Llegaba el `Gran Circo´ al trazado de Sakhir con ganas de ver si se repetían las buenas sensaciones de los de Brackley y de si los italianos recuperaban el ritmo exhibido en Barcelona en un circuito que, en principio, les beneficia.
Por su parte, en el box de Red Bull el ambiente era raro. Mientras en un lado de este se respiraba optimismo por la buena posición cosechada por Max Verstappen, en el otro sucedía todo lo contrario tras el decepcionante Gran Premio de Australia de Pierre Gasly.
Un poquito por detrás, seguía la encarnizada lucha que se vive en la clase media de la parrilla por entrar en los puntos.
Ya desde el viernes, Ferrari mostró un ritmo muy alto, superior al Mercedes. Estas buenas sensaciones se rubricaron con el doblete cosechado por los italianos en la qualy del sábado, pero, como ya avisaba el poleman Leclerc tras esta, los puntos se reparten el domingo.
Sebastian Vettel volvía a un trazado que le trae buenos recuerdos después de sus victorias en 2017 y 2018. Con esto en mente, comenzó la carrera con una muy buena salida del alemán, que le permitió colarse como primero por delante de un adormilado Leclerc, que también perdió la posición con Bottas. Agresiva salida del finlandés, que también consiguió superar a su compañero y se colocó segundo.
Por detrás, la lucha era todavía peor al pasar por el embudo de la primera y la segunda curva. Fruto de ello se produjo el primer contacto de la carrera entre Stroll y Grosjean que les obligó a pasar por boxes antes de tiempo.
Mientras tanto, un sorprendente McLaren con Carlos Sáinz a los mandos presionaba a Verstappen. Bonita batalla entre ambos, aunque en ella se produjo un toque y salió mal parado el español, como casi siempre.

En la cabeza de la carrera las hostilidades no eran menores. Leclerc superó magistralmente a Bottas y Vettel y se colocó como líder. Hamilton, por su parte, pese a estar un poco desdibujado hasta el momento, consiguió rehacerse y superó a su compañero, justo antes de que empezase el baile de pit-stops.
Con la mayoría de paradas hechas y los undercuts de Verstappen y Hamilton finalizados con éxito, llegó la tranquilidad en la carrera. Calma relativa, ya que se produjeron algunas batallas bonitas en la clase media de la parrilla.

Poco después se retiraba el monoplaza negro y dorado de Romain Grosjean. Otro fin de semana más en el que Haas, pese a tener buen rendimiento, no obtiene todos los puntos que debería.
Mientras tanto, la lucha por la segunda plaza se ponía interesante. Hamilton, que en su parada había montado los neumáticos blandos, se quejaba de que estos habían comenzado a desfallecer. Vettel, conocedor de los problemas del inglés, apretó los dientes y consiguió arrebatarle la posición.
Por detrás la lucha seguía siendo frenética. Muy buen ritmo de Norris, que nos hizo pensar a más de uno: «ay si estuviera Alonso o Sáinz ahí…».
El plato gordo del gran premio vino tras el segundo paso por boxes de los que iban con la estrategia de 2 paradas. Vettel sale tras su parada con Hamilton respirándole en el cogote y tras un breve intercambio de golpes, el alemán no puede con la presión y trompea. Este déjà vu del GP de Estados Unidos 2018, hizo que el piloto de Ferrari destrozase sus neumáticos y, a causa de las vibraciones generadas por estos, rompió su alerón delantero, como ya le pasó a Alonso en el GP de Malasia 2013.

Cuando la carrera se acercaba a su fin, todo seguía igual. Batallas al límite en la zona media, como la de los Renault en la que se llegaron a tocar o los múltiples adelantamientos de Norris. Por arriba, Leclerc, que había dominado con mano de hierro la totalidad del gran premio empezó a sufrir problemas con su MGU-H, que le llevaron a perder la posición con los Mercedes.
Esta sangría del piloto monegasco se vio beneficiada por la entrada del Safety Car. Los Renault, que hasta el momento estaban teniendo un buen ritmo, padecireron problemas de fiabilidad casi consecutivos que acarrearon la entrada del coche de seguridad.
Así concluía la carrera número 999 de la historia de la F1. Victoria sobre la bocina de Hamilton, con Bottas segundo y un decepcionado Leclerc tercero. Se encontraron las flechas plateadas con una victoria con la que no contaban y que les permite seguir en lo más alto de la clasificación.
Decepcionante final de Ferrari en un fin de semana en el que han mostrado una notable mejoría respecto a Australia. Siguen los sentimientos encontrados en Red Bull y la pelea de la clase media se vuelve cada vez más vibrante.
Veremos que sucede en China dentro de dos semanas en la que será la carrera 1000 de la historia, pero esperamos que Ferrari encuentre ese punto de templanza y fiabilidad que le permita llevarse el gato al agua en su lucha por el campeonato. También tendremos que estar pendientes de la lucha por los puntos, hace tiempo que no se recuerda una batalla tan feroz. El campeonato no ha hecho nada más que empezar…


























