
A partir de una gran resistencia, el Sporting sumó un punto en el Pizjuán que le mantiene a 5 del Leganés y ya lleva 3 jornadas sin conocer la derrota.
Dice el himno del Sevilla que «nunca se rinde», pero hoy fue el Sporting el que no se rindió en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán. Fue una resistencia numantina de los hombres de Rubi, construida en torno a Cuéllar, el portero del conjunto sportinguista. Subráyese lo de «el portero» porque el Pichu, señores y señoras, es el guardameta del Real Sporting de Gijón. Lleva muchas temporadas haciéndose acreedor de esa condición y, por encima de fallos puntuales, siempre se ha mantenido como titular ya fuera con Preciado, Clemente, Manolo, Sandoval, Abelardo y ahora con Rubi. Eso es por algo. Las titularidades no se regalan y menos a los porteros. Cuéllar estuvo bajo los palos en el último ascenso y la última permanencia, como también lo estuvo en los años en Primera con Manolo Preciado, ganándole la batalla de la titularidad a un buen arquero como Juan Pablo.
A partir de la seguridad transmitida por Cuéllar y de sus buenas intervenciones (providencial su paradón a Vitolo bien entrado el segundo tiempo), el Sporting nunca se rindió y resistió en el Sánchez-Pizjuán. Un gran trabajo de resistencia colectiva cimentado por el portero y fraguado por una defensa en la que solo desentona Lillo, aunque sus idas y venidas esta vez no le costaron un punto de oro a los de Rubi. Pero ni la incertidumbre transmitida por el ex del Eibar puede tapar el excelso partido de Babin y Amorebieta en el centro de la defensa, ambos inasequibles al desaliento y que incluso le costaron la retirada forzosa del terreno de juego al zaguero venezolano por una lesión en la mano, y de Canella, cada vez más asentado e indiscutible en el lateral izquierdo. Así lleva ya el equipo gijonés tres jornadas sin perder (empates en dos campos tan complicados como Mestalla y el Sánchez-Pizjuán y victoria contra el Granada en casa). Precisamente Lillo se perderá el partido contra el Málaga de esta semana y sería una buena ocasión para ver de nuevo a Lora, aunque suponemos que Rubi apostará por Douglas de nuevo en el lateral derecho. También se perderán esa batalla Vesga, Xavi Torres y Amorebieta.
Es un punto de oro para el Sporting, que se queda a 5 de Leganés y Málaga, precisamente su próximo rival en El Molinón. Esta cita se presenta como otra auténtica final por la permanencia. De ganarla, los de Rubi se quedarán a solo 2 puntos de los de Michel y probablemente ganándoles el goal average particular. Tiene un halo de justicia divina que las opciones de salvación del Sporting esta temporada pasen por ganar al actual equipo de Jony Rodríguez y Luis Hernández. Menuda noche se les presenta el miércoles en su regreso a Gijón defendiendo la camiseta de otro equipo distinto al que les puso en el mapa del fútbol, con el que consiguieron sus mayores hitos como futbolistas ascendiendo a Primera y manteniéndose en la élite. Ocurra lo que ocurra en el terreno de juego, Jony y Luis se merecen una gran ovación del sportinguismo para reconocer así lo mucho y bueno que hicieron ambos por esta entidad.

A falta de un 9 puro, Vitolo volvió a ser desde la banda izquierda el mayor peligro ofensivo del Sevilla.
Aplaudimos la idea futbolística de Sampaoli y ahí está la apabullante posesión del Sevilla frente al Sporting, pero no entendemos su empeño en jugar sin un 9 de verdad. Guardiolismo en estado puro. Hasta en eso emula el argentino al de Santpedor. Esa propuesta puede ser válida e interesante en equipos como el Barça, Bayern Múnich y Manchester City, pero no en un Sevilla que no posee la variedad de recursos ofensivos que tienen esos conjuntos. Desde los tiempos de maricastaña, en Nervión vieron a grandes arietes como Zamorano, Polster, Suker, Kanouté, Negredo, Luis Fabiano, Bacca o Gameiro; eso se acabó con el argentino, que prefiere apostar por falsos 9 como Nasri, Ben Yedder o Jovetic, o por descolgar a Iborra, N’Zonzi y Vitolo. Solo Luciano Vietto, sin ser un delantero puro, se acerca al viejo concepto de ariete sevillista. Y así ocurre luego, que los de Nervión llevan 4 jornadas sin ganar, ya están empatados a puntos con el Atlético de Madrid y un puesto por debajo por tener peor goal average. Y deben dar gracias Sampaoli y los suyos porque aún tienen 9 puntos de margen sobre la Real Sociedad, el quinto clasificado y el equipo que marca los puestos que dan acceso a la Europa League.

Vicandi Garrido señaló en primera instancia este penalti a Carmona, pero rectificó sobre la marcha porque el asistente había levantado la bandera porque el balear se encontraba en fuera de juego.
Sin Mercado y Rami por lesión y Escudero por sanción, salió Sampaoli con Pareja y Lenglet en el eje de la zaga, siempre ayudados por N’Zonzi en las labores de contención. No tuvieron mucha faena en el primer tiempo, aunque el Sporting protagonizó la jugada polémica por obra y gracia de Vicandi Garrido, que pitó penalti a Carmona sin mirar al asistente, que había señalado fuera de juego. Se dio cuenta sobre la marcha el colegiado y enmendó su decisión, pero la polémica ya estaba servida. Algunos incluso aprovecharon la circunstancia para reclamar la implantación del VAR en nuestra Liga.
La apuesta de Rubi por un once distinto, con Xavi Torres de falso mediapunta por delante del imprescindible Mikel Vesga, con Carmona y Burgui de interiores por ambas bandas para generar superioridades, llegadas y sorprender al rival, dio un buen resultado en forma de empate que incluso pudo ser mejor si hubiesen estado más atinados de cara a gol. Aún así, su despliegue y carácter, culminados por la incesante presión y los incansables desmarques de Carlos Castro, pusieron en aprietos a la defensa del Sevilla ocasionando más de un quebradero de cabeza a Sergio Rico, que sin tener que emplearse a fondo con intervenciones de mérito tuvo que estar permanentemente al acecho de las aproximaciones rojiblancas. En líneas generales, el dominio correspondió a los locales, siempre guiados por ese faro llamado N’Zonzi sobre el que pivota el equipo hispalense, pero les faltó pegada para culminar el rosario de ocasiones que tuvieron. Sin goles no hay paraíso y, por muy loable que sea el concepto futbolístico de Sampaoli, que lo es y nadie lo duda, cuando la pelotita no entra surgen los problemas. Es la fuerza aplastante del resultadismo, capaz de alterar hasta el buen fútbol que practica el Sevilla.


























