resto del partido. Con tablas se llegó al descanso, aunque antes la tuvo Sanabria rematando a la izquierda de la portería de Pau.
El empate no servía ante un rival tan directo como el Espanyol; por este motivo, y por el inconformismo intrínseco a esta plantilla, el equipo salió en la segunda parte con mucho apetito y las líneas muy separadas, adoptando riesgos y dejando muchos espacios atrás. La mezcla de todo esto dio alas a los pericos, que ofrecieron al Sporting un poco de su propia medicina en la jugada que dio origen al 1-2. Llegó Javi López por la derecha, le hizo el ovillo a un Isma López desacertado en labores defensivas y puso un centro al corazón del área que remató Gerard Moreno. El sustituto del sancionado Caicedo se lo quiere poner difícil a Galca a la hora de decidirse por un 9 de referencia.
Los pericos volaron alto en la segunda parte
A Abelardo le entraron las prisas y no esperó al ecuador del segundo tiempo para dar entrada a Halilovic en la posición de Carmona. De poco sirvió porque, justo después, volvió a marcar Gerard Moreno, esta vez con un zurdazo seco que supone su noveno gol en esta temporada y ya es el máximo goleador espanyolista por delante de su compañero y rival por el puesto, Felipe Caicedo. El vuelo rasante de los pericos sorprendió a los guajes, que aun así volvieron a hacer gala de su inconformismo innato para irse con todo al ataque, en busca de un tanto que diera vida al partido.
Lo siguió intentando Jony por la izquierda, su centro no encontró destinatario en el área y, acto seguido, casi marca el hat-trick Gerard Moreno tras otra gran acción de Marco Asensio. Estaba el partido loco, con el Espanyol dispuesto a administrar al Sporting un poco de su propia medicina a la contra. Pero la experiencia es un grado y, en estas lides, los de Abelardo están muy bien adiestrados. Recortó distancias el comandante de Ujo sacando petróleo de otro gran servicio de Jony desde la izquierda. Cuarto gol consecutivo de Carlos Castro, que ha marcado los cuatro últimos goles del Sporting en las tres últimas jornadas.

Momento en el que Jorge Meré la toca de cabeza antes de que Sanabria estrelle el balón en el larguero de la portería de Pau López.
El gol de Carlos Castro dio inicio a los mejores minutos del Sporting, no sólo en la segunda parte, sino en todo el partido. Fueron un torbellino ofensivo que intentaba arrollar al rival, ya fuera al pelotón, por bemoles o por inercia; el dominio era absoluto, se mascaba el gol y bien pudo llegar en el carrusel de ocasiones que tuvieron los rojiblancos. Primero fue Sanabria, pero se topó con Pau; el propio delantero paraguayo la tuvo después de tocarla Meré de cabeza a la salida de un córner y en esta ocasión fue el larguero lo que se interpuso en su camino hacia el gol; la madera también trastocó el intento frustrado de Rachid, que improvisó un peligroso centro-chut desde la derecha, y por último Carlos Castro rozó el gol a bocajarro pero nuevamente apareció San Pau para salvar a su equipo.
Los odiosos y tan manidos tópicos dicen que, en esto del fútbol, quien perdona lo acaba pagando y el Sporting no fue la excepción. Tanta ocasión fallada desembocó en el cuarto gol del Espanyol, otra vez a la contra, gracias a una gran cabalgada de Marco Asensio por la izquierda. El ex del Castilla se plantó en el área de Cuéllar y, cuando la puso, llegó Luis Hernández para tocarla lo justo e introducir el balón en su propia portería.
Luis Hernández no quería ser el autor involuntario del gol que sentenció la contienda y lo fue, cortando definitivamente las alas a unos frustrados guajes rojiblancos que terminaron el partido en inferioridad numérica por la expulsión (no sabemos si voluntaria o involuntaria) de Nacho Cases, que vio la roja directa por una durísima entrada por detrás sobre Marco Asensio. Dolió ver a un valor de Mareo abandonar el terreno de juego al instante de entrar después de firmar una acción impropia de su calidad, como también duele ver a un capitán en potencia como Lora disputar los minutos de la basura después de saltar al campo a tres minutos del final por un impotente Sanabria. Fue, en resumen, una dolorosísima derrota que convendría olvidar cuanto antes y centrarse en lograr la victoria en Los Cármenes la semana que viene.

Nacho Cases vio la roja directa a los pocos minutos de entrar al terreno de juego por una durísima entrada por detrás sobre Marco Asensio.
LA FICHA TÉCNICA
Sporting: Cuéllar; Vranjes, Luis Hernández, Meré, Isma López; Carmona (Halilovic, minuto 569, Mascarell (Nacho Cases, minuto 72), Rachid, Jony; Carlos Castro y Sanabria (Lora, minuto 87).
Espanyol: Pau López; Javi López, Álvaro, Óscar Duarte, Víctor Álvarez; Diop, Abraham, Víctor Sánchez (Enzo Roco, minuto 72); Marco Asensio, Gerard Moreno (Salva Sevilla, minuto 88) y Burgui (Hernán Pérez, minuto 65).
Árbitro: Carlos Velasco Carballo (Comité Madrileño). Tarjetas Rojas: Nacho Cases (83′). Tarjetas amarillas: Mascarell (14′), Meré (34′), Carlos Castro (66′), Isma López (76′) y Sanabria (81′), del Sporting, y a Javi López (16′) y Óscar Duarte (91′), del Espanyol. Prolongó un minuto en el primer tiempo y añadió otros cuatro en la continuación.
GOLES
1-0: minuto 19, Carlos Castro.
1-1: minuto 41, Burgui.
1-2: minuto 47, Gerard Moreno.
1-3: minuto 57, Gerard Moreno.
2-3: minuto 61, Carlos Castro.
2-4: minuto 79, Marco Asensio.
INCIDENCIAS
22.555 espectadores en El Molinón. Terreno de juego en burnas condiciones, aunque rápido. Tarde fría, con lluvia, sol al principio y lluvia al final.

























