En agosto de 1800, el ejército inglés atacó en el marco de las Guerras Napoleónicas la zona de Ferrol, fracasando en su objetivo. 219 años después, miles de ingleses volvieron a España para librar otra batalla, la final de Champions League entre Tottenham y Liverpool celebrada en el Estadio Metropolitano de Madrid. El 2-0 final hace a los jugadores de Jürgen Klopp sucesores del Real Madrid en el trono continental.
Es una grata sorpresa ver a los Spurs aquí tras un año sin gastar ni un euro en fichajes e inaugurando, con meses de retrasos, su nuevo estadio en abril. Una historia que se convierte en épica cuando se analiza su recorrido por Europa esta temporada: superaron la fase de grupos con un gol a cinco minutos de acabar la última jornada, derrotaron en octavos de final al Borussia Dortmund con un global de 4-0, hicieron lo que no pudieron hacer en competición doméstica y superaron al Manchester City en cuartos, con uno de los mejores partidos que ha dado el fútbol continental, y remontaron al Ajax para confirmar su viaje al Metropolitano. El Liverpool, por su parte, ha hecho una de las mejores temporadas vistas en Premier League, insuficiente contra un City de época. Tampoco lo pasaron bien para llegar a octavos (empataron a puntos y goal average contra el Nápoles, pero anotaron más). El 3-1 en Munich fue el pasaporte para verse en cuartos contra el Oporto, en una eliminatoria fácil con un global de 6-1. Ya sabemos cómo fueron las semifinales, con la engañosa victoria culé por 3-0 y la posterior remontada histórica en Anfield. Primera final europea en la historia del Tottenham, segunda consecutiva de un Liverpool con muchísima experiencia en este ámbito.
Los 22 de inicio fueron los esperados, con un Harry Kane recuperado de la lesión que lo paró casi dos meses. Aunque se esperaba un juego intenso y frenético por parte de los reds, nadie habría esperado que a los 30 segundos tuviesen un penalti a favor. La pena máxima, anotada poco después por Mohamed Salah para poner el 1-0, vino por una mano cuestionable de Moussa Sissoko por un centro de Sadio Mané. Después, el Liverpool encontró un recurso para crear mucho peligro: balones largos a Mané aprovechando su superioridad frente a Kieran Trippier. El Tottenham intentaba ataques de posesión y salida desde atrás, pero la magnífica presión de los de Klopp hizo que no superasen su propio campo. Finalmente los chicos de Mauricio Pochettino encontraron más comodidad con su idea y pudieron dejar a Heung-Min Son en buenas situaciones, aunque Trent Alexander-Arnold fue su sombra y pudo neutralizarlo.
La segunda parte empezó con un dominio del balón de un Tottenham mucho más fluido y con las ideas más claras. Con este panorama, Klopp dio entrada a Divok Origi por Roberto Firmino y a James Milner por Giorginio Wijnaldum, esta última sustitución con clara tendencia defensiva. Pochettino, por su parte, apostó por lo contrario y cambió al centrocampista Harry Winks por Lucas Moura, un jugador muy ofensivo. El Liverpool no tuvo otra que encerrarse e intentar contraataques, mientras los spurs mandaban al área desde la frontal un centro tras otro. Por esto, la entrada de Fernando Llorente por un Dele Alli no muy fino en este partido estimuló a los del norte de Londres. Pero las finales se ganan, no se juegan, y de ganar saben mucho los reds. En el minuto 87, Origi puso el 2-0 con un buen disparo tras un saque de esquina. Un aunténtico mazazo para el Tottenham, que aunque siguió intentándolo los cinco minutos de descuento posteriores, se quedaron con las manos vacías.
Sexta Champions League para el Liverpool, que no se coronaban desde aquella histórica noche en Estambul de 2005. Jürgen Klopp consigue, por fin, ganar una final europea tras las derrotas con el Borussia Dortmund en 2013 y ya con los ingleses en Europa League de 2016 y en Champions del año pasado. Tras la noche de hoy y viendo su juego y la edad y estado de sus jugadores, el conjunto del norte de Inglaterra se convierte en el proyecto a batir del fútbol europeo, junto a una Premier League que si hace unos años flojeaba por el continente, tiene toda la pinta de mandar durantes los próximos años como ya hizo en los 80. Felicidades a ellos y a todos sus aficionados.


























