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Movistar Team, vencedor de la clasificación por equipos del Tour / Bettini Photo

¿Qué ha fallado en el Movistar Team?

Termina el Tour de Francia y llega la hora de reflexionar y hacer balance.

«Tenemos uno de los equipos más fuertes, si no el que más, del Tour de Francia» afirmaba Mikel Landa durante la presentación del equipo Movistar para el Tour 2018. Muy probablemente llevaba razón. Si nos fijamos en la calidad de los ocho ciclistas escogidos por Unzué para la carrera, solo los del Team Sky los superan. Y para colmo, los azules llevaban tres líderes, los destinados a derrocar a Froome.

Al término de la ronda gala, sus resultados son la victoria en la clasificación por equipos, un triunfo de etapa (nada desdeñable) con Nairo Quintana y dos top ten (Landa 7º y Quintana 10º). Evidentemente, no es lo que habían ido a buscar. ¿Es un mal resultado? No necesariamente.  ¿Suficiente?

Evidentemente, no. Las expectativas eran muy elevadas y, a pesar de la desconfianza que en algunos sectores generaba la tricefalia en cuanto a división interna, casi todo el mundo situaba a Quintana o Landa (o ambos siendo muy optimistas) en el podio y a un Movistar Team más fuerte que nunca arrebatándole el mando de la carrera al todopoderoso Sky y peleando hasta el final por el maillot amarillo.

Pero no ha sido así. El conjunto superó con nota la primera semana plagada de trampas donde muchos pensaban que los telefónicos encontrarían las mayores dificultades para su éxito en el Tour (abanicos, contrarreloj por equipos, adoquines). Valverde inspiraba más confianza y buenas sensaciones que nunca y la cosa prometía que Landa en la montaña no iba a dejar títere con cabeza, pero el castillo de naipes elaborado por los de Unzué y que se hizo fuerte con las esperanzas e ilusiones que los aficionados fuimos depositando en él comenzó a venirse abajo al llegar a los Alpes.

Mikel Landa acusando la dureza del Tour de Francia

La caída de Landa al final de la etapa de Roubaix (bien solventada gracias al trabajo de los gregarios) le había dejado secuelas que le impidieron estar a pleno rendimiento, las cuales arrastró durante toda la segunda semana. Nairo, que por culpa de un pinchazo ya había perdido tiempo el primer día, llegaba con los mejores cuando pinchaba Mikel y viceversa. Y el Bala, que llegó a ser tercero de la general, se lo jugó todo en un ataque a 50 km de meta en una jornada de los Alpes que, de haber prosperado, podría haberle vestido de amarillo, haberle dado una victoria de etapa o haber servido de apoyo a un ataque posterior de Landa o Quintana que nunca llegó.

Así, cada etapa, Movistar probaba una estrategia fallida diferente (la valentía no se la podrá recriminar nadie) mientras veía cómo sus líderes cada vez estaban más lejos de Geraint Thomas en la general. El sacrificio de Alejandro Valverde, que tenía realmente difícil pelear por la general pero cuyos triunfos parciales se vieron coartados por el trabajo para el equipo, solo tuvo recompensa en la etapa en que Nairo Quintana atacó magistralmente para llevarse la victoria en el Col du Portet.

Nairo Quintana celebra su triunfo en la 17ª etapa del Tour / Bettini Photo

Cabe destacar la incomprensible táctica llevada a cabo por el equipo en algunas etapas, como aquellas en las que varios ciclistas del equipo se metían en fuga para que sus líderes los tuvieran por delante pero Quintana y Landa no salían del grupo donde se encontraban los favoritos. Otra ocasión en la que, con Valverde por delante, es el propio Movistar el que se puso a tirar del pelotón, aparentemente para preparar un ataque de Mikel que, por indecisión o falta de consenso con el coche no se produjo, o de nuevo cuando los telefónicos facilitaron el trabajo al Sky al poner a Bennati y Erviti al frente del pelotón para no perder tiempo en la clasificación por equipos respecto al Bahrain Merida son otros buenos ejemplos.

Tampoco ayudó a los telefónicos el abandono de Rojas en una caída en la que también se vio implicado Richie Porte, con mismo resultado, ni la ya comentada de Landa en la misma etapa. Nairo Quintana también tocó el suelo el día siguiente al de su victoria, lo que afectó a su rendimiento y posiblemente influyese en su desconexión de los mejores el día siguiente. Pero, en un Tour tan accidentado, no son excusas que justifiquen, ni mucho menos, el descafeinado resultado del conjunto navarro.

Landa agradeciendo a Andrey Amador el gran trabajo realizado en la etapa del Tourmalet

 

Amador y Soler brillaron con luz propia

Por contra, lo mejor que hemos visto de la escuadra española es su capacidad de ponerse al ataque dadas las circunstancias de la carrera; el no tener miedo a intentar dar un vuelco sin pensar que el Sky va tirando por detrás, como ocurrió el viernes cuando Mikel Landa se marchó en plena ascensión al Tourmalet, con Bennati y Amador por delante. Un gran trabajo que nos hizo soñar y aplaudir aunque finalmente no se lograse rematarlo. De aplaudir también es el trabajo de los gregarios, en especial el de un soberbio Andrey Amador en cualquier terreno y un Marc Soler que, en su debut en el Tour con 24 años, ha aguantado llevando a sus líderes por la montaña como un jabato y ha realizado el penúltimo día una excelente contrarreloj.

El Tour 2018 termina con un Movistar Team que salva los papeles pero no ha podido cumplir las expectativas que había generado, caótico en torno a su liderazgo, que ha generado incomprensión sobre el planteamiento de la carrera por parte de sus directores y no ha podido aguantar el ritmo de la carrera impuesto una vez más por Sky.

Alejandro Valverde atacando a 54 km de meta en los Alpes / Bettini Photo

 

Las grandes citas de lo que resta de temporada

De cara a la Vuelta a España, que comienza el 25 de agosto en Málaga, ya se ha confirmado la presencia del tridente. Para que el resultado no sea el mismo que en Francia, es necesario que el objetivo desde el primer momento sea el de ganar la carrera, que el rol de cada corredor esté definido, que el equipo trabaje arropando al jefe de filas y que este (o estos) remate el trabajo de la escuadra. De esta manera, rectificando los importantes errores cometidos en la ronda gala y con el gran potencial y calidad de sus miembros, el Movistar es capaz de llegar a Madrid vistiendo el jersey rojo.

Mención especial merece Alejandro Valverde, cuyo objetivo principal esta temporada parece ser (lógicamente) el Campeonato del Mundo que se celebrará en Innsbruck (Austria) del 23 al 30 de septiembre, de especial dureza. Al acudir a la Vuelta, lo ideal sería que su papel fuera secundario. El murciano tiene la intención de hacer su carrera a modo de preparación para el Mundial. Por ello, es de esperar que el equipo le conceda cierta libertad para poder descolgarse de la clasificación general y no exprimirlo al máximo en los ataques. Todo ello es idóneo para que el Bala llegue en un estado óptimo de forma para pelear y ganar el que puede ser su primer maillot arcoíris.

 

Acerca de Pepe Trashorras

Pepe Trashorras
Andaluz. Estudiante de 3º de Periodismo en la Universidad de Sevilla. Cofrade. Amante de la cultura y el ciclismo. Valverdista.

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