El conjunto vasco se hace con una importante victoria ante uno de sus rivales directos por conseguir plaza para la Europa League. Triunfo de los de Mendilibar (0-2), en un inteligente partido de sus jugadores.
El jugar bien al fútbol no implica que un equipo toque el balón cuarenta veces antes de llegar a portería. Mucho menos llegar con el balón jugado a la línea de gol. Jugar bien al fútbol es hacerlo de una manera inteligente, sacando el mayor provecho de los jugadores y acrecentando las cualidades que estos disponen.
Esta consigna está muy clara para el Eibar. El conjunto dirigido por Mendilibar sabe a lo que juega y eso es básico y sinónimo de hacer las cosas bien. Aprovechar las virtudes y sacar el mayor número posible de defectos a sus rivales. Sí, es cierto que no tocan el balón con mucha asiduidad pero no les hace falta. Juego directo, poderoso por arriba y con transiciones muy rápidas unido a buenas combinaciones entre sus jugadores. A los jugadores de buen toque como los Pedro León, Dani García, Sergi Enrich o Bebé, se une el gran trabajo defensivo del conjunto liderados en la defensa por Ramis y Gálvez.
Balaídos acogía en la tarde de domingo un partido de los que gustan. Un partido decisivo para las aspiraciones europeas de los dos equipos que se enfrentaban. Por un lado el conjunto local, un Celta que llegaba de perder en Mestalla frente al Valencia y que tenía la obligación de sumar de tres en tres y engancharse al tren de la Europa League. Por otra parte, un Eibar que está cuajando una temporada excepcional. Con grandes resultados unidos a un juego que convence.
Apuesta por el once «no titular»
El “Toto” Berizzo elegía un once inicial lleno de sorpresas. Para ser un partido en el que el conjunto celeste se jugaba tanto, los habituales reservas tenían hoy su oportunidad. Pape, Señé, Planas, Rossi… salían de inicio en un partido clave. Sin embargo, el Eibar, inmerso en una sola competición, escogía a su once de gala, no quería tener sustos. Y ese mayor rodaje de los titulares del conjunto vasco se notó.
Comenzaba el partido con un Eibar que ejercía una gran presión sobre los jugadores celestes. Una presión que mantuvo hasta el final del partido y que ahogó a los olívicos, que en ningún momento pudieron ejercer su habitual juego combinativo. Esa alta presión del conjunto visitante se combinaba con una acumulación de hombres en el medio del campo con el objetivo de dificultar la salida de balón, desviando todas las jugadas a las bandas.
La banda derecha celeste fue la más buscada. El Eibar encontró ciertas dudas en el lateral defendido por Roncaglia y por Señé y el conjunto armero no dudó en aprovechar las debilidades. Un Celta que se mostraba incómodo y sin encontrar su sitio en el partido vería como el equipo visitante se adelantaría en el marcador pasados los diez primeros minutos.
Llegaba el minuto 12 de partido y un balón en largo desde la zona central de la defensa armera llegaba a la cabeza de Sergi Enrich, que con un sutil toque dejaba solo a Kike García. En el mano a mano con el meta local, Sergio Álvarez, no perdonó y puso el 0-1 en el resultado. Marcador merecido hasta el momento al igual que a lo largo del partido. Y es que en el fútbol, no solo juega bien quien tiene el balón si no el que lo hace de la manera más inteligente.
A los fallos defensivos de la zaga celeste se unía la inoperancia ofensiva. No había ocasiones como tampoco fluidez en el medio del campo. Algunas veces por mérito del Eibar y otras por demérito vigués. Y es que si en algún adjetivo podemos definir al conjunto vasco es como un equipo muy oficioso.
Seguía la primera parte como hasta el momento, con el Eibar controlando el tempo del partido con grandes actuaciones individuales y colectivas. Dani García supo manejar a su equipo ofensiva y defensivamente y a su lado todos los jugadores brillaron. Bebé tuvo en sus botas el 0-2 con una gran volea que finalmente desvió el meta local.
Se llegaba de esta manera al descanso, con un Celta que parecía no saber lo que se estaba jugando. Falto de ideas y de claridad ofensiva y con lagunas defensivas que costaron el primer gol en el marcador visitante. Y un Eibar que aprovechó sus ocasiones y mantuvo al Celta al ritmo que le convenía. Para más colmo, el Celta veía como Giuseppe Rossi se tenía que marchar lesionado antes de acabar la primera parte.
Premio al juego armero
Comenzaba la segunda parte y el guión no cambió. Un Celta dubitativo veía como la madurez del juego del Eibar se imponía. Y tanto es así que a los 5 minutos de comenzar llegaba el gol vasco que sentenciaría el encuentro. Gran transición ofensiva, con mucha verticalidad, que acababa en un gran remate de Pedro León ante el que nada pudo hacer el meta gallego y que colocaba el 0-2 final.
El Celta estaba noqueado y pareció despertar con la entrada de Radoja y Aspas. El primero aportando equilibrio en el medio del campo vigués. Pero la pausa no beneficiaba hoy a los de Berizzo. Por otro lado, el moañés Aspas ofreció su tan conocido desequilibrio pero sin éxito.
Hasta dos balones al palo dispuso el Celta, uno en las botas de Jozabed con un gran disparo y otro en los pies de Aspas, con un buen lanzamiento de falta. Pero ninguno pudo llegar a concretarse.
Finalmente Beauvue también tuvo una gran ocasión que lanzó fuera ante la oposición del otro meta gallego en la tarde de hoy, Yoel.
El partido llegaba así al final, con un Eibar fuerte en defensa y en ataque, con ideas de juego muy claras y demostrando que no está luchando por entrar en la Europa League por casulidad. Y con un Celta que se descuelga de ellos de manera peligrosa. El conjunto celeste tenía los pies en Balaídos pero la mente puesta en el partido del jueves que los enfrentará al Genk belga.
Merecido triunfo del equipo armero que se mete en la lucha y de qué manera, para ser uno de los próximos representantes de la Liga Santander en Europa.
Punto positivo: la inteligencia del juego del Eibar.
El conjunto armero demostró hoy que en el fútbol lo que cuenta es el colectivo. Gran partido táctico diseñado por Mendilibar que hizo que sus jugadores saliesen victoriosos de un estadio complicado como es Balaídos. La acumulación de hombres en defensa impidió al Celta jugar por el interior y las rápidas transiciones ofensivas dinamitaron el partido.
Punto negativo: el juego celeste.
Quizás por el exceso de cambios en el once titular o quizás por tener la mente puesta en la Europa League, el Celta no salió a jugar hoy en Balaídos. Pérdidas constantes de balón, fallos defensivos y escasas ocasiones fueron el detonante de la derrota sufrida hoy por los celestes en Vigo. Toca mejorar y pronto, ante el Genk.
Ficha técnica:
Celta: Sergio Álvarez; Roncaglia, Sergi Gómez, Fontás, Planas; ‘Tucu’ Hernández (Radoja, m.56), Pape Cheikh, Jozabed; Señé (Aspas, m.65), Pione Sisto y Rossi (Beauvue, m.34).
Eibar: Yoel Rodríguez; Capa, Ramis, Gálvez, Luna; Pedro León (Rubén Peña, m.70), Dani García, Rivera, Bebé (Adrián, m.75); Sergi Enrich y Kike García (Juncá, m.87).
Goles: 0-1, M.12: Kike García; 0-2, M.50: Pedro León.
Árbitro: Munuera Montero
@sirbeerto



























