Derrota de la selección española sub-21 de David de la Fuente en la primera jornada del Europeo de la categoría celebrado en Italia. La selección anfitriona venció por 3-1 en Bolonia remontando un partido que llevaron a su terreno y en el que se supieron mover como pez en el agua. Federico Chiesa o Lorenzo Pellegrini, debutantes con la absoluta Azzurra, fueron determinantes ante una España que no se sintió frente al ritmo que impuso Italia y permitió el árbitro.
Primeros compases en los que Italia empezó llevando la iniciativa, mayor control del balón, aunque sin incomodar aún a la zaga española que se mostró muy seria en la presión, recuperando balones y saliendo desde atrás, siempre, por mediación de Fabián Ruiz, el talentoso centrocampista del Napoli. En el minuto 9 de partido llegó el primer gol del partido, un gol que nos trasladó a la última edición del torneo sub-21, zapatazo con rosca tras doble recorte de Ceballos, de abajo a arriba, con potencia, el balón se introdujo en la portería defendida por Meret.
Extraordinario gol de Ceballos para iniciar el torneo, no sólo a la afición española le recordó ese gol al de la edición anterior, también al cuadro italiano que inició una comitiva de caza y captura contra el jugador madridista. Calabresi en una terrible entrada sobre él solo vio amarilla, Zaniolo no fue amonestado en una falta prolongada en la que le golpeó de todas las formas posibles, era el objetivo de los italianos en un partido que se iba trabando por momentos. Fabián Ruiz tuvo que ser atendido por un codazo, Zaniolo cometió también una grave entrada sobre Jorge Meré, el juego era cada vez más lento por todas las interrupciones que se daban a lo largo del partido.
España intentaba ampliar diferencias con disparos desde fuera del área, tanto Carlos Soler como Fabián Ruiz pero sin tener la fortuna necesaria para volver a perforar la meta local. En el minuto 36, Nicolo Barella sorprendió la defensa española, le cogió la espalda, pase de banda a banda, para Federico Chiesa que con un control excelso bajó la bola, entró al área y batió a Unai Simón con un gran disparo ajustado al lateral de la red. Tras el gol, Italia dominó el encuentro y España necesitó la llegada del descanso para tomar fuerzas y recomponerse. La permisividad del colegiado neerlandés amedrentó el juego español y dio alas a la Azzurra. Zaniolo antes del descanso se tuvo que retirar tras un choque con Unai Simón y entró Orsolini.
La segunda mitad comenzó con un cambio para España, entró Mikel Merino por el lesionado Fabián Ruiz. El ritmo del partido fue menor en los primeros minutos pero el nivel de agresividad por parte de la escuadra italiana, unido a la permisividad del arbitro, intimidaron a España que no fue capaz de desarrollar su juego. Patrick Cutrone entró a la hora de partido por Moise Kean, y el delantero del Milan se vio implicado en el gol de la remontada italiana. Barullo en el área en el que no consigue rematar pero se termina llevando dos rebotes, el último va a parar a Chiesa, que en boca de gol, rompe la bola hasta el fondo de la portería, anotando su segundo gol y dándole la vuelta al partido.

De la Fuente reaccionó con un cambio ofensivo, retiró a Zubeldia para dar paso a Fornals. Mikel Merino ejerció de mediocentro, por delante: Soler, Ceballos, Fornals y Oyarzabal, con Mayoral en punta. Pese a todo, a España le costó mucho generar ocasiones de gol, había un atasco monumental en la zona central de tres cuartos de campo, y en los escasos intentos por banda, la zaga italiana conseguía imponerse bien por alto. Pasado el minuto 80, el VAR llamó a revisión al colegiado neerlandés que vio un agarrón de Carlos Soler sobre Pellegrini que el propio jugador de la Rodilla se encargó de transformar para hacer el 3-1. La Italia más clásica, la de toda la vida, se ha presentado en este Europeo Sub-21: talento, ideas muy claras, contundencia rozando la violencia y ese punto de suerte, siempre necesario. España pareció llegar desconectada a los minutos finales del partido, agotada e impotente a partes iguales, dos cabezazos de Rafa Mir que no pusieron en excesivo peligro a Meret cerraron el partido.
Esta derrota deja a la selección española en una situación muy delicada de cara a la clasificación para las semifinales que dan también acceso a los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020. Solo clasifican el primer conjunto de cada grupo y el mejor segundo. Por tanto, España no se puede permitir otro fallo, debe ganar el próximo miércoles a las 18:30 a Bélgica, y esperar que Polonia (ganó 3-2 a los belgas en el partido inaugural) e Italia empaten a las 21:00 para llegar con opciones de lograr el primer puesto en la tercera jornada


























