- La etapa 17 ha sido la más larga de la edición, con 219,6 km
- Movistar da un golpe sobre la mesa y Quintana recupera más de 5′
- Roglic (TJV) salva el liderato gracias a la ayuda de Astana en el pelotón
- Philippe Gilbert (DQS) consigue un segundo triunfo de etapa
La segunda jornada de descanso quedaba atrás y el pelotón de la Vuelta ciclista a España partía desde Aranda de Duero (Burgos) en dirección Guadalajara. El día con más kilometraje de la carrera (219,6 km) se planteaba además como una etapa llana, de las llamadas «de transición». Ningún puerto en el perfil -sí ciertos repechos- pero un factor muy importante: el viento.
Día tranquilo para los ciclistas antes de afrontar las etapas de montaña… pues no. Ni mucho menos. Apenas 4 km después del inicio de la etapa, Deceuninck – Quick-Step forzó un corte en el pelotón al que entraron 47 corredores. Entre ellos, nada más y nada menos que siete miembros del equipo belga. Además, también se filtraron Nairo Quintana (MOV) y sus compañeros Erviti, Rojas y Oliveira; Wilco Kerlderman (SUN) y cuatro compañeros o Sam Bennett (BOH), el esprínter de La Vuelta 2019.
La alta presencia de algunas escuadras en la fuga (Deceuninck, Movistar, Sunweb, Mitchelton y Dimension Data) propició la colaboración de todas ellas para ganar tiempo sobre un pelotón comandado por Jumbo-Visma y ayudado por Astana, Emirates y BORA, cuyos hombres de la general no se habían escapado.
Movistar lo puso todo de su parte para que Quintana, que tenía 7′ 43″ perdidos con el líder, volara y recuperara todos los minutos posibles para meterse de nuevo en la pelea por la general. Y con el impulso de Deceuninck y el viento a favor, la fuga voló. Esta acabó reduciéndose a 30 unidades al tiempo que el pelotón también se veía sensiblemente mermado. La ventaja de la primera sobre el segundo llegó a superar los 6‘, cuando el sueño rojo de Quintana se hacía más palpable.
La estrategia de Movistar Team parecía perfectamente planeada ya que, en un repecho a 50 km de meta, Antonio Pedrero endureció el ritmo en el grupo del maillot rojo de tal forma que este perdió a todos los compañeros de equipo que le quedaban. Una vez terminada la ofensiva, Roglic estaba desarmado a 45 km para el final de la etapa. Las diferencias con la cabeza de carrera se habían reducido, aunque habrían vuelto a incrementarse notablemente si no fuera porque el equipo Astana puso a los hombres que aún no se habían descolgado a tirar del grupo. El conjunto kazajo, defendiendo el cuarto puesto de Miguel Ángel López, fue el que salvó el rojo de Roglic.

Por delante se llegó con una hora de adelanto a Guadalajara. Philippe Gilbert (DQS) consiguió su segundo triunfo de etapa en esta Vuelta -después del de Bilbao- y el tercero de su equipo, después de imponerse magistralmente a Sam Bennett en los últimos metros de la etapa.
Nairo Quintana entró a 10″ del ganador de la etapa y 5′ 19″ por delante de López, Valverde, Roglic y Pogacar. Se aupaba de esta forma a la segunda plaza del podio de La Vuelta en la segunda etapa más rápida de la historia de la carrera, como recogen los compañeros de A la cola del pelotón: 50,6 km/h de media.
Todo ello en una jornada que, a priori, parecía poco importante para la carrera. Sin muros al final de la etapa, sin ni un solo puerto. La más larga de la 74ª edición de La Vuelta. Una mera etapa «de transición». O no.
De aquí a Madrid, dos importantes etapas de montaña: la del jueves con final en descenso en Becerril de la Sierra, y la del sábado camino de la Plataforma de Gredos. Con un líder sólido pero la carrera por decidir, hoy ha quedado claro que hay equipos que aún no han dicho la última palabra.



























